La prohibición del diésel y la gasolina: ¿de verdad sería una catástrofe?

 |  @davidvillarreal  | 

Vivimos en un momento de incertidumbre pero sobre todo de mensajes contradictorios. El Gobierno, e incluso la Unión Europea, están marcando las pautas de un proceso en el que el motor de combustión interna ha de desaparecer progresivamente. No es un proceso rápido, que se vaya a producir en unos años, sino que será una adaptación que se prolongará a lo largo de las próximas décadas. Mientras tanto, el diésel se ha convertido en el enemigo de las ciudades. O al menos eso es lo que nos hacen ver. Y mientras tanto la industria alerta de las consecuencias de prohibir el diésel, y la gasolina, ¿pero de verdad sería una catástrofe?

La prohibición del diésel: ¿una catástrofe? ¿para quién?

Estos días se pronunciaba el presidente de Repsol, Antonio Brufau, pidiendo una “transición energética que evite destruir las tecnologías que funcionan”, refiriéndose al diésel y la gasolina y, sobre todo, alertando que “las consecuencias pueden ser catastróficas para la economía, el empleo, y la industria de nuestro país” (ver noticia en Europa Press).

Lo primero que hemos de entender, aunque resulte obvio, es que el presidente de una compañía como Repsol es juez y parte en un asunto como este. Las compañías energéticas dedicadas a los hidrocarburos ya han comenzado a diversificar su negocio, se están convirtiendo en proveedores de suministro eléctrico, y asociando estos servicios al suministro de carburantes – por ejemplo mediante descuentos. También están apostando por la instalación de puntos de recarga de eléctricos, me atrevería a decir que tímidamente, e incluso invirtiendo en servicios de coche compartido.

El presidente de Repsol mencionaba algo que ya está alertando la industria del automóvil, que “las consecuencias [de la prohibición del diésel y la gasolina] pueden ser catastróficas para la economía, el empleo y la industria de nuestro país”

Los riesgos del fin del diésel y la gasolina

En cualquier caso, los proveedores de hidrocarburos son los últimos interesados en que en el corto plazo el motor de combustión interna, y en este caso el diésel, dejen de ser la tónica dominante. Algo que a día de hoy nadie puede imaginar que vaya a suceder. Ahora bien, ¿qué riesgos han de valorarse por la prohibición y el fin del diésel y la gasolina? ¿de verdad sería una catástrofe?

La realidad a la que nos enfrentamos actualmente es que el coche eléctrico aún no es una opción de presente para el grueso de los conductores y para ser una opción de futuro aún es necesario un proceso largo y costoso, de adaptación de la infraestructura, y de desarrollo de la tecnología. Si el coche eléctrico no es accesible y económico, y si no existen alternativas para todo aquel que no disponga de un garaje en el que recargar su coche, el coche eléctrico nos puede llevar a una sociedad más injusta, como ya hemos comentado en algunos artículos, y como defienden algunos estudios que han investigado cómo puede producirse esa transición energética.

Los riesgos que han de afrontarse en la transición hacia el coche eléctrico son suficientemente importantes para valorarlos, en una opción que aún no es de presente, y para ser de futuro requiere un proceso largo y costoso

La industria del automóvil en España ha de estar preparada

Es evidente que esa transición hacia el coche eléctrico y el fin de los automóviles con motor de combustión interna, tanto diésel como gasolina, tendrá una repercusión para el empleo, que llegará acompañada de otras grandes transformaciones, como la automatización en muchos puestos de trabajo. Aún más importante, si cabe, para un país que como España es a día de hoy una potencia mundial en la producción de automóviles.

En los próximos años la industria del automóvil de España se juega su futuro y ha de estar preparada ya no solo para los acontecimientos que se produzcan en nuestro país, por ejemplo, una hipotética prohibición del motor de combustión interna, sino para lo que suceda en los países de nuestro entorno. La industria del automóvil en España ha de preocuparse, y mucho, por las prohibiciones que se pongan en marcha en otros países miembros de la Unión Europea y aún más por la evolución del mercado, y las tendencias que se impongan en los próximos años.

¿No sería aún más catastrófico ignorar que ese cambio se va a producir, y que llegará el día en que dejemos de depender del diésel y la gasolina?

Imágenes de la fábrica de SEAT en Martorell.

Lo cierto es que la industria del automóvil se encamina a un proceso de transición y a la mayor transformación que quizás haya vivido desde la cadena de montaje popularizada por Henry Ford, o a la que asistió la industria en Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Lo cual no quiere decir que no esté preparada para ello. También es cierto que esa transición energética llegará acompañada de otros hitos que también pondrán a prueba a las economías occidentales, y a nuestra sociedad.

Precipitar esa transformación y esa prohibición del diésel y la gasolina, sin lugar a dudas, sería una catástrofe. Pero cuando se están dando plazos muy holgados, de varios lustros, de varias décadas, es probable que con todo lo que está en juego debiéramos hacernos otra pregunta. ¿No sería aún más catastrófico ignorar que ese cambio se va a producir, y que llegará el día en que dejemos de depender del diésel y la gasolina?

Lee a continuación: El próximo Nissan X-Trail no se fabricará en Reino Unido por el hundimiento del diésel y el Brexit

Ver todos los comentarios 4
  • Alana Alana

    En Alemania los jueces han dicho que las ciudades pueden prohibir y restringir sin permiso del gobierno central. En varias capitales europeas hay prohibiciones y restricciones que irán a más. El Movimiento 5 Estrellas en Italia acaba de aprobar un impuesto ecológico a prácticamente todos los modelos gasolina y diesel. Los gobiernos de Holanda y Suecia hablan de prohibir los vehículos de combustión interna ya en 2030, como si hubiese una competición para anticipar la fecha. Habiendo mucha gente que compra un coche para tenerlo 15-20 años. Eso ya está afectando a las ventas, la industria y el empleo.

  • Rotodos Shur

    Reportado del mundo del motor

  • Rubencio

    Sería conveniente hacer un plan general europeo, o al menos en España. Si todos hacemos lo que Baleares es como cuando Gil y Gil echaba a los mendigos de Marbella al pueblo de al lado. ¿Tiene Mallorca suficiente energía eléctrica para sus coches? Tiene una central de hulla, ¿va a quemar más hulla para conseguir más electricidad?

  • Jpd45

    Una pregunta final que tiene toda la lógica ya que de continuar la tendencia actual de los gobiernos y grupos automovilisticos europeos de mantener el motor de combustión tradicional como la base de la industria del automóvil será sin duda todo un error ya que paises cómo Japón Corea y sobre todo China ya se habrán comido la mayor parte del pastel gracias a la apuesta decidida por el vehículo eléctrico y será entonces cuando sea demasiado tarde para reaccionar y volver a por la parte del pastel que ya no queda.