Tal como se esperaba, desde el Grupo Renault han tomado acciones drásticas con respecto a su programa deportivo, primero se comunicó que Dacia se retira de los Rally-Raids y posteriormente Philippe Krief, CEO de Alpine, señaló que la marca se va a retirar del Campeonato Mundial de Resistencia al culminar esta temporada. La agenda diseñada por Luce de Meo, antes de abandonar la presidencia del Grupo Renault, se viene desmoronando porque sus propuestas eran a largo plazo e involucraban una inversión constante, planificación que es inviable en la actualidad y más cuando el responsable no está a cargo de las decisiones. Para Kief era insostenible un programa deportivo de tal magnitud porque no se garantiza el futuro de Alpine como marca.
Explicó que todos los esfuerzos del programa deportivo se van a concentrar en la Fórmula 1 como plataforma única para promocionar a la marca y posicionarse en el mercado, dejando atrás el resto de programas en el deporte motor. Siendo así, apenas cinco temporadas tendrá en su expediente el programa Alpine Endurance Team, período en el cual, hasta ahora, apenas han triunfado en tres ocasiones. El proyecto, gestionado en conjunto con el equipo Signatech, no ha sido rentable y antes de seguir avanzando sin dirección, en una clase tan costosa como la Hypercar, desde Renault han decidido darle un carpetazo y pasar la página. Esta decisión no resulta una sorpresa ya que hace tres días atrás el alcalde de Viry-Châtillon, Jean-Marie Vilain, formuló una denuncia pública al enterarse que Renault cerraría la planta de motores allí ubicada, lo que consideró una falta muy grave debido a que el fabricante prometió que las instalaciones seguirían operativas para beneficio de la localidad.
Pero no será así, la fuga de personal de la sede de Renault ha sido evidente, por lo que ahora el fabricante francés deberá justificar el cierre de su planta al carecer de proyectos en el deporte motor que involucren diseñar y fabricar motores de alto rendimiento. Tras abandonar la división de Fórmula 1, la planta fue renombrada como Hypertech Alpine, para relacionar sus actividades al programa Hypercar del WEC, sin embargo, al confirmarse que no tiene sentido avanzar en el apartado tecnológico, se espera que al menos unas 350 personas estén en riesgo de perder sus empleos. Para Krief esta situación resulta dolorosa y espera que de aquí hasta el final de la temporada del WEC encuentren soluciones para no perder toda la experiencia acumulada en el deporte motor, lo que lleva a inferir que se estaría desarrollando oferta de servicios para proyectos particulares.
Así que Alpine es el segundo fabricante que abandona el WEC tras la marcha de Porsche el año pasado. Aunque los franceses se habían comprometido a largo plazo con la categoría, el proyecto se detuvo de forma prematura por orden directa de François Provost, actual presidente del Grupo Renault, quien propuesto a la directiva de la empresa pausar las iniciativas iniciadas por Luca de Meo y la junta acordó hoy que se van a pausar algunas de las actividades en el deporte motor, en el caso del WEC se tendrá una temporada de despedida porque se realizaron pruebas de pretemporada, el presupuesto ha sido asignado y el prototipo está en pista.
Era previsible estos movimientos porque desde hace tiempo se está presentando una reestructuración en Alpine, con Bruno Famin, vicepresidente del área deportiva, y François Champod, subdirector deportivo, camino a la jubilación, y sin reemplazos en el horizonte.
En palabras de Philippe Krief:
Lamentamos no poder seguir en el WEC después de esta temporada, nos centraremos en la Fórmula 1 que nos ofrece una plataforma única desde la cual podemos crecer como marca, en línea con las ambiciones para nuestros productos y el crecimiento del mercado. Hemos tenido que tomar decisiones difíciles para proteger las finanzas a largo plazo de Alpine.





