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Sebastian Vettel

Información
Equipo
Scuderia Ferrari
Lugar
Fórmula 1
Nacimiento
3 de julio de 1987
Edad
30 años
Ciudad
Heppenheim
Campeonatos
2007 - Actualidad
Campeón en...
Fórmula BMW ADAC 2004 y Fórmula 1 2010, 2011, 2012 y 2013
Debut F1
GP de Estados Unidos 2007
Equipo Debut
BMW Sauber F1 Team
Primera Victoria
GP de Italia 2008

Sebastian Vettel es un piloto de Fórmula 1 que se sitúa entre los más exitosos de la historia de la competición como uno de los cinco pilotos en tener cuatro o más títulos de campeón del mundo junto a Michael Schumacher, Juan Manuel Fangio, Alain Prost y Lewis Hamilton. El alemán es el piloto principal de la Scuderia Ferrari, equipo en el que ingresó en 2015 después de haber pasado seis años en Red Bull en los que logró sus cuatro títulos. Vettel es el primer piloto en lograr una victoria para Red Bull, además de ser el único en hacerlo con Toro Rosso, suponiendo el mayor éxito del Red Bull Junior Team.

Una línea sucesoria que nace en Wolfgang von Trips:

La carrera deportiva de Vettel en el karting comenzó en 1995, pasando a formar parte del Red Bull Junior Team en 1998 a los once años. Varios éxitos entre los que se encuentran los triunfos en la Monaco Kart Cup, el campeonato alemán y el europeo de ICA Junior, validaron su paso a los monoplazas, aunque seguramente lo más curioso de la historia de Vettel y el mundo del karting se encuentra en su historia y sus precedentes. Casi como si fuera el heredero del trono de la monarquía alemana en la Fórmula 1, Vettel se inició en el mundo del karting en un circuito situado en Kerpen, propiedad de la familia Schumacher.

Este circuito, que ha pertenecido a los Schumacher durante décadas, es el mismo que mandó construir Wolfgang von Trips, piloto alemán que compitió en la Fórmula 1 para Ferrari en los años 50 y 60 antes de fallecer en un accidente en el circuito de Monza. Fue él, precisamente, quien trajo el karting a Europa, expandiéndose desde su trazado. Con los años, Michael y Ralf Schumacher acabarían aprendiendo a pilotar allí, antes de hacerlo Sebastian Vettel años después. La línea sucesoria que nace en Wolfgang von Trips llega hasta nuestros días, por lo menos en lo que al deporte se refiere.

Categorías formativas entre BMW y Red Bull:

El debut en el mundo de los monoplazas llegó en 2003, siempre de la mano de Red Bull. En la Fórmula BMW ADAC, Vettel fue subcampeón por detrás de Maximilian Götz, actualmente piloto de fábrica de Mercedes en los GT’s. Su oportunidad de obtener el primer título de su carrera deportiva en coches llegó en 2004, ganando 18 carreras sobre un total de 20 disputadas y subiéndose al podio en las dos restantes. Los buenos resultados le valieron saltar a la Fórmula 3 en 2005, siendo quinto en la F3 Euro Series y tercero en el Gran premio de Macao en un año en el que llegó incluso a tomar parte en una cita del certamen español con Racing Engineering.

Tras un año remarcable en la Fórmula 3 con Mücke y como premio por su título en la Fórmula BMW en 2004, la marca bávara le ofreció la posibilidad de subirse al Williams FW25 en el Circuito de Jerez. Era el bautismo de fuego del alemán en un monoplaza de la categoría reina, aunque un dato relativamente desconocido de Vettel es que en 2003 se subió a un Reynard de la Champ Car del equipo Walker Racing en Homestead. ¡Lo que pudo haber sido! En su lugar, Vettel encandiló al personal de BMW en lo que era su primera experiencia en un Fórmula 1, ganándose la oportunidad de probar el primer BMW Sauber.

Debut con BMW Sauber y victoria con Toro Rosso:

Con tan solo 18 años y gracias a su buen trabajo, Vettel se convirtió en piloto de pruebas de BMW Sauber mientras mantenía su propio programa de competición. En 2006 fue subcampeón de la F3 Euro Series por detrás de Paul di Resta, mientras su debut en la Fórmula Renault 3.5 traía una victoria y dos podios en tres carreras. Tras el despido de Jacques Villeneuve en BMW Sauber y la promoción de Robert Kubica a piloto de carrera, Vettel se convirtió en el piloto de los viernes de la estructura germanosuiza. Su rendimiento impresionó y tras cinco jornadas de viernes con el equipo, estaba listo para todo.

