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La Unión Europea aboga por coches menos ruidosos y eléctricos con "banda sonora"

Aunque la preocupación por las emisiones, los consumos y la seguridad se haya establecido como la máxima prioridad de la Unión Europea en aquellas normativas que afectan a la homologación de los automóviles, existen otros aspectos que aún preocupan al Parlamento Europeo, entre ellos el ruido de los vehículos a motor – tanto por exceso como por defecto -. Desde el año 1970 existen normativas y procedimientos de prueba para delimitar la sonoridad de un automóvil y este mismo año se ha aprobado una propuesta para mejorar los protocolos de ensayo y las disposiciones sobre emisiones sonoras para que en los próximos años la reducción alcance un 25% respecto por debajo de la media actual.

Los límites que se irán imponiendo en los próximos años aún están por determinar, pero al menos esta propuesta ya apunta a la necesidad de dividir la categoría M1 de automóviles en diferentes subcategorías que tengan especial consideración para los deportivos y lo diferencien de automóviles de masas. Los vehículos de transporte ligeros y pesados también tendrán sus propios límites.

Por otro lado, los eléctricos e híbridos se verán obligados a emitir un mínimo de decibelios, ya sea por la acción del motor térmico o de una banda sonora para aquellos con capacidad para moverse únicamente con su motor eléctrico. La Comisión Europea buscaría romper el silencio de los eléctricos para evitar atropellos.

Los vehículos eléctricos e híbridos también tendrán que implementar un equipo sonoro que emita un ruido identificable para evitar atropellos en aquellos momentos en que se mueven en modo eléctrico.

Es evidente que el ruido es un problema importante de nuestras ciudades, algo que no pondría en duda cualquiera que viva junto a una calle o una carretera muy transitada. El ruido es tan nocivo que de hecho resulta mortal, agravando enfermedades cardiovasculares y siendo responsable de miles de muertes al año. El sonido del motor no es el único factor que influye en los indeseables ruidos que perturban nuestra tranquilidad, en ocasiones superando las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (55 dB en espacios cerrados). Las bocinas o incluso el diseño del pavimento y el rozamiento de los neumáticos sobre este, también generan ruidos molestos.

En el caso de los neumáticos ya se ha establecido un sistema de etiquetado que esencialmente se centra en tres factores, uno de los cuales es el ruido ambiental de los neumáticos. Parece obvio que en los próximos años la etiqueta energética de los automóviles podría venir acompañada de su homologación sonora.

Aún así los cambios se irán produciendo muy lentamente, y entendiendo que la vida comercial de un automóvil oscila entre los cinco y los siete años, la Comisión Europea ha establecido los periodos de ejecución para que la industria se vaya adaptando para una normativa más rígida en este aspecto antes de 2020.

Fuente: Propuesta de la Comisión Europea En Tecmovia: Europa aprueba recorte del 25% en el ruido de los vehículos