Saipa Tiba SX, prueba en Irán (II) Como volver atrás en el tiempo

Sergio Álvarez  |  @sergioalvarez88  | 

Hace unos días comenzábamos la prueba del Saipa Tiba SX. Se trata de un vehículo de fabricación 100% iraní. En Diariomotor os ofrecemos contenidos diferentes, y ser el primer medio español en probar un vehículo iraní es uno de ellos. En la primera parte de la prueba descubrimos que el Saipa Tiba es como volver atrás en el tiempo unos 20 años. Sus calidades y acabados no están a la altura de Europa, y son similares a los de un Dacia de hace 10 años. Las tolerancias de ajuste de muchas piezas son enormes.

Con todo, hay que tener presente que es un coche de fabricación 100% local, por parte de una industria que vive casi completamente aislada del mundo, y siempre es elogiable que se mantengan las industrias locales de fabricación de automóviles. En esta segunda parte vamos a profundizar en la dinámica y equipamiento de este Saipa Tiba SX. Como ya sabemos, está construido sobre una plataforma modificada y actualizada del Kia Pride de los años 80. Su motor, no obstante, ha sido desarrollado hace apenas 4 años.

Saipa Tiba SX, prueba en Irán (II) Como volver atrás en el tiempo

La gasolina en Irán es de muy mala calidad, y el tráfico es una parada y arranque constante. El calor en verano es insufrible y en invierno no es extraño tener temperaturas bajo cero. Era necesario un motor sencillo, de bajo mantenimiento y muy robusto. Saipa acudió a FEV GmbH., empresa alemana que desarrolló el “1.5 Mega Motor” que lleva el Tiba. Es su nombre, no me he inventado nada. Es un cuatro cilindros atmosférico muy sencillo, con dos válvulas por cilindro y una potencia de unos modestos 80 CV a 5.200 rpm.

Su par motor es de 126 Nm a 3.200 rpm, una cifra correcta y sobretodo muy aprovechable. Su consumo homologado según el ciclo de homologación iraní – parecido al estadounidense – es de 5,6 l/100 km en autopistas y 7,2 l/100 km en ciudad. No hay datos prestacionales publicados, pero estimamos un 0 a 100 km/h de unos 13 segundos y una velocidad máxima de 170 km/h. Cifras moderadas pero razonables en base a nuestra experiencia y un peso en vacío para esta máquina de sólamente 1.013 kg. Todo un peso pluma para su tamaño.

Saipa Tiba SX, prueba en Irán (II) Como volver atrás en el tiempo

Su caja de cambios es manual, de cinco relaciones bastante bien escalonadas. La fuerza pasa exclusivamente al tren delantero. La parte ciclo del coche no es ni mucho menos espectacular. Tiene discos de freno en el eje delantero, pero tambores en el eje trasero. La suspensión es independiente en el tren delantero, de eje rígido en el tren trasero. A nivel de seguridad, no querría tener un accidente con un Saipa Tiba. El coche ha pasado crash-test en su desarrollo, pero nada de pruebas al estilo EuroNCAP.

El ABS es de serie, así como el airbag para el conductor. No obstante, ni siquiera puede equipar ESP en opción y el airbag para el acompañante es un extra. Sus neumáticos tienen medidas 175/60 R13, montados sobre llantas de acero con tapacubos de 13 pulgadas de diámetro. Nos montamos y arrancamos el motor, ¡acompañadnos!

A bordo del Saipa Tiba: olvidando los refinamientos

Dinámicamente es un coche adaptado a las malas carreteras de Irán, al que no se debe exigir mucho.

Lo primero que nos llama la atención tanto al subir al coche como al rodar con él es la falta de refinamiento. Estamos acostumbrados a coches muy modernos, cómodos hasta decir basta y muy bien terminados. Evaluar justamente a un coche como el Saipa Tiba requiere un reseteo mental, y tener en cuenta su procedencia. Las puertas suenan a lata al cerrarse, y el motor de gasolina vibra y suena de manera considerable, incluso al ralentí. Nos ponemos en marcha, en la medida que el loco tráfico de Teherán nos deja.

