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Austin Dillon es el vencedor de otra Daytona 500 con alternancias y cambios

La carrera más conocida y mediática de NASCAR sigue sin decepcionar desde el cambio de horario. Las 500 millas de Daytona siguen siendo una competición dura, llena de estrategias y emociones, en las que cualquier piloto puede ganar y dónde los accidentes están a la orden del día. Ocho banderas amarillas interrumpieron la acción en el famoso superspeedway de Florida, en el que Austin Dillon ganó su segunda carrera en la Cup Series tras un final emocionante precedido de una calma imperiosa y de un par de accidentes serios que podrían haber sido peores.

Alex Bowman desaprovechó su pole position y perdió cinco posiciones en el comienzo de carrera, asumiendo Denny Hamlin el liderato por delante de unos atrevidos Ryan Blaney y Darrell Wallace Jr. Corey LaJoie reventó el motor de su Chevrolet y todos pararon bajo caution, siendo Hamlin sancionado a permanecer una vuelta por pasarse de largo su pit stall. Bowman y Kurt Busch batallaron brevemente por el liderato antes de que Erik Jones asaltase la primera posición con la ayuda de Ricky Stenhouse Jr; poco después Kyle Busch pinchó un neumático en la zona delantera y quedó doblado como Hamlin. Stenhouse Jr., Joey Logano y Kevin Harvick se quitaron a Jones rápidamente y establecieron un triplete de Ford hasta que Chase Elliott apareció arriba y planteó un interesante duelo con Logano.

Kyle Busch pinchó por segunda vez en 20 vueltas, provocando el trompo de Jamie McMurray y el choque de D.J. Kennington. Diez pilotos optaron por no parar y sumar puntos en el primer segmento, entre ellos Kurt Busch, Elliott y Jones. Logano se tocó ligeramente con Kyle Larson y pinchó justo antes del final del segmento, en el que Blaney casi hizo trompear a Stenhouse; el de Roush salvó el incidente pero Jones y Bowman se tocaron en la entrada de la curva 3, generando un choque de seis coches. Jones, Daniel Suárez, Jimmie Johnson y Ty Dillon quedaron fuera de carrera, mientras Kurt Busch ganaba el primer segmento por delante de Bowman, Blaney, Stenhouse y un tranquilo Martin Truex Jr.

Kurt Busch y Elliott perdieron posiciones en boxes por pasarse el pit stall y por reparaciones, respectivamente. El grupo de Penske asumió la cabeza del pelotón con Blaney, el vinculado Paul Menard y Brad Keselowski. Bowman intentó plantar cara con la ayuda de Aric Almirola y Clint Bowyer, dividiéndose los múltiples grupos de Ford en la parte alta de la clasificación. Harvick se enganchó a los tres Penske a la vez que William Byron pinchaba contra la curva 3 y dejaba restos en pista que generaban otra caution. Truex Jr. decidió no parar en boxes en la bandera amarilla y fue apartado por Blaney y Keselowski poco después de la resalida.

No acabaría el segmento de forma pacífica, ya que en la vuelta 101 Keselowski y Elliott no se entendieron en la entrada de la curva 3 y colisionaron. El de Hendrick chocó de forma frontal y violenta contra el muro, mientras el de Penske trompeaba en medio y era atropellado por Harvick. Keselowski, Elliott, Harvick, Kasey Kahne y Danica Patrick tenían que abandonar la carrera en ese accidente. Stenhouse rodaba en la parte delantera pero se apartó por sobrecalentar su motor antes de tiempo. El resto del segundo segmento transcurrió con normalidad, encabezando Blaney el quinteto Ford por delante de Menard, Logano, Almirola y Michael McDowell.

Llegaría la calma al comienzo de la última parte de carrera, en la que Blaney mantuvo la primera posición frente a Logano y un ascendente Hamlin. Ryan Newman empezaba a asomar la cabeza, junto a pilotos necesitados como Matt DiBenedetto, Brendan Gaughan, Gray Gaulding y Jeffrey Earnhardt. Blaney se llevó por delante un pequeño plástico que tapó parte de su radiador, aunque era más pequeño que una de las habituales bolsas. La fila de a uno se mantuvo varios giros hasta que la mayoría de los líderes entraron en el pit lane a falta de 30 vueltas.

Hamlin alargó su parada y salió líder, aunque el grupo le pasó muy rápidamente cuando le cazaron. Logano fue aún peor, sancionado por pasarse de velocidad en el pit lane. Blaney volvió a encabezar la carrera en un grupo de apenas diez coches en el que apenas destacaban las sorpresas: Wallace Jr., DiBenedetto y Allmendinger eran los únicos integrantes que no forman parte de equipos punteros. La tensión se palpaba en el ambiente para los últimos giros y cambió con el pinchazo de Byron a falta de 11 vueltas. Algunos contendientes pasaron por boxes, no así los siete primeros (Blaney, Truex, Kurt Busch, Hamlin, Bowman, DiBenedetto y Almirola).

Las siete últimas vueltas prometían variedad y la dieron a raudales. Hamlin y Kurt Busch se alternaron el liderato ante un Blaney que volvió a la acción con la ayuda de DiBenedetto. Almirola ayudó a su compañero y la alternancia se mantuvo entre Gaughan, Buescher y Austin Dillon. Pero a falta de dos vueltas Blaney empujó a un descolocado Kurt Busch que perdió el control en medio del pelotón. DiBenedetto, Bowman, Stenhouse y Truex fueron algunos de los 10 involucrados en el accidente, que bajó la tensión imperante y forzó un disputado Overtime.

En el momento decisivo, Almirola y Hamlin pelearon por la victoria. Y cuando parecía que el piloto de origen cubano iba a ganar en su debut con Stewart-Haas llegó Austin Dillon, que le dio un empujón fuerte en la recta trasera y envió el #10 contra el muro. Dillon pasó sin mayores sobresaltos y ganó la Daytona 500 en el #3, veinte años después de que lo hiciese Dale Earnhardt Sr. en el mismo coche. Wallace acabó segundo en su debut con Petty y chocó con Hamlin, tercero, justo después de cruzar la línea de meta. Blaney lideró 114 giros y solo pudo ser séptimo, Almirola finalizó undécimo al no llegar a meta y Kyle Busch finalizó a siete vueltas.

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