Buena parte de la industria del automóvil sigue dependiendo de China para refinar el litio que alimenta sus coches eléctricos. Tesla ha decidido romper esa dependencia refinando su propio litio en Estados Unidos, y hacerlo además en pleno corazón del petróleo.
La refinería con la que Tesla quiere dejar de depender de China ya está operativa
La refinería de litio de Tesla ya está funcionando. Tesla y Elon Musk han anunciado en X que la planta, cuya primera piedra se puso en 2023, han entrado en operación. Está ubicada en Corpus Christi, una ciudad en el sur del estado de Texas. Irónicamente, Texas es el mayor productor de crudo de Estados Unidos con una producción de 2.000 millones de barriles anuales.
No se trata de un proyecto experimental, ni mucho menos. Es un movimiento clave de la estrategia de Tesla para reducir costes, blindar el suministro de materias primas para las baterías de sus coches y sistemas estacionarios, y reducir su dependencia de terceros, especialmente de China, que controla alrededor del 85% del refinado de litio a nivel mundial.
Tesla busca romper esa dependencia y llevar el refinado del litio cerca de su ecosistema industrial norteamericano. El proyecto fue anunciado en 2023 como una inversión superior a 1.000 millones de dólares y con capacidad para 50 GWh anuales, aunque no sabemos si este último dato se mantiene vigente una vez construida la planta.
La mayoría del litio utilizado para baterías se extrae en Australia, que lidera la producción mundial, y Chile y Argentina. Sin embargo, la materia prima se refina principalmente en China, que domina absolutamente el mercado mundial.
¿Qué hace exactamente la refinería de litio de Tesla?
El litio se obtiene principalmente de dos formas: a partir de salmueras (así se encuentra en los salares sudamericanos) o a partir de la espodumena, un mineral rico en litio. Este último es el que interesa en la planta de Tesla. De hecho, sabemos que la compañía estadounidense tiene acuerdos con las mineras australianas Liontown Resources y Core Lithium para garantizarse el suministro de espodumena.
La espodumena se encuentra en roca dura (pegmatitas), por eso lo primero que se hace es triturarla. Después se concentra para quedarse con las partes ricas en litio, y posteriormente se somete a un tratamiento térmico en un horno y un enfriador para transformar su estructura cristalina.
A partir de ahí se aplica un proceso de lixiviación alcalina y, finalmente, ese litio se purifica y se convierte en hidróxido de litio, el compuesto industrial que se utiliza en las baterías. Según Tesla, su proceso reduce de forma significativa el consumo de agua y el uso de productos químicos agresivos frente a los métodos tradicionales, y reduce el coste por tonelada refinada. Este punto es clave: Tesla no solo quiere litio propio, sino litio más barato.
Our Lithium Refinery ushers in energy independence for North America
Regionalized access to critical battery minerals brings jobs, cuts emissions & helps accelerate our mission pic.twitter.com/zy8eFX7i3c
— Tesla North America (@tesla_na) January 14, 2026
Una ventaja estratégica que el resto de fabricantes aún no tiene
Aunque no es lo más habitual para un fabricante de automóviles, Tesla no es la primera en hacer su propia refinería de litio para baterías. BYD también está montando una red de producción de litio en China y con fuertes lazos en Sudamérica.
No obstante, la mayoría de fabricantes de coches siguen dependiendo de una cadena de suministro compleja y a veces inestable, que como decíamos tiene implicaciones geopolíticas. Un complejo tablero de juego donde Tesla tendrá otro plus: hacer baterías en suelo estadounidense significa que tendrá más beneficios fiscales y ayudas del gobierno. Todo ventajas.
Imágenes del Tesla Model 3, el eléctrico más vendido en España







