Es ruso y lleva la boca de un monstruo pintada en su proa, porque su trabajo es devorar placas de hielo en el Ártico a base de emplear el poder del átomo. Todo para rescatar a otros barcos y liderar expediciones al Polo Norte.
Las capacidades técnicas del Yamal Icebreaker son de otro mundo y es uno de los barcos de la clase clase Arktika. Tardó 6 años en fabricarse y su misión comenzó su misión en 1992, siguiendo en la brecha a día de hoy. Además, aunque no lo parezca, tiene comodidades como biblioteca, gimnasio, cancha de baloncesto, sauna y piscina.
Fotos Yamal Icebreaker
Funcionamiento del Yamal Icebreaker
Cuenta con dos reactores nucleares OK-900A de 171MW, que podíamos transpolar al equivalente a unos 229.000cv por reactor. Pero claro, esto es solo la capacidad de generar energía. Los dos reactores nunca funcionan al mismo tiempo y proporcionan electricidad, generada mediante 2 turbogeneradores de vapor, a 3 motores eléctricos que suman 75.000cv para impulsar la hélices.
Se dice que con una sola carga de combustible, el Yamal puede operar 5 años seguidos. Aunque probablemente necesite abastecerse de víveres cada 7 y 8 meses. Para controlar el tema de los átomos, cuenta con 86 sensores de radiación repartidos por el barco que funcionan las 24h.
Igualmente, los riesgos para un reactor aumentan cuando la demanda energética es demasiado baja. Para ayudar con esto, es común ver cientos de luces de alta potencia encendidas por toda la cubierta. Otro de los principales riesgos para un reactor es el calor, pero el Icebraker está diseñado para aprovechar el agua helada del Ártico como medio de refrigeración. Por ese motivo, no podría navegar en «modo nuclear» en aguas más cálidas.
Fotos Yamal Icebreaker
Una manera incluso más sencilla que romper el hielo en una primera cita
Al contrario de lo que se piensa, estos barcos no rompen el hielo a base de potencia dureza, si no por técnica y peso. Sus imponentes 148m de eslora y 30m de manga (largo y ancho) son capaces de atravesar placas de hielo de hasta 5m de espesor, aunque hay testimonios de que han logrado acabar con espesores de 9m.
Para lograrlo cuenta con una proa reforzada con doble casco exterior, con espesor de 48mm. La zona de contacto con el hielo está revestida de polímero para reducir la fricción. Y esto es clave, porque el Yamal, básicamente, se reclina para «subir» sobre el hielo y partirlo con su propio peso de 23.000 toneladas (desplazamiento).
Para lograr subir por encima de las placas, cuenta con un sistema de lastre de agua que se sitúa en el mencionado doble casco. Además, se asiste de toberas bajo la línea de flotación que lanzan potentes chorros de agua caliente para reblandecer el hielo, o también chorros de aire. De esta forma del buque puede romper el hielo mientras avanza o retrocede.
Créditos: Corporación Estatal Rosatom
Fotos Yamal Icebreaker
Más frío que el propio hielo por fuera, pero un resort en su interior
Yamal significa «fin de la tierra» en el la lengua indígena nenets. Entre ese nombre, los dientes de monstruo de la proa y el espeso color rojo que tiñe toda la embarcación, además de la palabra «nuclear» que le sigue a todas partes, ver este barco en mitad de un vasto manto blanco helado sugiere frialdad, soledad, dureza y tosquedad.
Pero como decía al principio, tiene una serie de comodidades que no le pegan nada, como la biblioteca, el gimnasio o la maldita piscina. Luego lo piensas y dices, sí, es cierto que los trabajadores deben mantenerse en forma de alguna manera y combatir el aburrimiento en sus ratos libres. También tiene sentido que tenga un helicóptero propio para emergencias.
Entonces te das cuenta de que esta bestia también tiene 50 camarotes con baño privado y ventanas al exterior. La razón es que puede llevar a 100 pasajeros (ya sean turistas o investigadores) que son asistidos por 189 tripulantes. Unos números que permiten una experiencia mucho más acogedora y personal que la que se suele tener en un crucero que va abarrotado.
Fotos Yamal Icebreaker







