27 de diciembre de 2018 (*) actualizado a las 13:43

Peak car: ¿El principio del fin de la era del automóvil?

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Después de la crisis del petróleo de 1973 una expresión propia de los círculos científicos se hizo popular: «peak – oil». El término en inglés se refería a un momento próximo en el que la producción de petróleo alcanzase un máximo a partir del cual declinaría aunque la demanda siguiese aumentando.

En los últimos años se habla del concepto «peak – car», un punto en el que cada vez se recorrerán menos kilómetros por persona y año en coche privado

En los últimos años se habla de otro concepto similar, «peak – car», que en este caso se refiere a un punto en el que en los países desarrollados cada vez se recorrerán menos kilómetros por persona y año en coche privado.

Según un reciente estudio publicado por el Victoria Transport Policy Institute, varios indicadores apuntan a que el «peak – car» se habría producido en la década pasada en algunos países de occidente, y desde hace unos años el número de coches y viajes respecto al total de la población se estanca o desciende. De ser así las previsiones para las futuras infraestructuras de movilidad podrían tener que revisarse y enfrentarse a nuevos retos, y los fabricantes de coches afrontar un inédito escenario de paulatino descenso del mercado. Pero sobre todo habría que enfrentarse a un hecho que parece confirmarse por diferentes caminos: la era de la hegemonía del automóvil privado podría estar acabando.

El automóvil y las catedrales

La época de la fascinación por los grandes coches inspirada en el modelo estadounidense quedó tan anticuada como la estética de esta foto
A estas alturas no hace falta ya explicar que los coches han sido los protagonistas del siglo XX hasta tal punto que hablamos de la «era del automóvil» como se habla a veces la «era de las catedrales». Pero incluso aquel periodo medieval de prosperidad económica y desarrollo técnico que llenó Europa de aquellos dinosaurios de piedra se acabó, y la Europa del Renacimiento, con sus templos más pequeños y racionales, fue aún más próspera.
En cierto modo la «era del automóvil» también ha sustentado un periodo de prosperidad económica y desarrollo tecnológico que parecía no tener final. Desde que existen los coches a motor su número no ha dejado de crecer, y las miradas al futuro sólo se concebían con más coches para resolver nuestros desplazamientos.

El mundo ha pasado de tener unos 120 millones de coches en 1960 a cerca de 1100 millones en la actualidad

El crecimiento de la población, la expansión de las ciudades o la incorporación de las mujeres al mercado laboral son algunos de los muchos factores que, fuese con Seat 600 o con Chevrolet Impala, hace 60 años alimentaron y se nutrieron de la fiebre de las ruedas. La construcción de infraestructuras vivió su época dorada en la segunda mitad del siglo, de lo cual da idea el hecho de que en 1955 la mitad de los kilómetros de carretera de Estados Unidos estaban aún sin asfaltar. Por todo esto el mundo ha pasado de tener unos 120 millones de coches en 1960 a cerca de 1100 millones en la actualidad, y las previsiones apuntan a que seguirá subiendo principalmente por el impulso de China e India.
Sin embargo el mundo ha cambiado mucho desde 1960 y el automóvil ha dejado de ser el centro de la sociedad. Los países desarrollados han completado sus principales infraestructuras, la población se concentra en ciudades y los tiempos del petróleo barato quedaron atrás. Muchos de aquellos factores que impulsaron el auge del coche privado han desaparecido, y las prioridades de los ciudadanos han cambiado. Por todo esto Todd Litman plantea un futuro inmediato en el que, en vez de seguir aumentando hasta el colapso, el uso del coche descenderá.

Indicadores para detectar el «peak – car»

Las ciudades no pueden soportar más coches y la tendencia será al descenso del uso en las mismas
Que desde el estallido de la crisis de 2007 las ventas y el uso de coches ha descendido es un hecho que se puede confirmar sólo con leer los periódicos. Sin embargo el estudio del Victoria Transport Institute recoge un más amplio rango de tendencias que indican que desde el entorno del año 2000 la tendencia mundial de uso del coche privado se ha invertido primera vez en décadas. En el país de los automóviles por excelencia, Estados Unidos, el número de coches «per capita» está estancado desde el año 2000 en torno a 0’8 coches por habitante sin crecer desde entonces.

