Bristol cambia de dueño y da un giro de 180 grados en su filosofía

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Bristol 6 Series

Hace unas pocas semanas nos enterábamos de la delicada situación económica que atraviesa Bristol Cars, un fabricante británico de deportivos (y no tan deportivos) construidos de forma artesanal cuya filosofía cuadraba poco con lo que actualmente se demanda en un coche de este tipo. Personalmente, veía a Bristol muy cerca del abismo, pero finalmente han encontrado in extremis a un comprador comprometido a sacar adelante el negocio.

La empresa que ha adquirido Bristol Cars es Kampork Autokraft, que a su vez es una filial del fabricante Frazer-Nash. Hace décadas, Frazer-Nash utilizada motores fabricados por Bristol para mover sus deportivos, así que puede que este anterior contacto haya influido a la hora de intentar salvar esta histórica marca. De hecho, los nuevos responsables de la firma, que hicieron pública la adquisición la semana pasada, han comunicado que en los próximas semanas irán detallando los ambiciosos planes que tienen para Bristol.

Aunque oficialmente no han pronunciado acerca de sus intenciones, se cree que van a apostar claramente por los vehículos híbridos y los eléctricos, toda vez que parece que serán el futuro de la automoción. Así, esta reconversión supondrá un brusco cambio de sentido respecto a lo que ha significado Bristol hasta ahora. Lejos de nuevas tecnologías, sus vehículos ofrecen tecnología más bien básica y, en muchos casos, una estética que dista mucho de ser considerada moderna (por decirlo de forma fina).

Bristol Blenheim

Para cumplir este nuevo propósito, no partirán de cero ya que Kampork Autokraft tiene cierta experiencia en los vehículos eléctricos. De hecho, fueron los encargados de suministrar varios coches eléctricos para los Juegos de la Commonwealth de Malasia en 1998, los Juegos Olímpicos de Sydney en 2000 y los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004. Ahora bien, aquellos coches eran muy pobres prestacionalmente, por lo que mucho tendrán que mejorar su tecnología para que sus futuros deportivos eléctricos deportivos puedan ser considerados como tales.

Por el momento, nos quedamos con el hecho de que la idea de Bristol Cars se haya salvado de la desaparición a la que parecía irremediablemente abocada. El futuro por el momento se presenta ambicioso, aunque ya se sabe que el papel lo aguanta todo. En unos meses deberíamos comenzar a ver los primeros frutos de esta nueva línea de negocio propuesta.

Fuente: Inside Line
En Diariomotor: Bristol se declara en bancarrota

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  • X 2.0

    No se va a parecer en nada jajaja

  • Jamie

    No conocía estos coches, y la curiosidad me ha hecho acabar en su página web oficial. Es curioso como intentan pasar por actual un producto más vetusto que los pantalones de pana, con carrocerías “punteras” si estuvieramos en 1984… además utilizan un “modernísimo” motor V8 procedente de Chrysler que ya os imaginaréis el pedazo de prestaciones que ofrecerá… Solo tienen un vehículo que parezca interesante y resulta que básicamente es un Viper recarrozado… Y, por lo que he leído, es una marca cuyo lema es “vehículos creados por ingenieros, no por diseñadores” y cuyas campañas publicitarias son nulas, por no tener no tienen ni concesionarios, venden directametne en fábrica. Así no me extraña que se vaya a la porra…

    • Invitado

      Precisamente el desarrollo del Fighter es lo que llevó a la ruina a esta marca.
      En un principio a finales de los 90 Bristol se comenzó el desarrollo de un gran coupé de lujo, un sustituto del Blenheim.
      Al cambiar de propietario se decidió lanzar un superdeportivo (coches que no son tradicionales de esta marca) y desechar la idea del sustituto del Blenheim. Los costes fueron bestiales para una empresa tan pequeña (27 trabajadores) y que vive más de las restauraciones de modelos antiguos que de las ventas.

      Los Series 6 como el Blenheim Roadster me parecen lo más aceptable de esta marca y estoy seguro de que tendrían su mercado al igual que lo tienen los Morgan, pero Bristol los ofreció demasiado tarde, no llevan más de dos o tres años ofreciendolos.
      Tanto el Blenheim como el Fighter son un sinsentido.