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V-26, la otra pegatina ambiental de la DGT que casi nadie conoce

Elena Sanz Bartolomé | 24 Sept 2022
Pegatina V 26 Dgt  00
Pegatina V 26 Dgt  00

A finales de 2016 entraron en vigor las etiquetas medioambientales con las que la Dirección General de Tráfico clasificó el parque nacional de vehículos: B, C, Eco y Cero. Todos conocemos estos cuatro distintivos que, en realidad, son cinco: la V-26 se ha convertido en la ‘otra’ pegatina de la DGT porque casi nadie la conoce. ¿Y tú?

La razón es sencilla: está destinada a un grupo muy concreto de vehículos, que son los coches y motos compartidas. O lo que es lo mismo: el carsharing. La DGT es consciente de que juegan un papel relevante en la (tan buscada) movilidad sostenible. Razón por la que, además de impulsarlo, busca homogeneizar este tipo de servicios a nivel nacional ya que las compañías que prestan este tipo de servicio son numerosas.

La gran desconocida

La etiqueta V-26 nació en 2018, dos años después de las cuatro primeras, y es, prácticamente, igual que la Cero (la destinada a coches eléctricos e híbridos enchufables). Tiene la misma forma circular y es del mismo azul cobalto: la diferencia la encontramos en lo que muestra. En lugar del ‘0’ y de los datos del vehículo, nos encontramos con un coche de color blanco rodeado por cinco personas. Debajo aparece el logotipo de la DGT en color plata.

La pegatina V-26 está destinada, exclusivamente, a los vehículos compartidos o de carsharing: tanto coches como motos. En un principio su uso no es imperativo, pero dependerá de cada ayuntamiento: son ellos los que tienen potestad para establecer su obligatoriedad. En Madrid, por ejemplo, sí es necesaria.

Cuando así suceda, la etiqueta debe ir situada igual que el resto: en el ángulo inferior derecho del parabrisas del vehículo (encima de la Cero) y si no tiene parabrisas, como es el caso de las motos, en un lugar perfectamente visible.

El objetivo

El objetivo que buscaban con la creación de una nueva pegatina V-26 es “la correcta identificación de los vehículos de uso compartido es necesaria para analizar el impacto de los desplazamientos, facilitar el desarrollo de estrategias de movilidad y adoptar medidas de seguridad vial”, según se recoge en la Instrucción 20/V-140 del Ministerio del Interior.

El Reglamento General de Vehículos añadió, con motivo de la llegada del distintivo V-26, una definición de vehículo de uso compartido en el Anexo II para aclarar quién debe llevarla y quién no. Es aquel destinado “al alquiler sin conductor que se dedica a un uso concatenado e intensivo por un número indeterminado de usuarios dentro de una zona de servicios delimitada. Debe estar disponible, en cualquier momento, para ser utilizado mediante el empleo de aplicaciones móviles”.

Con la etiqueta V-26 de la DGT se facilita la visibilidad de los vehículos compartidos, algo que ayuda a su identificación por parte de los agentes de tráfico o acciones como la circulación por los carriles VAO o el aparcamiento en parkings exclusivos. Para los ayuntamientos también es útil porque les permite adoptar medidas para que los usuarios no olviden que el carsharing es una alternativa al transporte público urbano tradicional y al vehículo privado.