Saipa Tiba SX, prueba en Irán (II) Como volver atrás en el tiempo

Vamos engranando marchas y moviéndonos en el lento tráfico, mientras advertimos el buen reprís del motor en baja. Se ha diseñado para entregar su potencia a un régimen bajo, favoreciendo un comportamiento ágil a baja velocidad. Su peso y una buena maniobrabilidad son aliados indispensables en una ciudad donde el tráfico es más que intenso. La visibilidad desde el interior es buena, a pesar de unos retrovisores pequeños, elemento que es necesario en todo momento, pero que para el taxista iraní medio es un mero accesorio.

El aire acondicionado es de serie, algo lógico con las temperaturas que se alcanzan en verano en Irán, más de 40 grados en prácticamente todo el país. Al salir a la autopista empiezan a desvelarse algunas de las debilidades del Tiba. Para empezar, el aislamiento del coche no es bueno. El motor gira a más de 3.500 rpm a 120 km/h y el ruido del mismo se junta a un penetrante ruido aerodinámico, imposible de anular. La dirección está muy asistida – en ciudad es bueno – y su tacto es impreciso, dando poca sensación de seguridad.

La estabilidad longitudinal del coche es mejorable, con una suspensión bastante blanda que rebota de manera considerable en cada junta de dilatación o bache. Aún así, no todo es malo: el coche puede mantener sin problema velocidades de crucero normales e incluso superar los 150 km/h… aunque a esa velocidad parece querer desmontarse. En carreteras secundarias – la mayor parte de la red viaria de Irán – su comportamiento es cómodo y noble, gracias a que rara vez se superan velocidades de 80 km/h a causa del tráfico.

Saipa Tiba SX, prueba en Irán (II) Como volver atrás en el tiempo

A nivel de consumos es un coche económico, a pesar de que la gasolina tiene un precio de sólo 0,17 euros/litro.

El motor se nota falto de fuerza al subir pendientes con el aire acondicionado conectado, debiendo reducir varias marchas. En el fondo hay que tener en cuenta un par motor contenido y una potencia que no es como para tirar cohetes. En nuestra prueba dinámica hemos podido exprimir dinámicamente este Saipa Tiba. Puede decirse que no es un coche adecuado para ir rápido. El paso por curva es bastante malo debido a una suspensión muy blanda y unos neumáticos de fabricación local cuyo agarre deja mucho que desear. La caja de cambios es imprecisa y ya sabemos que la dirección es poco responsiva.

El motor corta inyección a 5.500 rpm – igual que algunos diésel modernos – y la diversión termina rápido. No lleva control de estabilidad y los cambios bruscos de dirección descolocan con mucha facilidad la zaga del coche. Es mejor conducirlo con tranquilidad, francamente. A nivel de consumos, el gasto real durante nuestra prueba fue de apenas 7,3 l/100 km reales. Una cifra buena en conducción mixta. ¿Lo mejor de todo? Ir a rellenar el depósito a un precio de 0,175 euros/litro y pagar unos 8 euros por llenar el tanque.

Saipa Tiba SX, prueba en Irán (II) Como volver atrás en el tiempo

Un coche correcto en su contexto

El Saipa Tiba en absoluto es un mal coche. Si tenemos en cuenta el mercado al que va dirigido, donde hasta hace apenas 7 años se estaba fabricando el Paykan como coche nacional, una réplica bajo licencia de un Hillman Hunter de los años 60. Para el estado de las carreteras, la suspensión funciona muy bien y el motor es robusto para soportar el trato al que será sometido. La seguridad es parca, pero comenzar por ABS y airbags es algo digno de elogio en una industria automovilística aún en pañales.

No es ni bonito, ni rápido, ni pasional, pero es un coche que funciona en un país como Irán. Su equipamiento de serie es amplio para su precio, e incluso tiene radio CD con MP3 y entrada USB de serie. Tiene un maletero realmente grande y amplitud suficiente en su habitáculo para cinco personas. Su precio en Irán arranca en unos 7.000 euros, aunque las versiones más equipadas rozan los 10.000 euros. Con todo, una solución de movilidad muy adecuada para un país emergente como es Irán, que os hemos querido presentar.

En Diariomotor: Saipa Tiba SX, prueba en Irán (I) Un coche low-cost de fabricación 100% iraní

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