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¿Qué coche me compro, un diésel o un micro-híbrido?

Diesel Micro Hibrido Gasolina Nuevo Seat Leon 01

Desde que hace unos años apareciera la tecnología micro-híbrida, mild-hybrid, hibridación suave o como la quieras llamar, estaba claro que lo hizo para quedarse, y más si cumple eso que promete Delphi de que con ella se consigue el 70 % de los beneficios de un híbrido normal con un coste del 30 %. Sea como fuere, la apuesta que están haciendo los fabricantes es la de convertir los nuevos gasolina mild-hybrid en la alternativa al diésel tradicional, y es en ese contexto cuando nos preguntamos, ¿me compro un micro-híbrido de gasolina o un diésel tradicional?

Los gasolina micro-híbridos se perfilan como los grandes sustitutos del diésel tradicional, pero ¿realmente lo son?

¿En qué consiste la tecnología micro-híbrida? ¿Por qué es tan interesante?

La micro-hibridación consiste en añadir una instalación eléctrica paralela, en la mayoría de los casos a 48 V, la cual apoya al motor de combustión y aprovecha la energía de las frenadas. Para ello, esta instalación consta de una batería de iones de litio, un transformador que convierte la corriente de 48 V a los 12 V del circuito estándar del coche y de una MGU (motor generator unit) que no es más que un alternador a 48 V que en las fases de apoyo actúa como un motor eléctrico. De esta forma se permite reducir el tanto el consumo de combustible como las emisiones en torno a un 10 %.

¿Cómo ayuda al motor térmico? Muy fácil, en las fases de fuerte aceleración el MGU actúa como un motor que llega a aportar unos 10 – 15 cv extras. Pero eso no es todo, también permite que el Start/Stop apague el motor unos instantes antes de detener el vehículo o circular en modo vela, ya que es la energía acumulada en esa batería de 48 V la que hace funcionar elementos como la climatización o la bomba de la dirección asistida mientras el motor se encuentra desconectado. Por otro lado, también ayuda en la fases de arranque después del la actuación del Start/Stop actuando como un motor de arranque.

Ahora que sabes cómo se usa esa energía te preguntarás que de dónde viene si este tipo de de coches no son enchufable (que no lo son). Pues se obtiene o bien de la llamada frenada regenerativa, que no es más que aprovechar la energía de frenado, es algo así como cuando conectabas la dinamo a la rueda de tu bicicleta para obtener luz, pero te frenaba y te costaba más avanzar, y del propio motor de combustión de la misma forma que se recarga una batería convencional de 12 V.

La tecnología mild-hybrid llega a ofrecer casi más ventajas al propio fabricante que al usuario final.

Lo cierto es que a pesar de que el ahorro en combustible solo supone unas cuantas décimas, la hibridación suave cuenta con muchas ventajas para el fabricante:

• Tiene un bajo coste de desarrollo e implantación, y es posible equiparla en vehículos y propulsores que no se han diseñado pensando en ella, puesto que tanto la batería adicional como el transformador se pueden alojar en “cualquier hueco”.

• Concretamente en España debido a su legislación les corresponde el distintivo medioambiental ECO al ser considerados vehículos híbridos, pues tienen dos fuentes de energía distintas.

• Aunque solo reduzca unos cuentos gramos las emisiones de CO2, es lo suficiente para ahorrar millones de cara a sanciones por parte de la Unión Europea por incumplir los límites impuestos, y también los necesarios para bajar de esos 120 g/km en España y quedar su vehículo exento del impuesto de matriculación para algunos casos.

• Es una excusa para obtener un mayor beneficio por unidad, ya que por un lado su coste de implantación es relativamente económico, y por otro el cliente se ahorra el ya mencionado impuesto de matriculación, lo que da pie a subir el precio de venta, de forma que se sitúe por encima de las versiones sin hibridar.

• De cara a campañas de marketing les permite publicitar un vehículo verde y ecológico con el calificativo de híbrido, cuando en realidad está más cerca de un coche tradicional que de un híbrido como tal.

