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El Mazda MX-5 de Volkswagen "existe" y tiene un eficiente motor central de 180 CV que sólo consume 4,3 litros cada 100 km

Qué lejos quedan los mejores años de Volkswagen, la que innovaba, la que entusiasmaba a sus seguidores con sus decisiones y la que dominaba el mercado con sus racionales, bien acabados y fiables coches. Una Volkswagen que no tenía miedo a probar con nuevos coches, modelos completamente distintos a los que comercializó hasta ese momento, como demuestra el roadster en el que nos queremos centrar con estas líneas: el Volkswagen Bluesport.


Con 3,99 metros de largo, estamos ante lo que podría ser un perfecto rival para el Mazda MX-5 allá donde fuera comercializado. Y si decimos podría ser es porque, en 2009 cuando Volkswagen lo mostró al público, aunque gustó, la marca no vio en el mercado una acogida tan calurosa como para ponerlo en producción. De ahí que haya pasado a la historia como un modelo conceptual más, motivo también del entrecomillado del titular, ya que aunque existe, sólo se trata de una unidad, al menos que se conozca, y está en posesión del Grupo Volkswagen.

Una verdadera pena, ciertamente, pues hubiera podido pasar a ser uno de los coches más atípicos del mundo, ya que aunque lo hemos comparado con el mítico Miata, las razones no son otras que porque se trata de un deportivo biplaza de pequeño tamaño y carrocería de tipo roadster, pero ahí acaban las similitudes y empiezan las diferencias.

Lo primero con lo que el Bluesport se desmarca del japonés es por su propulsor, ya que situado dentrás de los asientos, estamos ante un deportivo de motor central, así que por concepto tal vez estuviera a medio camono entre un Lotus Elise y un Alpine A110, aunque apuntado comercialmente a quienes acababan comprando un Audi TT o un BMW Z4.

Siguiendo con las diferencias, el Bluesport Concepto no tenía un motor de gasolina bajo su capó. Hemos de recordar que fue presentado en el año 2009, en una era en la que había una verdadera fiebre por los motores diésel. Sí, un motor diésel en posición central dentro de un deportivo biplaza, algo imposible de imaginar a día de hoy.

El propulsor encargado de dar movimiento al conjunto no era otro que el conocido 2.0 TDI del Grupo Volkswagen, que en esta ocasión entregaba 180 CV de potencia a sus ruedas traseras, otorgándole la capacidad de hacer un 0 a 100 km/h en sólo 6,6 segundos, ayudado tambiéne, en gran medida, por un peso de sólo 1.200 kilos, así como también por una caja de doble embrague y seis relaciones, la conocida más tarde como DGS6.

Este peso, así como una reducida superficie frontal y el hecho de contar con una caja automática, también tenían un efecto directo sobre la eficiencia del conjunto. Según Volkswagen, el Bluesport podía lograr un consumo medio de 4,3 litros a los 100, lo que en conjunto con un tanque de combustible de 50 litros, arrojaba una autonomía total de 1.150 kilómetros. Lejos quedan los mejores días de Volkswagen, pero también los días en los que se anunciaban autonomías de este calibre, algo que ya sólo vemos en coches híbridos enchufables de baterías descomunales.

Estéticamente, el Bluesport también es una reminiscencia de aquella etapa de Volkswagen, unos años en los que la marca no tenía reparo en que su logo fuera una seña de identidad inequívoca y un símbolo, incluso, de estatus.

También llama la atención ver que su habitáculo no se ha alejado demasiado de lo que poco a poco han ido siendo los interiores de los coches que se presentaron años más tarde. Una pantalla central colocada en una posición baja, un cuadro de mandos con un display a color entre ambos relojes, y unos mandos para la climatización parecidos a los que más tarde mostró el Audi TT de tercere generación son la prueba de ello.

Tal vez el Bluesport, para acabar, con o sin motor diésel, no llegase a producción, pero a cambio Volkswagen sí que siguió atreviéndose con coches que hoy día no podría poner en las calles, tanto por la situación geopolítica como por la tesitura del mercado y la posición de la propia Volkswagen dentro del mismo. Hablamos de coches como el Volkswagen Scirocco, el Eos, el Beetle o incluso el XL1, que sí que llegó a tener una reducida tirada de unidades que llegaron a las calles.

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Alejandro González

Alejandro empezó su carrera en periodismo del motor co-fundando su propio sitio web en 2015 y acabó desarrollándose profesionalmente en Híbridos y Eléctricos, donde ha ejercido como redactor y probador desde 2019 hasta su incorporación a Diariomotor a finales de 2024. Seguir leyendo...