10 consejos para que tus viajes en coche en verano sean todo un éxito

En muchos puntos de nuestro país podríamos afirmar que el verano ya ha llegado. Tenemos por delante varios meses de altas temperaturas, las esperadas vacaciones y muchos desplazamientos por carretera. Se espera que se supere el número de desplazamientos por carretera del año anterior: estamos hablando de millones de viajes en los que millones de personas cogerán su coche. Para que tus viajes de verano sean cómodos, agradables y sobre todo seguros para tu familia y tu vehículo, hemos preparado una serie de consejos estivales que te recomendamos leer. Con ellos tus viajes serán todo un éxito.

1) Revisa tu coche a fondo

Si vas a emprender un largo viaje este verano, te recomendamos revisar a fondo tu vehículo. Tú mismo puedes revisar los niveles de aceite, anticongelante o líquido de frenos, además de la carga del aire acondicionado y el estado de los neumáticos. Si detectas cualquier anomalía o sabes que algún elemento de tu coche está en las últimas - como algún juego de neumáticos o la batería - no te la juegues y subsana todos sus fallos antes de la temporada estival. No solo minimizas el riesgo de quedarte tirado, sino que viajarás más tranquilo, con un coche que sabes que está en forma.

Una pequeña inspección en taller también puede sacar a relucir fallos y defectos de los que quizá no eras consciente.

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2) Presta especial atención a los neumáticos

Ya lo hemos mencionado en el punto anterior, pero queremos insistir aún más en este punto. Los neumáticos son lo único que te une a la carretera. En verano tendemos a viajar más cargados y a realizar viajes más largos. Además, la alta temperatura del asfalto - especialmente en la mitad sur del país - somete a los neumáticos a un mayor grado de exigencia. Tus neumáticos deben tener un buen dibujo, no deberían presentar cortes o bultos, y deberían estar inflados a la presión adecuada. Recuerda que con el coche cargado, es necesario aumentar la presión de los neumáticos, de acuerdo al manual de tu vehículo.

Un neumático con mordiscos o bultos debe ser reemplazado de inmediato. Tiene un grave riesgo de reventón, algo que podría desembocar en un accidente.

3) Manténte bien hidratado

Las altas temperaturas del verano aumentan la sudoración natural de nuestros cuerpos, y el aire acondicionado reseca el ambiente dentro del coche. Es importante que tú y tu familia os mantengáis bien hidratados - los zumos y las bebidas isotónicas son una buena alternativa al agua - durante el viaje, algo especialmente importante si viajas con niños o personas mayores. Al estar bien hidratados el riesgo de adormecimiento se reduce, y llegaremos a nuestro destino más frescos. Si va a hacer mucho calor, te recomendamos congelar botellas de agua, asegurándote un suministro casi ininterrumpido de agua fresca.

Tendrás que parar más frecuentemente para ir al baño, algo que también te ayudará a descansar y estirar un poco las piernas.

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4) Haz paradas frecuentes para descansar

Si tus viajes son largos o vas cruzar la Península Ibérica, haz paradas frecuentes. Se recomienda no conducir durante más de dos horas seguidas para mantener la concentración y evitar la aparición del sueño, o los dolores de espalda. Estas paradas no son solo necesarias para el conductor, sino también para el pasaje. Si viajas con niños pequeños o bebés, estas paradas son imprescindibles para que se muevan y se refresquen. Aprovecha para ir al servicio o tomarte un café y atiende todas las llamadas y WhatsApp que has recibido - nunca lo hagas mientras estás conduciendo.

El uso de gafas de sol evitará dolores de cabeza y fatiga visual al conductor. Unas gafas de sol graduadas son una excelente inversión.

5) Mantén el habitáculo a una temperatura correcta

En verano, en España, es una locura viajar sin aire acondicionado - aunque antaño muchos españoles lo hicieran en sus SEAT 600. Con el habitáculo bien climatizado se viaja de forma mucho más cómoda y segura, siempre que seleccionemos una temperatura adecuada. Lo más recomendable es viajar a una temperatura de entre 21 y 24 grados, suficientemente fresca, pero no fría. De esa manera, evitarás resfriados y choques de temperatura, especialmente a personas mayores y niños pequeños. Tampoco es recomendable que la temperatura sea más alta, ya que propiciará la aparición de la somnoliencia.