La tasa de coches por habitante en los países desarrollados está casi estancada desde el año 2000, y los kilómetros anuales «per cápita» con fines de trabajo, familiares o de ocio han descendido

En Europa esa estabilización varía entre 2000 y 2005 según los países, pero desde esa fecha en Alemania, Reino Unido y Suecia el número de coches por habitante no ha crecido, mientras que en España, Holanda o Italia lo ha hecho mucho más despacio que en la década anterior.
Litman pone el acento más que en la cantidad de coches en el uso que se hace de ellos, y al analizar los tipos de uso y las distancias recorridas los resultados son similares. El número de kilómetros «per capita» recorridos en los países desarrollados apenas ha subido desde el año 2000, cuando aún quedaban varios años para el estallido de la crisis económica. Que los hábitos han cambiado también se manifiesta en que el uso del coche para ir de compras es el único que ha subido paulatinamente, mientras que los desplazamientos para ir al trabajo, por motivos familiares o de ocio han descendido o permanecido estables desde 2001.
Otros factores han contribuido a un estancamiento del número y uso de los coches, como el nivel de renta. Según se ha observado, la tasa de coches por habitante tiende a estancarse cuando la Renta Per Cápita se acerca a 25000 dólares anuales, a pesar de que los costes de operación y de compra de los coches han bajado en los últimos 10 años. Según este estudio una de las tecnologías que podrían ayudar a que los viajes en coche privado repuntasen es precisamente la conducción autónoma, aunque afirma que no se implantará de forma masiva ni siquiera a medio plazo.
Por último según Litman el principal enemigo del coche han sido, paradójicamente, las ciudades. Los modos de vida urbanos, especialmente en aquellas ciudades más compactas, y la creciente concentración de población en ellas (más del 60% de la población mundial y creciendo) ha hecho que la mayor parte de los desplazamientos sean urbanos, un entorno donde el coche se encuentra sometido y no puede desplegar su poderío. El uso del transporte público, que en muchos países perdió pasajeros de modo alarmante hasta los años 70, ha repuntado desde 2000 y las inversiones en diferentes modos lo hacen más apetecible como alternativa al coche privado.

En todos los países salvo Estados Unidos cuando la Renta Per Capita se acerca a 25000 $ el número de coches por habitante se estanca

En norteamérica desde 1995 a 2002 el número de kilómetros viajados en autobús subió un 20% y los viajes en tren un 40%. Los impuestos sobre el automóvil hacen que sea cada vez menos interesante poseer uno cuando se vive en una gran ciudad que dispone de múltiples medios alternativos de transporte. Al mismo tiempo, y paradójicamente, el modo de vida americano de la casa con jardín y garaje, que se ha exportado de un modo u otro a Europa, también da síntomas de haber tocado techo y se adivina un progresivo trasvase de población de los suburbios a los cascos urbanos de las ciudades, donde el coche apenas ofrece ventajas.

La clave está en los jóvenes

Las parejas jóvenes ya no sueñan con el acceso a un coche como acceso a la libertad. Para ellos es sólo una opción más.
Una de las claves por las que se advierte que el uso del coche privado podría haber tocado techo es el menor interés de los más jóvenes en el automóvil. Los niños de mediados del siglo XX vivieron un idilio con el automóvil que aún no se ha roto cuando ahora tienen más de 60 años. Pero los hijos y nietos de aquellos han ido paulatinamente conduciendo cada vez menos. En España desde 1988 el parque móvil se ha doblado (de 10 millones de turismos en 1988 a 22 en 2011), pero el número anual de nuevos conductores ha descendido casi un 30% en el mismo periodo desde 603 000 a escasos 435 000.
Si la tendencia actual es el acceso a la información en lugar de la posesión de sus fuentes, en el caso del transporte se valora más el viaje que la posesión del medio físico que lo realiza.

En España desde 1988 el parque móvil se ha doblado (de 10 millones de turismos en 1988 a 22 en 2011), pero el número anual de nuevos conductores ha descendido casi un 30% en el mismo periodo desde 603 000 a escasos 435 000

Según Litman las nuevas tecnologías que permiten un transporte público «inteligente» reducen el uso del automóvil privado, especialmente entre los jóvenes. Y esta reducción tiene además un efecto potenciador ya que un cambio de un 10% a otros medios de transporte reduce el uso del automóvil en un 9%, pero duplica el número de viajes realizados en transporte alternativo.
Seguramente el número de coches en el mundo seguirá subiendo durante algunos años, pero el estancamiento de su uso y de la tasa de coches por habitante en los países desarrollados indica que su importancia dejará de crecer o será cada vez menor. A unas cuantas décadas vista será cada vez más difícil para los fabricantes alcanzar la economía de escala y los ingresos de los gobiernos derivados del automóvil tendrán que ser obtenidos gravando otros medios. Los coches no desaparecerán y seguiremos disfrutando de ellos, pero serán sólo una opción más y ya no conquistarán el corazón de los jóvenes como conquistaron el nuestro.

