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Economía

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¿De quién es la culpa de la subida de precios de la gasolina y el diésel?

Elena Sanz Bartolomé | 13 Feb 2022
Gasolinera  01
Gasolinera  01

La escalada de precios de los combustibles empezó en noviembre de 2020 y no parece que vaya a parar, al menos a corto y medio plazo: el petróleo no se pagaba tan caro desde 2014. ¿De quién es la responsabilidad? Lo cierto es que el precio final depende de múltiples factores: la ley de la oferta y la demanda, el nivel de consumo en función de la época del año en la que nos encontremos, el contexto político internacional, el tipo de cambio, transporte, logística… y sí, también de los impuestos.

Composición del precio del petróleo

Antes de analizar cómo afecta todo esto a la gasolina y al diésel es necesario saber la composición de su precio. Tenemos tres sumandos: la materia prima (petróleo), los impuestos y otros costes.

  • Barril de petróleo: en Europa empleamos como referencia el Barril Brent. Su precio influye un 38% en el precio de la gasolina y el diésel.
  • Otros costes: a esto hay que sumar la parte que se lleva el transporte, mantenimiento, intermediarios, empresas mayoristas (repartidoras y distribuidoras)… Esto tiene un peso del 12% en el precio.
  • Impuestos: suponen el 50% del precio y en el caso concreto de España son tres los que afectan a la gasolina y al diésel. El IVA, el Impuesto sobre Hidrocarburos o Impuesto Especial sobre Carburantes y el Impuesto sobre Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos (IVMDH).

Vamos a poner un ejemplo con el que se entiende el papel que desempeñan cada uno de ellos. Si llenar el depósito de nuestro coche cuesta 50 euros, 25 corresponden a los impuestos, 18 a la materia prima, 6 a la logística y comercialización y 1 es el margen bruto que le queda al mayorista.

¿Por qué sube el precio de la gasolina y el diésel?

Ahora que conocemos la composición de ese precio, vamos a repasar los factores que influyen en las subidas y en las bajadas de la gasolina y el diésel. Como os adelantábamos antes no sólo hay que buscar la razón en los impuestos, también en las decisiones de la OPEP, en el contexto político internacional o en los tipos de cambio. Vamos allá.

1. Las decisiones de la OPEP

La recuperación económica que estamos viviendo tras superar lo peor de la pandemia generada por el coronavirus se traduce en un aumento en la demanda de combustible. El problema es que la oferta no crece al mismo ritmo debido a las decisiones de la OPEP.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo está integrada por Arabia Saudí, los sultanatos y emiratos del Golfo Pérsico, Irán, Irak, Venezuela o Nigeria, entre otros. A ellos hay que sumar otros países exportadores como Rusia, Noruega o México que no forman parte de la OPEP, pero sacan partido a su política de precios. El objetivo de todos ellos es que el valor del barril no descienda y que se mantenga estable y alto, pero sin pasarse: en ese caso las inversiones en otras energías serían más atractivas.

Para ello, en el actual contexto, han decidido mantener los niveles de producción de petróleo en 400.000 barriles diarios. Esa cifra se fijó cuando las consecuencias de la pandemia (movilidad limitada o nula) provocaron un descenso de la demanda: redujeron el bombeo de la materia prima. Con la recuperación de la normalidad, la demanda volvió a subir y la oferta no. ¿Resultado? El precio del crudo sube… y, de momento, no para.

La OPEP no parece dispuesta a incrementar la producción de petróleo y continúa con el mismo número de barriles diarios. En este sentido, no hay perspectivas de mejora porque la escasez no ha generado ninguna reacción en los países exportadores de petróleo.

2. Los impuestos

Como os explicaba antes, el 50% del precio que la gasolina y el diésel tienen en la gasolinera depende de los impuestos. En España son tres los tributos que afectan a ambos carburantes:

  • Impuesto sobre el Valor Añadido: conocido como IVA, es fijo y supone el 21%
  • Impuesto sobre Hidrocarburos o Impuesto Especial sobre Carburantes: a su vez, está dividido en tres tributos (Estatal General, Estatal Especial y Tramo Autonómico) y es la clave por la que los impuestos influyen en el precio. Cuando sube el precio de la materia prima (petróleo), se incrementa el porcentaje que hay que pagar de esta tasa. Por eso, a veces el precio del crudo baja y no se refleja en las cifras que nos encontramos en las estaciones de servicio.
  • Impuesto sobre Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos (IVMDH): está fijado por el Estado y por las comunidades autónomas.

3. Las reservas de petróleo

El nivel de reservas de petróleo es el más bajo desde el año 2020: hay menos barriles porque algunos países (como Estados Unidos y China) liberaron una buena parte de lo que tenían guardado para intentar presionar a la OPEP. Un movimiento que no les salió como pensaban y que ha repercutido en el precio del crudo.

Tipos de cambio

En el caso de España este factor es relevante porque nuestro país importa casi el 100% de los hidrocarburos y éstos no sólo están sujetos a la intervención de las naciones exportadoras y a sus economías, también a la moneda de pago. Lo normal es que esta operación se lleve a cabo en dólares así que el tipo de cambio entre la divisa estadounidense y el euro también influye en el precio del petróleo: cuando el euro se devalúa frente al dólar, el crudo nos cuesta más.

La competencia

Otro de los puntos que, en algún momento, ha señalado la Comisión Nacional de Energía (CNE) es la falta de competencia entre las diferentes compañías petrolíferas y distribuidoras que hay en España. Algo que se refleja en el incremento del precio del petróleo.

Contexto político internacional

Cualquier vaivén que se produzca en el contexto político internacional afecta al precio del petróleo y, normalmente, el efecto que tiene es alcista. Son varios los ejemplos que hemos visto a lo largo de esta escalada de precios: uno de ellos fue el ataque con drones del ejército de EEUU al aeropuerto de Bagdad que acababa con la vida del general Qasem Soleimani, líder de la fuerza de élite de la Guardia Revolucionaria. El más reciente es la crisis que existe entre Ucrania y Rusia.

No es el único factor ‘externo’ que puede provocar subidas de precio: los fenómenos meteorológicos, por ejemplo, pueden provocar interrupciones en el suministro y otros imprevistos como el bloqueo del Ever Given en el Canal de Suez pueden tener consecuencias en el importe del petróleo.

España: uno de los precios más bajos de Europa

Puede que tras todas estas explicaciones el ánimo esté por los suelos y nuestro índice de enfado tan disparado como los precios de la gasolina y el diésel, pero si os consuela: España es uno de los países europeos en los que el combustible es más barato. Reino Unido, Alemania, Suecia, Países Bajos o Luxemburgo, por ejemplo, tienen una carga impositiva del 60%. No sorprende, por tanto, que en Países Bajos el litro cueste 2 euros, en Finlandia 1,88 o en Dinamarca 1,85.

En el lado opuesto de la balanza sólo encontramos a Hungría (47,81%), Bulgaria (45,93%), Polonia (45,50%) y Rumanía (44,96%). En estos cuatro países los impuestos representan algo menos del 50% del precio del combustible y esto se traduce en cifras más bajas: 1,24 euros el litro en Bulgaria, 1,28 euros en Polonia, 1,34 en Hungría y 1,31 en Rumanía.