La oportunidad no le llegó hasta el Gran Premio de Estados Unidos del año siguiente y fue a causa del accidente de Kubica en Canadá, que por recomendación médica tuvo que perderse la carrera en Indianápolis. De esta forma, BMW Sauber le usó para que les sacara del apuro y rindió de forma excelente en su debut al ser séptimo en clasificación y octavo en carrera. Cuatro carreras más tarde, Red Bull le llamó para que se subiera al Toro Rosso en el lugar de Scott Speed. Su inicio fue tortuoso, con un coche mucho menos competitivo. Habiendo dejado la Fórmula Renault 3.5 cuando andaba líder de la general, los resultados no eran satisfactorios pero un espectacular cuarto puesto bajo la lluvia en China disipó cualquier duda, tras el dramático fin en Japón en el que colisionó con Webber tras el coche de seguridad cuando iba tercero.

La temporada 2008 siguió un patrón parecido mientras el equipo usó el STR2B, una evolución del coche de la temporada anterior. Envuelto en incidentes más a menudo como víctima que como autor, llegó al Gran Premio de Mónaco sin puntos. El estreno del nuevo monoplaza en el Principado tuvo un quinto puesto como recompensa. Desde ese punto, Vettel solo estuvo fuera de los puntos en cuatro ocasiones, logrando una increíble victoria en Monza tras firmar la pole position en el trazado italiano. También fue protagonista indirecto en Interlagos, adelantando a Lewis Hamilton en los compases finales de carrera y casi entregando el título a Felipe Massa. Era el primer encuentro entre un Vettel y un Hamilton que acabarían convirtiéndose en feroces rivales.

Dominio junto a Red Bull y Adrian Newey:

El paso de Vettel por Red Bull tiene una curiosa simetría, con cuatro títulos franqueados por un primer y último año algo más flojos. Aún así, en 2009 logró pelear con los Brawn GP de Jenson Button y Rubens Barrichello a pesar de contar con un Red Bull RB5 que no había sido diseñado inicialmente para usar el famoso doble difusor. Llegaron con este coche sus primeras victorias en Red Bull, comenzando por un Gran Premio de China en el que la mayor anécdota fue escuchar el himno británico en lugar del austríaco en el podio, en honor al constructor. Su primer título llegó en una temporada 2010 de las que hacen afición, peleando por ganar con Fernando Alonso, Lewis Hamilton, Mark Webber y Jenson Button.

No lideró nunca la clasificación general y un par de errores ‘de novato’ a lo largo del año pusieron en entredicho su candidatura pero al final salió de Yas Marina con más puntos que nadie y su primer entorchado. Llegarían más títulos, como un dominante 2011 con once victorias y un 2012 peleado hasta la mismísima última carrera del año, un polémico Gran Premio de Brasil. Allí se despidió en pista de Michael Schumacher, amigo y mentor. Pero el mejor año de Vettel estaba aún por llegar, con un 2013 en el que logró trece victorias sobre diecinueve carreras, siendo nueve de esos triunfos seguidos. La segunda mitad de temporada tuvo al alemán como ganador exclusivo, algo que ni Hamilton o Rosberg lograron en su aún más dominante (en términos de coche) era en Mercedes.

Estos resultados centraron la atención en Adrian Newey, el genio del diseño que estaba detrás de los coches de Red Bull. Para muchos, Vettel era un piloto del montón que se aprovechaba de un coche fantástico para ganar. Para otros, la simbiosis entre un gran diseñador y un gran piloto era lo que sacaba a relucir los puntos fuertes de ambos. En cualquier caso, Vettel batió de forma holgada al reputado Webber. Precisamente con el australiano se forjó una de las relaciones más complejas del paddock, en la que había tanto respeto entre ambos como tirantez por la gestión que Red Bull en general y Helmut Marko en particular hacían de la situación. Todo explotó en el Gran Premio de Malasia de 2013, con el famoso “Multi 21”. El equipo le pidió a sus pilotos que mantuvieran posiciones y Vettel buscó pelear con Webber hasta lograr ganarle.

En 2014, hubo cambio de australianos y tras la salida de Webber, entró en el equipo un Daniel Ricciardo que se mostró más competitivo que Vettel a lo largo del año. La gente de dentro del paddock apunta a la forma de pilotaje de los nuevos monoplazas como el motivo de la ‘caída’ de rendimiento de un Vettel que se quedó sin victorias por primera vez desde 2007, a pesar de sus cuatro podios. El tetracampeón se siente más cómodo con un coche con mucho agarre en la zaga, motivo que explica el gran rendimiento de 2017. Con todo ganado en Red Bull y la oportunidad de cambiar de aires ante sus ojos, para 2015 pasó del azul-morado de Milton Keynes al rojo de Maranello.

Ferrari, un desafío de ensueño:

Para cualquier niño, la oportunidad de emular a su ídolo es algo digno de ensueño. Cuando Vettel llegó a Ferrari, recordó de forma pública cómo en sus tiempos del karting iba a Fiorano, subiéndose a las vallas para ver a Schumacher probar los Ferrari de Fórmula 1. Para Vettel, estar ahora en el otro lado era una experiencia casi religiosa, buscando ganar donde su ídolo, amigo y mentor. En dos ocasiones en el pasado había establecido contactos con Luca di Montezemolo y Stefano Domenicali, la primera de ellas bajo recomendación de ‘Schumi’. Finalmente, el momento de estar juntos llegó en 2015.

