Empieza la marcha atrás de Mercedes-AMG, quien para su gama deportiva de coches medianos apostó por un puntero sistema híbrido enchufable que, en última instancia, no ha convencido a ninguno de sus potenciales compradores. Ni en Europa ni el resto del mundo.
Ahora la marca empieza a recoger cable (casi, literalmente) con la presentación del Mercedes-AMG GLC 53 4MATIC+, el escalón previo a la variante más potente del D-SUV de Mercedes, que con un motor de seis cilindros renovado conforme al anterior bloque, puede llegar a ser más convincente que su «hermano mayor» tanto por el mayor desplazamiento de su motor como por las propias sensaciones que aportará a sus potenciales compradores.
Y es que quien hasta ahora ha comprado un AMG, lo había hecho, en gran medida, porque sabía que debajo del capó latía un motor de gasolina con rabia, algo que no pasaba ni con el C 63 S E Performance ni con la versión equivalente del GLC. Esta última, denominada Mercedes-AMG GLC 63 S E Performance, parte actualmente en España desde un precio de más de 140.000 euros, y la presentación de este GLC 53 4MATIC+ con un precio muy inferior y un motor de seis cilindros puede acabar suponiendo, definitivamente, su defunción.
Por ello, estamos ante un rival directo del BMW X3 y su versión M50 xDrive, que parte en España desde 91.700 euros, ofreciendo a cambio un motor que entrega 398 CV de potencia gracias al desempeño de un seis cilindros en línea, igual que la nueva versión del GLC, y que también se beneficia de la Etiqueta Eco al implementar un pequeño sistema eléctrico con un motor de 17 kW.
Las claves del nuevo seis cilindros de AMG
En el caso del motor del GLC 53, estamos, exactamente, ante un bloque de seis cilindros en línea y 3 litros de cilindrada completamente rediseñado. No se trata de una mera evolución, sino de una profunda revisión técnica que afecta a elementos clave de su arquitectura interna.
Estrena una nueva culata con conductos de admisión y escape optimizados, un nuevo árbol de levas de admisión y un sistema de admisión de mayor volumen. A ello se suma un intercooler también nuevo, con el objetivo de mejorar la gestión térmica y garantizar una entrega de potencia más constante en condiciones exigentes.
Uno de los aspectos centrales de este seis cilindros es su sistema de doble sobrealimentación. Combina un turbocompresor de gases de escape optimizado con un compresor auxiliar eléctrico. La presión máxima de soplado alcanza los 1,5 bares, mientras que el compresor eléctrico incrementa su potencia hasta 7,5 kW (antes 5,0 kW), pudiendo funcionar de manera casi continua durante más tiempo. Esto se traduce en una mejora clara de la respuesta al acelerador, especialmente a bajo régimen, reduciendo el tradicional retardo del turbo.
Además, la curva de potencia se ha adaptado para trabajar a un régimen más alto y la meseta de par se ha ampliado, favoreciendo una entrega más sostenida y progresiva. En cifras, el nuevo conjunto desarrolla 449 CV y un par máximo continuo de 600 Nm. A ello se suma una función overboost que eleva temporalmente el par hasta 640 Nm durante un máximo de 10 segundos a 5.200 rpm. Este aporte adicional está pensado para situaciones de máxima exigencia, como adelantamientos o aceleraciones intensas.
Hibridación ligera y Etiqueta ECO
El sistema se apoya en un sistema eléctrico de 48 voltios con un ISG (Integrated Starter Generator) de segunda generación, integrado en la carcasa de la campana de transmisión que, como su propio nombre indica, sólo actúa como generador.
Este sistema aporta funciones híbridas concretas:
- Boost adicional de 17 kW y 205 Nm.
- Recuperación de energía en fases de deceleración.
- Cambio de puntos de carga.
- Función de planeo con el motor térmico desacoplado.
- Sistema start-stop «con reinicio prácticamente imperceptible».
Gracias a esta hibridación ligera, el modelo obtiene la Etiqueta ECO en España y, por otro lado, se asocia a la caja automática AMG SPEEDSHIFT TCT 9G de nueve velocidades, con función de doble embrague. Los tiempos de cambio han sido optimizados y permite reducciones múltiples, además de gestión manual mediante levas en el volante.
El comportamiento del conjunto varía en función del programa de conducción seleccionado, modificando tanto la respuesta del motor como la lógica de la transmisión. Con el paquete AMG DYNAMIC PLUS y la función RACE START, el Mercedes-AMG GLC 53 4MATIC+ acelera de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos, mientras que la velocidad máxima está limitada electrónicamente a 250 km/h de serie, pudiendo ampliarse hasta 270 km/h con el AMG Driver’s Package.
El apartado sonoro, de suma importancia a la hora de imprimir sensaciones, también ha sido revisado mediante un nuevo sistema de escape con resonadores específicos. En aceleraciones intensas ofrece un sonido más grave, mientras que al levantar el acelerador aparecen crepitaciones y fallos de encendido característicos de AMG. La intensidad varía según el programa de conducción y, opcionalmente, puede equipar el sistema AMG Real Performance Sound con válvulas de escape controlables manualmente.
Como complemento, el paquete AMG DYNAMIC PLUS incorpora soportes activos del motor con ajuste variable según la situación de conducción. Este sistema optimiza la conexión entre el propulsor y la carrocería, endureciéndose en conducción deportiva y suavizándose en uso cotidiano.
Con todo lo anterior, parece que Mercedes-AMG empieza poco a poco a ceder ante la realidad del mercado aunque sin dejar la electrificación de lado, estando ante el paso previo a la rumoreada vuelta del V8 a su gama compacta, lo que de nuevo daría alas, en el sentido comercial, a su división deportiva.










