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Bugatti 18/3 Chiron y el camino hacia el Veyron

Bugatti 18/3 Chiron

Sólo había pasado un año desde que Volkswagen se decidiese a comprar la mítica marca Bugatti, cuando esta sorprendió al mundo en el salón del automóvil de Frankfurt del año 1999. Lo que pudieron ver los asistentes al evento fue nada menos que un coche que cambiaría el concepto de supercoche para el resto de la historia, el Bugatti 18/3 Chiron.

Es sin duda uno de los grandes olvidados por la mayoría de los entusiastas del motor, aunque asentaría las bases del actual Bugatti 16/4 Veyron. Al igual que el proyecto Rosemeyer de Audi, del que hablamos hace no mucho, el Bugatti 18/3 Chiron rinde tributo a uno de los grandes pilotos de la firma, Louis Alexandre Chiron, nacido en Mónaco la gasolina recorría las venas de este piloto que todavía a día de hoy mantiene el título de ser el conductor más veterano en participar en un Gran Premio de Fórmula 1, se retiraría en el año 1958 en el Gran Premio del principado que lo vio nacer.

Este novedoso prototipo no podría haber elegido un color más adecuado para su presentación, el azul propio de las máquinas de competición era una advertencia para los demás fabricantes de la amenaza se avecinaba. Los maestros de Giugiaro en ItalDesign tuvieron sobre su cabeza el peso de vestir la carrocería que serviría de inspiración para el futuro coche del millón de euros y no defraudaron, con líneas angulosas y guiños al pasado el Chiron fue todo un éxito.

Si queremos ver de que agua ha bebido el actual Veyron no hay más que mirar el frontal de este prototipo, mientras que a medida que nos desplazamos hacia la zaga nos alejamos cada vez más del actual monstruos de los 1000 CV. Es precisamente en la parte trasera donde comienza la línea longitudinal que hicieron famosa coches como el Bugatti Atlantic, otra de las grandes diferencias se encuentra en las alargadas ópticas traseras, contrastando con las circulares que presenta el Veyron y el polifacético alerón tampoco aparece. Aunque si queremos ver la mayor de todas tendremos que mirar al interior justo delante del eje trasero.

En posición central trasera se encuentra el corazón de este coloso, un motor W18 a 60° con cuatro válvulas por cilindro que acumulan un total de 72, sus 6.255 cc emanaban una potencia de 555 CV a 6.000 rpm y 650 Nm de par a 4.000 rpm y todo ello sin la ayuda de ningún tipo de turbo ni compresor. El movimiento de este excepcional propulsor, heredado del anterior Bugatti EB118 se transmite a las cuatro ruedas a través de una caja de cambios manual de cinco relaciones.

El peso aproximado del Chiron es de 1650 kg, gracias en buena parte al compacto motor de 315 kg y al uso de fibra de carbono para su chasis. Esto le permitía una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y una velocidad máxima de hasta 335 km/h. Para el duro trabajo de detener a esta bala se equiparon enormes discos ventilados, rodeados por neumáticos 265/30 ZR20 en el eje delantero y 335/30 ZR20 en el trasero.

Poco tiempo después, concretamente en diciembre del mismo año, se presentaba el siguiente paso evolutivo que ya recibía casi su denominación final, el Bugatti 18/4 Veyron que sería el prototipo del modelo de calle. El 18/4 Veyron, a diferencia de los tres anteriores prototipos de Bugatti fue diseñado por Jozef Kabaň, en lugar de Giugiaro tomando como base el chasis del Chiron y para la mecánica se recurría una vez más al bloque W18.

Más tarde en el Salón del Automóvil de Ginebra del año 2000 Ferdinand Piëch, entonces a cargo de Volkswagen, prometía el coche más potente, rápido y caro jamás fabricado. Para ello se contaría con el novedoso bloque W16, que se había introducido en el Bentley Hunaudières, con cuatro turbocompresores y los escandalosos 1001 CV que todos conocemos. Su desarrollo continuó durante el año 2001, en el que se anunciaba que entraría en producción en el año 2003 y el resto ya pertenece a los libros de historia, en forma de hito tecnológico que llevó la definición de potencia, velocidad y exclusividad a un nuevo nivel.

Continuaremos el recorrido a algunos de los prototipos menos recordados, que empezamos con el Audi Rosemeyer, y en la próxima entrega miraremos un poco más hacia el pasado reciente al tiempo que cruzamos el charco, para echarle un vistazo a uno de los prototipos más futuristas de la firma del óvalo, el Ford GT90, que impresionó en su presentación ante el público de Detroit con su diseño “New Edge”.

Bugatti 18/3 Chiron

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