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El retorno de Wiesmann es un lascivo roadster eléctrico llamado Thunderball

Sergio Álvarez | @sergioalvarez88 | 27 Abr 2022
Wiesmann Thunderball P
Wiesmann Thunderball P

Thunderball es una de las películas más icónicas de James Bond. Es también el nombre que Wiesmann ha elegido para volver a la palestra por todo lo alto. Wiesmann era una marca alemana conocida por fabricar esculturales deportivos con mecánicas BMW, imprimiéndoles un diseño muy llamativo y una puesta a punto muy dinámica. La marca quebró en el año 2013, pero fue adquirida en 2016 por la firma tecnológica Contec Global. El retorno de Wiesmann de la mano de Contec será el primer descapotable eléctrico de propulsión desde el Tesla Roadster original.

La propuesta de la nueva Wiesmann es una propuesta que capitaliza los icónicos diseños de la difunta Wiesmann, y les imprime la necesaria modernidad y proyección que una mecánica 100% eléctrica puede ofrecer. El Project Thunderball ha sido desarrollado en colaboración con Roding Automobile, una empresa alemana especializada en coches de baja tirada, que desarrolla y construye para otros fabricantes. Sin ir más lejos, han desarrollado el E-Legend EL1, en claro homenaje al Audi Sport Quattro del Grupo B, pero dotado de un grupo propulsor eléctrico.

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Su sistema de frenada regenerativa tiene cinco niveles de intensidad, regulables por el conductor mediante levas.

Para Wiesmann han suministrado los dos motores eléctricos que accionan el tren trasero, con una potencia combinada de 680 CV y un par motor máximo de 1.100 Nm. También han suministrado la batería de alto voltaje y 92 kWh brutos de capacidad del coche. Esta batería de 800 voltios está refrigerada por líquido y es capaz de cargarse a una potencia de hasta 300 kW en corriente continua. Además, cuenta con un cargador de a bordo de hasta 22 kW. Esta gran batería lleva el peso del coche ligeramente por encima de los 1.700 kilos.

No es un peso pluma, pero no llega a las dos toneladas de otros coches eléctricos con baterías de tamaño similar. Afortunadamente, no tiene un peso desmesurado - los coches ligeros son la especialidad de Roding Automobile - gracias a entre otros elementos, una carrocería construida en fibra de carbono. Esto le permite tener unas prestaciones de órdago: el 0 a 100 km/h se cumple en sólamente 2,9 segundos. Su autonomía estimada es de 500 km, según Wiesmann. La marca promete un tacto de conducción emocionante, puro y muy dinámico.

El Project Thunderball será construido a mano en la icónica fábrica con forma de gecko que Wiesmann conserva.

A nivel visual es una clara reinterpretación de los deportivos que hicieron grande a la marca. Su calandra está mecanizada a partir de un bloque de aluminio y las ópticas se han integrado en un escultural frontal. Las curvas del coche son especialmente lascivas en la zaga, donde a falta de trompetas de escape, hay un precioso difusor de fibra de carbono. El interior del coche presume de materiales de alta calidad y un diseño neoclásico. Me gusta el detalle de la instrumentación analógica en la consola central - un guiño casi ya anacrónico.

Parece construido con mimo, con preciosos tiradores de cuero y una guantera que me recuerda a un baúl, por algún motivo. Wiesmann planea construir 1.000 unidades, a un precio final de 300.000 euros. Aunque ha priorizado el desarrollo del Project Thunderball, también están desarrollando al mismo tiempo una versión de combustión interna llamada Project Gecko. ¿Serán suficientes para garantizar un futuro a Wiesmann?

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