27 de diciembre de 2018 (*) actualizado a las 13:43

GM y OnStar en el punto de mira por sus políticas de privacidad

( @jesusmonterob ) el

OnStar es una compañía vinculada a GM que provee, mediante un sistema de suscripciones, servicios de comunicación, seguridad, internet, manos libres, navegación «turn by turn» y diagnóstico remoto de los sistemas del vehículo. En estos momentos este sistema está funcionando en Estados Unidos, Canadá y China.

Actualmente el servicio tiene alrededor de unos 6 millones de clientes suscritos. General Motors ofrece un periodo de prueba gratuito a la mayoría de los compradores de alguno de sus automóviles.

Además OnStar es la empresa encargada del sistema experimental ATOMS (Advanced Telematics Operations Management System), un sistema de recarga inteligente que han puesto a prueba General Motors y OnStar en sus vehículos de leasing en Estados Unidos para mejorar los precios de las recargas gracias a los datos obtenidos del rastreo y localización de los vehículos.

Una vez conocidos los servicios que ofrece esta empresa muchos de nosotros podríamos preguntarnos dónde queda nuestra privacidad. En principio cuando te das de alta en el servicio firmas un contrato donde permites a la empresa recolectar y tratar información sobre nuestras costumbres al volante.

El contrato de OnStar establece el control sobre los datos aportados por los sistemas del coche.

El problema viene cuando en las cláusulas de ese contrato OnStar incluye una nueva serie de condiciones bastante cuestionables en lo que respecta a la privacidad final de sus clientes. Según estas cláusulas la empresa puede seguir rastreando nuestra posición y guardar información sobre nuestras costumbres para venderlos a terceros incluso después de habernos dado de baja del servicio.

Teniendo en cuenta que la mayor parte de los usuarios están dados de alta en el servicio por el periodo de prueba que ofrece General Motors y que una vez finalizado la gran mayoría opta por no renovarlo, el contrato de privacidad de la compañía es, cuando menos, bastante polémico.

Además General Motos había defendido públicamente el cambio en los términos y condiciones del contrato con OnStar. Debido a todo esto se ha creado una alarma social bastante importante, lo que ha obligado a OnStar a dar la posibilidad a sus clientes de aceptar o no esas condiciones de uso.

Ante la investigación del Congreso sobre la nueva política de privacidad de OnStar, General Motos se ha visto obligado a dar marcha atrás y retractase oficialmente. La situación es todavía algo más embarazosa si tenemos en cuenta que desde la quiebra de General Motors en 2009, el Gobierno de Estados Unidos posee una tercera parte de la empresa.

Por lo que parece, finalmente las aguas volverán a su cauce y los usuarios tendrán la posibilidad de darse de baja del servicio con la tranquilidad de que la empresa OnStar no seguirá recopilando información sobre ellos.

Las empresas comercian y ganan dinero con nuestra privacidad

Aun así, todo esto abre una nueva polémica sobre el coste que tiene para nuestra privacidad el incluir estos avances tecnológicos de localización y rastreo en nuestras vidas.

La información sobre nuestros hábitos o costumbres tiene cada vez más valor para las empresas, y las grandes multinacionales de servicios online como Google o Facebook lo que hacen es comerciar con esa información, traspasando algunas veces las barreras del derecho a la privacidad individual de cada persona.

Estas empresas de Internet ofrecen servicios gratuitos o a precios muy bajos gracias a que, comerciando con esa información, pueden obtener grandes rendimientos económicos. Lo que necesitan es el mayor número de usuarios posible.

En el campo de la geolocalización, la información sobre nuestros hábitos o costumbres también es muy valiosa. Por este mismo motivo, una vez implantado un sistema de transmisión y recolección de datos en los automóviles, los problemas de privacidad que ahora tienen los usuarios internautas se trasladarán a los conductores.

El mayor problema de todo esto es que, como siempre, los gobiernos nunca son capaces de adaptarse a estos cambios y legislar rápidamente para proteger a los usuarios. Con lo que en la ventana temporal que existe entre que se implanta la tecnología y se legisla sobre la misma, las empresas tienen vía libre para trabajar con los datos como mejor les plazca.

Imágenes: General Motors | Pat Williams
Fuente: Aol Autos
En Tecmovia: OnStar y el Chevrolet Volt ponen en fase de pruebas un sistema de recarga inteligente