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La gama 2010 del Dodge Caliber será presentada en el inminente Salón de Frankfurt, recibiendo un ligero lavado de cara para adaptarse a los nuevos tiempos y poder competir en mejores condiciones en los mercados en los que está presente. El Caliber nunca ha encajado bien en los gustos europeos, y de ahí su escasa repercusión en países como el nuestro. Es un coche difícil de encasillar en un segmento, ya que aunque en principio está catalogado dentro de los compactos, presenta características propias de los monovolúmenes o los SUV, como su diseño exterior, su mayor altura al suelo o la relativa modularidad interior.

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Exteriormente, no presentará apenas diferencias con el modelo actual, y las mayores novedades se darán en el aspecto mecánico y en su interior. Dos nuevos motores se añaden a la gama sustituyendo a los anteriores: en diésel, se comercializará un nuevo 2.2 CRD en sustitución del anterior 2.0 CRD de 140 CV de origen Volkswagen. Este nuevo 2.2 CRD ofrece 163 CV y un par máximo de 320 Nm, un 16% y un 3% más, respectivamente, que su antecesor. Pero sin duda el mayor impacto se presenta dentro del coche: el interior se renueva totalmente y parece que por fin ofrece una calidad a la altura, muy superior al menos en aspecto visual a la gama anterior del Caliber que abusaba de plásticos duros de no muy buena impresión con formas angulosas.

Así, en cuanto a opciones mecánicas la nueva gama del Dodge Caliber quedará conformada por este 2.2 CRD de 163 CV y, en gasolina, por un 2.0 de 156 CV y 190 Nm de par máximo y un 2.4 de 170 CV y 220 Nm de par máximo, todos ellos de cuatro cilindros. Los gasolina disponen de doble distribución variable VVT (Dual Variable Valve Timing), dejándose de ofrecer el anterior 1.8 gasolina. Por el momento, tampoco se sabe nada de un futuro y radical Dodge Caliber SRT4 que sí formaba parte de la gama actual.

El 2.2 CRD incluye filtro de partículas DPF, cumple la normativa de emisiones Euro V y supondrá una mejora palpable respecto al 2.0 CRD actual de bomba-inyector. Cuenta con inyección por common-rail a 1.800 bares, es más ligero que su antecesor y más refinado, hasta el punto de que Dodge promete que las vibraciones y ruidos se reducen en un 25% respecto al 2.0 CRD anterior. También se reducirán los consumos en un 5% hasta homologar una media de 5.8 litros cada 100 Km, quedando las emisiones de CO2 por debajo de los 160 g/km (exactamente en 154 g/km).

En su interior, la prestancia visual del salpicadero aumenta notablemente, así como en los paneles de las puertas y consola central . Se abandonan los plásticos de color claro, con ángulos muy marcados, en favor de superficies más suaves, colores más oscuros y pequeñas superficies de aspecto cromado, buscando transmitir una mayor apariencia de calidad. Según la propia marca, los materiales del interior serán más mullidos y de tacto suave; veremos si se cumplen totalmente las promesas o a pesar de ello continuarán abundando los plásticos de tacto duro. También aparecen nuevos huecos para depositar cosas en el habitáculo, aumentando así la funcionalidad, y los asientos traseros son abatibles y reclinables en respaldo.


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