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Targa Florio: esto hizo que se convirtiera en la carrera más bella y peligrosa del mundo [Vídeos]

Iván Fernández | 9 Jun 2020
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No se conoce una carrera igual. Han sido competiciones que se han perdido con el tiempo, algunas resistiendo estoicamente, como la Carrera Panamericana, sin embargo, muchas de ellas viéndose obligadas a claudicar ante lo que se ha convertido prácticamente en una tarea hercúlea para los organizadores. La Targa Florio fue una de esas pruebas que no pudo resistir el paso del tiempo, una bella locura que a más de uno le haría retorcerse en su silla si se pudiera seguir disputando en las mismas condiciones que lo hacía durante el siglo pasado.

Ideada por el conde Vincenzo Florio a principios del siglo pasado, es considerada la carrera automovilística más antigua del mundo. Más incluso que las 500 millas de Indianápolis. La exigencia era tal para los participantes de la primera edición, que una vuelta al trazado comprendía hasta 148 kilómetros por las pistas sin pavimentar de Sicilia completamente desprovistas de cualquier tipo de seguridad especifica.

En 1906, Allessandro Cagno conseguiría vencer la primera edición, completando en más de nueve horas y media el kilometraje total de la prueba. Obviamente, con el paso del tiempo la Targa Florio también siguió evolucionando hasta encontrar un formato mucho más adecuado para lo que se pretendía de esta carrera. En total, la ruta se establecería en los icónicos 72 kilómetros a través del interior de Cefalú, en las siempre preciosas montañas de la Madonie.

Con comienzo en el Templo de Himera en Buonfornello, también conocido como el Templo de la Victoria, el itinerario dejó marcado en la memoria de pilotos y aficionados los nombres de Cerda, Caltavuturo, Castellana, Petralia Sottana y Soprana , Geraci , Castelbuono , Isnello, Collesano y Campofelice. Ni las Guerras Mundiales consiguieron frenar su disputa y consiguió algo que otras citas míticas no lograron, celebrándose de forma ininterrumpida entre 1906 y 1977.

Era una completa barbaridad para los pilotos el no cometer errores cuando tenían que sortear mulas, carruajes, coches o paisanos de las pequeñas poblaciones por las que pasaban sin perder la concentración para poder afrontar las más de 900 curvas del recorrido. Apenas algunos momentos de respiro, como la recta de Buonfornello, permitían a los pilotos descansar de la exigencia de la prueba, aunque esto era casi como jugar al póker con el diablo, ya que las máquinas más potentes llegaban a tontear y superar los 300 km/h en ese punto. Los entrenamientos se realizaban con tráfico abierto, pero incluso con él cerrado durante la carrera, era muy complicado no encontrarse con tu trayecto alterado por algún excepcional encuentro en una era en la que no había Internet ni grandes formas de comunicarse con las aldeas.

Posiblemente el vídeo que te arrepentirás de habértelo perdido hoy

A principios de la década de 1970 los Alfa Romeo T33/3, Ferrari 512 y Porsche 908/03 elevaron el juego hasta los 500 CV y las velocidades comenzaron a ser alarmantes, hasta tal punto que el Doctor Helmut Marko consiguió establecer el récord de vuelta en 33 minutos y 41 segundos, a una velocidad media de 128 km/h. No fue el único “Top Class” que se apuntó a la aventura de la Targa Florio: Tazio Nuvolari, Vic Elford, Sir Stirling Moss, Joakim Bonnier, Hans Herrmann, Juan Manuel Fangio, Graf Berghe von Trips, Lorenzo Bandini, Clay Regazzoni, Jo Siffert, Rolf Stommelen, Sandro Munari y Jacky Ickx escribieron su nombre en las listas de inscritos de la que se consideró como “La Carrera más importante del Mundo”.

En el año 1973 se celebró la última Targa Florio oficial como competición internacional.  El CSI  (Commission Sportive Internationale) decidió detenerla debido a los peligros que suponía la carrera. La salida de un vehículo en la edición de 1977 tuvo como resultado la muerte de dos espectadores, suponiendo el fin del famoso evento automovilístico. Aun así, el espíritu de la prueba se ha mantenido vivo a través de concentraciones de deportivos, de clásicos e incluso de un rally.

Precisamente en ese punto es cuando se pudo ver a los Grupo 5 (Lancia Stratos Shilouette, Montecarlo, Porsche 935, los BMW/Schnitzer 2002 Turbo, o los Zakspeed Escorts) volando por las carreteras italianas con nombres tan destacados como Walter Röhrl, Giles Villeneuve, Riccardo Patrese o Markku Alén compitiendo en el denominado como Giro d'Italia automobilistico, el cual tomaba esa filosofía de la Targa Florio y nos llevaba a ver competir a unos coches tan extremos y espectaculares. Eran otros tiempos, unos maravillosos de los que podéis ver un pequeño aperitivo en el vídeo de arriba, justo al final. Tampoco resistiría el paso del tiempo esta competición, quedándose ya con la década de los 80 recién estrenada.

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El zapatero de pilotos y su relación con la Targa Florio:

También los pilotos han viajado hasta Cefalú para visitar al que es considerado como el Calzolaio más famoso entre los pilotos, o lo que es lo mismo, el zapatero Francesco “Ciccio” Liberto, el cual ha vestido los pies de hombres como Helmut Marko, Niki Lauda, Dario Franchitti, Mario Andretti, Jacky Ickx, Carlos Reutemann, Leo Kinnunen, el actor Daniel Brühl o el propio Sebastian Vettel.

Incluso Vic Elford también encontró en él unos zapatos a la medida, un 45.5 para el pie derecho y el 43 para el izquierdo, debido a que en un accidente cuando era niño le tuvieron que amputar el dedo gordo del pie izquierdo. Con ellos consiguió ganar solo un día más tarde la edición de 1968 y forjó una amistad duradera con el joven zapatero, al que le encargó un par nuevo cada año desde entonces.