¡Olvídate del BMW i8! Este increíble Alpina C1 318i es el BMW más eficiente de la historia

 |  @sergioalvarez88  | 

Corría el año 1981. La revista alemana Auto, Motor und Sport organizaba junto a Shell el Kilometer Marathon, una prueba de eficiencia. Fabricantes y particulares podían acudir con sus vehículos modificados y probar cual era el más eficiente. El Alpina C1 318i se coronó como rey de la eficiencia en motores de gasolina, con un consumo inferior a los 2,7 l/100 km. Su base no era otra que un BMW 318i, que recibió severas modificaciones mecánicas y aerodinámicas que lo hicieron incluso más eficiente que el BMW i8.

En el frontal se conservó la calandra de BMW y se instalaron dos faros aerodinámicos.

Aunque la información disponible en Internet es escasa, es suficiente para hacernos una idea de lo ocurrido. Alpina se presentó al evento con una versión especialmente modificada de su C1. El Alpina C1 partía del BMW 323i – de caja E21 – y potenciaba su seis en línea hasta los 170 CV, con un tren de rodaje optimizado. En lugar de usar el seis cilindros en línea, Alpina usó el motor de cuatro cilindros e inyección mecánica del BMW 318i. Un cuatro cilindros que en su configuración de fábrica entregaba unos moderados 105 CV de potencia.

El resto de motores de los BMW Serie 3 E21 o bien eran carburados o tenían demasiada cilindrada para ser considerados eficientes. Ni siquiera había opción a motor diésel en la primera Serie 3 de BMW. Curiosamente, Alpina no modificó el tren de rodaje de este C1 tan peculiar. Tampoco quitaron sus retrovisores o sus limpiaparabrisas. No obstante, sí añadieron un enorme apéndice de fibra de vidrio al frontal del coche, alargando su figura en unos cuantos centímetros, mejorando la aerodinámica de forma muy considerable.

En 1981 ya tenía desconexión parcial de los cilindros del propulsor.

Bajo ese morro de fibra de vidrio aún se encontraba el morro original del pequeño Serie 3. Los cambios de mayor envergadura estaban en la mecánica del coche. Varias fuentes coinciden en que el motor funcionaba con sólo dos de sus cuatro cilindros en condiciones de baja carga y el diferencial trasero transmitía la fuerza a sólo una de las dos ruedas motrices. El objetivo era minimizar las pérdidas por fricción del tren propulsor, mucho más optimizadas ahora con respecto a hace casi 35 años.

El combustible era refrigerado antes de llegar al propulsor, igualmente. Si os fijais, algunas de las soluciones técnicas de este prototipo se han empezado a utilizar en coches de producción recientemente. La desconexión de cilindros es la más popular, junto a la mejora de la aerodinámica – cosa que Alpina logró sin usar túneles de viento en 1981. El resultado de su rudimentario experimento fue bastante espectacular: un consumo medio de sólamente 2,672 litros a los 100 kilómetros.

Un meritorio segundo puesto en el Kilometer Marathon, sólo por detrás de un Golf con motor diésel y con el tercer puesto siendo un Mercedes también con motor diésel. Un interesante episodio de la historia de BMW y Alpina que conviene recordar.

Fuente: Motor.es | The Petrol Stop
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Lee a continuación: BMW 340i xDrive y mucho M Performance: la mejor manera de crear un “Mini M3” de 360 cv

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  • Carl

    pero no será el mas bonito jejejejejeejeje

  • Issam

    Impresionante, me quito el sobrero ante este tipo de proyectos.

  • nuevoenesto

    Y de los más feos con diferencia. Es tan feo tan feo, que el aire huye de él, y ahí radica su eficiencia aerodinámica.

  • ADN

    Interesantes soluciones técnicas, aunque la estética no es la más linda. Coches como este buscaron soluciones y se adelantaron a su tiempo.