El Ferrari 250 GT SWB Berlinetta Competizione es uno de esos rara avis del cavallino de los años sesenta que cuenta con un diseño sencillamente magnífico, que bien podría estar expuesto en cualquier galería de arte, y que como todas esas piezas, existen muy pocas unidades. A ello se le suma un pedigree en competición con victorias en Le Mans (1960), la Tourist Trophy (1960) y el Gran Premio de Spa (1960), así que, ¿quién se atrevería a usarlo a diario? Pues bien, desde GTO Engineering tienen la solución: 250 SWB Revival.

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A finales del siglo XIX, mientras inventores de todo el mundo perseguían la idea de un “coche sin caballos”, el mundo se entusiasmaba con el primer medio de transporte mecánico individual: la bicicleta. La fiebre del ciclismo facilitó a los pioneros del automóvil tener ruedas, engranajes y chasis tubulares para sus primeros cuadriciclos, y además los primeros interesados en los vehículos a motor estuvieron en los clubes de cicloturistas. En la última década del siglo XIX el automóvil y la bicicleta se disputaban el título de mejor medio de transporte individual y las competiciones de ambos mundos a menudo empleaban los mismos escenarios. Por eso ciclismo y automovilismo comparten historia y santuarios, en muchas ocasiones allá donde la tierra trata de encontrarse con los cielos.

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