El único debutante en la actual parrilla de Fórmula 1, Arvid Lindblad, logró puntuar en su debut tras culminar en la octava posición en el reciente Gran Premio de Australia. El piloto británico de apenas 18 años no cometió errores durante todo el recorrido y además pudo luchar en pista contra Lewis Hamilton y Max Verstappen, dos de sus ídolos en su etapa de formación, situación que le generó una serie de sensaciones que supo controlar, inclusive se sorprendió al ubicarse en la tercera posición al ordenarse la salida de la carrera. Admitió que disfrutó toda la experiencia y considera que ha podido ser mejor, pero ahora está concentrado en soltar la imagen de novato y se le considere un piloto feroz, capaz de extraer el mayor rendimiento de su monoplaza.
Lindblad, el más reciente graduado del Red Bull Junior Team, finalizó sexto en el pasado campeonato de Fórmula 2, pero previamente había acumulado los puntos necesarios para solicitar una superlicencia, así que su participación como piloto de Racing Bulls estaba fuera de dudas. Lo que no se esperaba es que el joven británico hiciera su trabajo de forma impecable, demostrando que puede asimilar la presión y adaptarse a cualquier situación. También su actuación representó buenas noticias para el programa de motores que Red Bull mantiene junto a Ford. Aunque uno de los puntos más destacados de su debut es comprender lo que se debe realizar en esta nueva era de la Fórmula 1 puesto que se mantuvo entre los diez mejores tanto en clasificación como en la carrera, mientras otros pilotos más experimentados presentaban inconvenientes con la actual forma de gestionar el sistema eléctrico.
Más allá de encontrar su lugar en la Fórmula 1, para Lindblad lo que más disfrutó fue defenderse en pista de los ataques de Lewis Hamilton y de Max Verstappen, los campeones durante su niñez y adolescencia a los cuales admiró durante su trayectoria por las categorías de formación y en gran parte representaron su motivación para dedicarse a ser piloto profesional, sobre todo el campeón inglés ya que comparten la misma nacionalidad. También le agradó la batalla con Oliver Bearman, esa lucha por el séptimo lugar le confirmó que dispone del material para luchar en la zona media durante todo el año. Sorprendió además su notable irreverencia al luchar posición en pista con Max Verstappen, a quien incordió inclusive cuando ambos ingresaron a boxes, en la vuelta 19. De allí que el propio Lindblad declaró que la admiración por sus ídolos es un punto y ser considerado uno de ellos es otro y en este caso prefiere demostrar que posee las destrezas y el talento para competir arriba.
En palabras de Arvid Lindblad:
Yo sé que soy una especie de muchacho, soy el novato, pero cuando estoy dentro del coche soy un competidor feroz. Voy a luchar cada vez que tenga la oportunidad y creo que eso me mostró el día de hoy. Fue muy emocionante para mí pelear en pista. Hablando de Lewis [Hamilton], yo crecí viéndolo a él en la televisión, fue una de las razones por las que me enamoré de este deporte, así que tener una batalla con él fue realmente genial.
Vía Fórmula 1





