Diésel R33: 5 datos que debes conocer sobre el nuevo gasóleo azul

Aún seguimos preguntándonos si los biocombustibles, como el diésel R33, o gasóleo azul, son un parche, o una solución a largo plazo para garantizar una movilidad en coche más sostenible y alcanzar los objetivos a corto plazo de reducción de emisiones de CO2. De entre las propuestas que hemos conocido en los últimos años, el diésel R33, o gasóleo azul, es una de las soluciones más interesantes, especialmente para empresas que quieran reducir las emisiones de su flota diésel. Para recordaros en qué consiste el diésel azul hemos preparado este artículo con los datos más interesantes del gasóleo R33.

1. El diésel azul se está utilizando desde enero de 2018. Lo que denominamos como diésel azul, o diésel R33, es un biocombustible desarrollado por Volkswagen y la Universidad de Coburg que ahora procesan Tecosol y Neste. Desde enero de 2018 este biocombustible ha estado utilizándose en Wolfsburgo, a nivel interno, en las instalaciones de Volkswagen.

2. El diésel azul se compone de un 33% de combustibles de origen orgánico. La clave de este combustible, y origen de su nombre, es que una tercera parte de su composición proceda de origen orgánico. Ese 33% del diésel azul procede del procesamiento de residuos, como la grasa y el aceite de cocina. Los residuos se procesan, y se filtran, obteniendo una parafina que posteriormente se mezcla con el combustible fósil.

El diésel R33 acarrea menos emisiones de CO2

3. Con el diésel R33, las emisiones de CO2 se reducen un 20%. Según los estudios que habría llevado a cabo Volkswagen en su desarrollo, las emisiones que generaría un coche utilizando diésel R33, frente a un gasóleo convencional, se reducirían al menos un 20%.

4. Una reducción de emisiones aún mayor en todo el ciclo. Si tenemos en cuenta todo el proceso, de extracción de materiales y refinamiento del combustible o, en este caso, de procesar los residuos, el aceite de cocina, para producir el biocombustible, el diésel R33 conllevaría una reducción de emisiones aún más alta de la que se espera en su combustión. Las emisiones en todo el ciclo, en lo que se denomina como el weel to wheel serían aún más bajas en el diésel R33, que en el combustible de origen fósil, o en los combustibles con baja concentración de biocarburantes que repostamos habitualmente.

5. El diésel R33 cumple con la norma DIN-EN 590 y, por lo tanto, se ha certificado que cumple con los criterios de la Unión Europea que establecen qué productos pueden comercializarse como diésel. Eso implica que su composición, y su calidad, permitirían que el diésel R33 pueda emplearse en cualquier coche equipado con un motor diésel, si bien es cierto recomendábamos tener ciertas precauciones empleando diésel R33, o biocombustibles, en algunos diésel antiguos.

Más allá de estos datos, que sí parecen positivos, al menos como solución a corto plazo, nuestra conclusión sigue siendo que el diésel R33 no es una solución a largo plazo, para lo cual la industria ha de caminar necesariamente hacia el coche eléctrico. Por otro lado, es importante diferenciar entre biocombustibles y analizar su impacto medioambiental. Recordemos que algunos biocombustibles – no es el caso del diésel R33 – han sido criticados, generalmente con bastante criterio, por tener un impacto medioambiental negativo, por ejemplo en casos en los que se emplean biocombustibles basados en aceite de palma.

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