Fuente: The Future isn’t what it used to be  |  Estadísticas DGT

Fotos: Renault Presse | GM Media | Tecmovia | Fiat Media

En Tecmovia: China podría albergar el doble de coches de lo previsto en 2030  | El planeta soportará el doble de coches en 2035

Comentarios...

  1. Juan Carlos

    No lo veo tan claro como el autor, una cosa es que se nos haya pasado la fiebre y otra es que lo rechacemos totalmente. Yo creo que el uso del automóvil tendrá que ver mucho con el respeto al medio ambiente y su coste, teniendo en cuenta que el vehículo, además de viajar en él, es un lugar de intimidad, de espacio privado y de cierta dosis de libertad, solo limitada por el coste y por el medio ambiente.

    1. Luis Ortego

      Hola Juan Carlos, gracias por comentar.

      Precisamente lo que dice Todd Litman no es que se vaya a rechazar totalmente, sino que el cambio de tendencia ya ha empezado, pero que es lento y paulatino. Como digo yo mismo los coches no desaparecerán, pero los indicadores apuntan a que hay un trasvase de usuarios hacia otros modos, desde caminar al tren ligero. En España no lo notaremos tanto porque la cultura del automóvil y las ciudades no nos hacen tan dependientes del transporte privado, pero un cambio del 10% en países como Estados Unidos es un hito.

      Y aún así este cambio de tendencia se desarrollará a lo largo de un par de generaciones, igual que el auge no se produjo de un dia para otro. Aún así es evidente que estamos en un periodo de cambios en el que tener los ojos bien abiertos.

      Saludos!

      Luis Ortego

  2. Ignacio Gonzalez Rivera

    no hay trabajo al que desplazarse normal que alla menos desplazamientos. no hay dinero para comprarse un coche, normal que el chabalin de 18 no se saque el carnet y coche.
    Por que en Madrid o Barcelona tengais metro, autobuses y demas son 2 ciudades y España es muy grande que aqui en Alicante en cada hogar hay asta 4 coches. Dile tu a dos hermanos de 20 y 22 que se turnen el coche, jejeje.

    1. Luis Ortego

      Buenas noches Ignacio

      Los datos de los últimos cinco años afectan a las estadísticas distorsionando la realidad, pero en las estadísticas de DGT sobre carnés de conducir se ve un claro y progresivo descenso de nuevos conductores desde finales de los 80.

      Por otra parte está claro que las grandes ciudades son una cosa y que no todo el mundo vive allí. Yo por ejemplo no vivo ni en Madrid ni en Barcelona, así que sé a lo que te refieres. Pero las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona suman casi el 25% de la población española, y si ahi mucha gente decide usar menos el coche es normal que eso se manifieste en las estadísticas, aunque en otras zonas y sobre todo en medio rural no podamos vivir sin el coche.

      Aún así está claro que este cambio no se va a producir de un día para otro. Tenemos coches para rato, aunque la transición ya esté en marcha.

      Saludos y gracias por comentar

  3. Oliver

    Bueno, tiene lógica todo ello, en las ciudades los poderes públicos hacen todo lo posible por impedir la circulación, vía impuestos, escasez de aparcamiento (en mi ciudad no es que falten plazas por incremento del número de coches, es que es obvio que hay muchas menos plazas que hace 15-20 años), torpedeo del tráfico (semáforos por todas partes pensados para detenerte cada pocos metros), … Al final, veo lógico que conducir ya no sea ni divertido, sino un coñazo en el que tienes más que perder que ganar.

  4. beamspot

    No podría ser que precisamente el peak caer sea una consecuencia de peak oil? Si la economía baja y el petroleo sube, las ventas de coches y su uso cae. Sin trabajos a los que ir ni sueldos que cobrar para cubrir gastos, el coche es una de las primeras víctimas. No nos engañemos. ¿como estaban las ventas en 2007? Pues eso.

  5. Gen

    El peak oil es el que acabara con el coche.. muchos diran que el coche electrico, el de hidrogeno, etc… pero la falta de energia y materiles es la que hara esto inviable, por ejemplo, hace poco ley un estudio sobre la produccion de litio en el mundo y teniendo en cuenta los kg de litio que necesita un coche con la produccion mundial se necesitarian cientos de años para sustituir el parque, y eso dejando de usar telefonos, portatiles etc… el hidrogeno no es es una fuente de energia, es un vector, por lo tanto necesita de energia para su produccion, osea que no.. las implicaciones del peak oil son gigantes y recordaremos estos tiempo dentro de veinte años como unos años de locura pero tambien de comodidad y bienestar… Esto es asi porque gracias a la energia tenemos el equivalente a decenas de esclavos trabajando para nosotros, pero esto tiene los dias contados…

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