La asociación no pudo llegar en un momento más complicado aunque a la vez propicio, con una Scuderia en medio de una profunda reinvención y con Mercedes dominando la categoría reina. A pesar de ello, en 2015 Vettel logró tres empáticas victorias y se erigió como uno de los hombres del año, siendo el único capaz de plantar cara a las flechas de plata. Desafortunadamente para él, la situación no se repetiría con la misma asiduidad en 2016, donde un buen principio de año no tuvo réplica en una fase final repleta de polémica. Vettel se encontraba sin posibilidad de batir a los Mercedes y los nervios se hacían evidentes con las constantes quejas sobre las banderas azules y los doblados entre otros temas.

Para muchos, 2017 tenía que ser un año determinante; el año en el que finalmente se lograra el objetivo. Aunque con la siempre fuerte Mercedes, ganar un campeonato habría parecido imposible, sobre todo teniendo en cuenta cómo acabó la temporada 2016. Aún así, las nuevas normativas sacaron a relucir lo mejor de Sebastian Vettel, que con un coche ligeramente inferior al Mercedes de Lewis Hamilton, mantuvo la pelea por el título viva hasta la fatídica gira asiática (a pesar del polémico Gran Premio de Azerbaiyán y el encontronazo que tuvo allí con su rival).

En Singapur, quedó eliminado en la salida tras un accidente con Kimi Räikkönen y Max Verstappen. En Malasia, problemas técnicos el sábado le obligaron a remontar el domingo. Finalmente, en Japón tuvo que retirarse con más problemas técnicos. Con 12 puntos en una gira en la que pudo haber sacado perfectamente más de 60, sus opciones desaparecían casi por completo. Con cinco victorias a lo largo de 2017, volvió a hacer soñar a los seguidores de Maranello con recuperar el título, aunque para ello lo primero era batir a los dominantes Mercedes y los amenazantes Red Bull.

El heredero de Michael Schumacher:

Cuando llegaron los primeros éxitos de Sebastian Vettel en la Fórmula 1, al futuro campeón se le empezó a conocer afectuosamente en algunos círculos como ‘Baby Schumi’, por su juventud y su velocidad, además del parecido en cuanto a ambición y éxitos al siete veces campeón del mundo. A lo largo de su carrera en el karting, Vettel vivió con Schumacher como referente, aunque con el tiempo se llegó a cruzar esa barrera hasta llegar a ser el segundo una especie de mentor del primero, llegando a trabar ambos una sólida amistad. Ambos coincidieron en la Fórmula 1 entre 2010 y 2012, curiosamente sin estar en ningún caso en el equipo Ferrari, la única estructura para la que ambos pilotaron.

Schumacher sugirió a Ferrari hacerse con los servicios de Vettel antes de que llegaran los éxitos de este último con Red Bull, llegando finalmente a Ferrari en 2015. Es evidente que la ambición, la búsqueda de los éxitos y el hecho de ser el primer piloto de Ferrari convierten a Vettel en una referencia a Schumacher de pleno derecho. Aunque lo de ‘Baby Schumi’ cayó pronto en desuso, lo que demuestra que Vettel no es tanto un nuevo Schumacher, sino su propio ‘personaje’.

Los símbolos de Vettel, el dedo y el 5:

Si se habla de Sebastian Vettel, ignorando su ‘herencia’ de Michael Schumacher, hay dos elementos que destacan por encima de los demás en lo que es la imagen pública del campeón alemán. La primera es el dedo que muestra en celebración cuando logra una pole position o una victoria. Al respecto hay mucha leyenda, alimentada por la historia de Trevor Carlin, jefe del equipo que lleva su apellido y que cuenta que en su primer año de Fórmula Renault 3.5 intentó pasar Eau Rouge a fondo sobre asfalto mojado. El resultado fue el esperable, con un enorme accidente en el que casi perdió la parte superior del dedo índice de la mano derecha. El gesto quedó inaugurado el día siguiente, con vendas y con un sonriente alemán mostrando al mundo que su dedo índice aún estaba en su sitio… ¿sería este el motivo? La realidad es que el gesto, ya lo había usado en la Fórmula BMW…

El otro elemento memorable para Vettel es el dorsal número 5 que ha usado desde la temporada 2015, en su llegada a la Scuderia Ferrari. De hecho, la elección se produjo ya en 2014 con la nueva normativa que pedía a los pilotos elegir su número favorito para lucir en el coche pero al ser Vettel campeón en título, tenía derecho a usar el 1, que mantuvo en su último año con Red Bull. La elección del dorsal número 5 tiene varios motivos, comenzando por su historia con el mismo en 2001, en el karting, pero también por ser el dorsal que usó en 2010 cuando logró su primer título de Fórmula 1. Además, las leyendas de Michael Schumacher y Nigel “Red Five” Mansell hacen de este un número histórico.