Usa parasoles para evitar que el sol golpee directamente a los niños pequeños, especialmente si son bebés.

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6) Planifica tu ruta para ahorrar tiempo y dinero

Los desplazamientos estivales provocan grandes atascos en las vías rápidas, especialmente durante las operaciones de salida y retorno, concentradas en fechas concretas. Para evitar estos atascos, planifica tu viaje adecuadamente. Puedes intentar salir más temprano, o incluso viajar el día antes, aunque ello haga que pierdas una noche en la playa. Consulta tu navegador GPS o Google Maps para conocer la ruta, y valora rutas alternativas - incluso carreteras secundarias - menos congestionadas. Si aún así sufres retenciones, tómatelo con calma y no corras una vez el tráfico vuelva a ser fluido.

Márcate una hora de salida y sé estricto con ella, pero no te marques una hora de llegada.

7) Carga tu coche de forma adecuada

Aunque tu coche sea más amplio que el SEAT 127 con el que viajabas cuando eras pequeño, te aseguro que lo llenarás de bártulos cuando salgas de vacaciones. Es muy importante distribuir la carga adecuadamente. La ley dice que los bártulos deben viajar en el maletero, y no ir sueltos por el habitáculo. Si necesitas llevar más cosas, instala una baca o un cofre de techo, o contrata un transporte externo. Usa los portabebidas y huecos de almacenamiento del interior, y no dejes nunca objetos sobre la bandeja del maletero - saldrán despedidos hacia delante en caso de frenazo o accidente.

A 60 km/h, el peso de cualquier objeto suelto se multiplica por 56. Una tablet de 500 gramos se convierte en un proyectil de casi 30 kilos.

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8) Cuida la mecánica sobrealimentada de tu coche

Este consejo es realmente aplicable a cualquier época del año, pero en verano las mecánicas sobrealimentadas tienen trabajo extra, especialmente en lo tocante a sus sistemas de refrigeración. Los viajes largos por autopista, y con el coche muy cargado hacen que el turbocompresor tenga que soplar con fuerza durante largos periodos de tiempo. El turbocompresor alcanza una temperatura muy alta, y debemos dejarlo reposar un par de minutos antes de desconectar el motor. De lo contrario, el aceite en su carrete se carbonizará, acortando su esperanza de vida de forma innecesaria.

Reemplazar un turbo es una avería cara. Una mala rotura del turbo podría dar al traste con el motor al completo.

9) Trata de aparcar el coche a la sombra

En verano, en España, hace mucho calor y el sol brilla con una intensidad cegadora. Si aparcas el coche al sol, su interior se calentará por encima de los 60 grados celsius, en cuestión de minutos, no de horas. Sobra decir que bajo ningún concepto debes dejar a mascotas o niños en un coche aparcado al sol: aunque sean apenas unos minutos, corren riesgo de sufrir un mortal golpe de calor. Aparcar el coche en la sombra evitará que esté ardiendo cuando lo vuelvas a coger, sometiendo a un esfuerzo extra al sistema de climatización. Tampoco es en absoluto agradable entrar a un coche caldeado.

Antes de encender el climatizador a plena potencia, deja que el interior se ventile y baje la temperatura, bajando todas las ventanillas.

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10) Evita conducir tras comidas copiosas o haber ingerido alcohol

Puede parecer un consejo obvio, pero los veranos son épocas de excesos. No solo hay fiestas patronales en todos los pueblos y ciudades de España, sino que también abundan las comidas copiosas y las cañas en las terrazas. No consumas alcohol si vas a conducir, o hazlo muchas horas antes de coger el coche: conducir bajo los efectos del alcohol es ilegal y pone en peligro a los demás usuarios de la vía, además de a ti y tu familia. Las comidas copiosas provocan somnoliencia, especialmente si hablamos de cenas. Y la somnoliencia puede provocar un peligrosísimo adormecimiento del conductor.

Si notas que te entra el sueño o te estás durmiendo, pide el relevo a otro conductor o para. Es mejor llegar tarde que no llegar.

Lee a continuación: Por qué comprar un diésel sigue siendo una decisión inteligente

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