La escudería Audi afronta un dilema porque padecen problemas de confiabilidad y el hecho de no poseer un equipo cliente condiciona el desarrollo y por lo tanto las soluciones a los problemas. Pero es que tampoco pueden concebir un programa de atención a clientes porque, según Jonathan Wheatley, director del equipo, están muy lejos de poder establecer tal programa para ser proveedores de motores debido a varios factores, por lo tanto Audi seguirá tal cual como está durante varios años. El fabricante alemán debutó en la Fórmula 1 esta temporada y lo hizo con su unidad de potencia y demás piezas mecánicas, además de propia tecnología, sin embargo, en términos de rendimiento no se advierte mayor diferencia con respecto a las recientes actuaciones del equipo Sauber, al cual le costaba mucho dar un salto de calidad.
Aunque las comparaciones suelen ser odiosas, Audi está confrontando en la Fórmula 1 a Mercedes, su rival histórico tanto en el mercado alemán como en el mundial, y lo hace desde una posición de clara desventaja porque la marca de la estrella posee cuatro equipos, y por lo tanto con ocho monoplazas, en la parrilla, así que puede apoyarse en el trabajo de cada uno para evaluar el desempeño de sus propuestas técnicas. Para Wheatley es complicado de admitir, pero es obvio que Audi es un gran fabricante pero ahora mismo no posee lo necesario para brindar soporte a otro equipo, lo que ha hecho del aprendizaje un proceso más lento, además no se puede pensar en un departamento de clientes cuando nadie se ha acercado a Audi para preguntar por la posibilidad de ceder sus motores o tecnología, así que no tiene sentido plantearse esa posibilidad cuando todavía están tratando de entender las razones por las cuales la fiabilidad es deficiente.
La posición de Audi no es cómoda porque observa cómo Mercedes, Ferrari y Red Bull-Ford tienen clientes que les permiten asimilar más rápido la nueva tecnología, en tanto ellos deben observar cómo Honda, que tampoco tiene clientes, está pasando por momentos amargos para descifrar sus problemas. Desde la pretemporada, los ingenieros de Audi advirtieron que el panorama sería complicado tras observar que apenas sus dos monoplazas acumularon un total de 711 vueltas, mientras Mercedes completó casi 3000. Así que por ninguna parte luce como un objetivo real ofrecer asistencia a otros cuando ni siquiera están satisfechos con lo que tienen en el equipo de fábrica. Acá no existe un plan B sino seguir avanzando con los recursos que disponen y una vez que tengan algo sólido entre manos, posiblemente dentro de algunos años, puedan entonces pensar en crear un departamento de atención a clientes.
En palabras de Jonathan Wheatley:
Creo que todavía estamos lejos de poder brindar soporte a un equipo cliente. Este proyecto aún está en sus inicios y llevamos tiempo hablando de que nuestro objetivo real es actuar como un equipo nuevo y por lo tanto dar el salto de novatos a un competidor serio en el momento adecuado. Como fabricantes de motores, solo tenemos dos coches con motor Audi. Mercedes tiene ocho, ellos probablemente aprenderán mucho más rápido.
Vía Motorsport Total