De cara al usuario final las principales ventajas son ese pequeño ahorro de combustible, y sobre todo la tan ansiada etiqueta ECO de la DGT, pero esto es algo que desgranaremos en el siguiente epígrafe.

Micro-híbrido gasolina vs. Diésel tradicional

Llegamos al quid de la cuestión, y es exponer las bondades y no tan bondades de los coches gasolina con hibridación ligera sobre los diésel de toda la vida, y viceversa. Así pues, comenzamos con los puntos en los que los gasolina mild-hybrid son superiores:

Etiqueta ECO. Este aspecto es clave, ya que nos permite circular por zonas de movilidad restringida como Madrid Central, además de obtener descuentos en aparcamientos, impuesto de circulación o ITV. Básicamente permite acceder a todas las ventajas de un vehículo híbrido, siendo este uno de los factores de más peso.

Ideales para conducción urbana, un entorno en el cual se obtendremos mayor beneficio de ese ahorro extra del Start/Stop al parar el motor antes, de la conducción a vela en esos metros previos a la detención de un semáforo y de un menor desgaste del equipo de frenado (pastillas y discos), ya que el efecto de la frenada regenerativa ayuda a reducir la velocidad del vehículo con notoriedad.

Disfrutar de todas las ventajas de un gasolina, como pueden ser un mayor refinamiento, tacto más deportivo o animado, además de unos costes de mantenimiento menores (revisiones más baratas, seguro, averías…) y de adquisición. Es cierto que también podríamos decir que los propulsores alimentados por gasolina son en general más aptos para el ámbito urbano, aunque esta nueva hornada ya incorporan elementos como el filtro de partículas tan temido en los diésel, por lo que dicha ventaja se diluye.

Ahora toca el turno de ensalzar las bondades y puntos positivos de un diésel tradicional frente a los ya comentados micro-híbridos:

Menor consumo de combustible: a pesar de que esta tecnología híbrida permite reducir unas décimas el consumo de gasolina a los ya de por sí eficientes propulsores turbo de baja cilindrada, un motor diésel actual sigue consumiendo menos y siendo pues más interesante si realizamos una gran cantidad de kilómetros al año. De hecho, en esas condiciones de largos viajes por carretera fuera de ciudad en un gasolina de ese tipo apenas nos beneficiaríamos de sus ventajas, quizás solo del efecto vela en momentos puntuales.

Mayor fiabilidad, puesto que si no cuentan con ese sistema es imposible que en un futuro tenga ningún tipo de avería. Además, debemos tener presente que a pesar de ser una tecnología que ya lleva con nosotros unos años, no sabemos qué tal de bien envejecerá.

Menores emisiones de CO2, ya que la combustión del gasóleo genera menos cantidad de dióxido de carbono que la de la gasolina, y como además consume menos, pues doble ventaja. De esta forma, al igual que comentábamos párrafos atrás, unos cuantos gramos pueden ser cruciales para pagar más o menos impuesto de matriculación (o no pagarlo).

La relativa tranquilidad de que mi etiqueta ambiental de la DGT no se verá alterada, ya que tras la denuncia de ciertas asociaciones, como la de OCU, se está plantando por parte de la Administración revisar los preceptos para obtener una u otra etiqueta, y por tanto, si hemos comprado un mild-hybrid pensando en la etiqueta ECO, puede que dentro de un año nos la cambien por la C, la misma que un diésel o gasolina convencional.

Sí, estás en lo cierto, también existen diésel mild-hybrid

Hasta ahora no habíamos dicho nada, pero al igual que hay gasolinas micro-híbridos también es posible acceder a esta tecnología en vehículos impulsados por gasóleo. Sin embargo, actualmente la oferta de diésel con hibridación ligera es menor a la que podemos encontrarnos en los modelos de gasolina. Esto se debe principalmente a que en un principio esta tecnología se “experimentó” en propulsores gasolina, y que en el segmento de los pequeños urbanos, en el cual resulta muy interesante por el entorno al que van destinados, se tiende cada vez más eliminar los propulsores de gasoil.

De esta forma podremos acceder a la etiqueta ECO y todas sus ventajas, así como a ese pequeño ahorro de combustible mucho más palpable en ámbito urbano, sin renunciar por ello a una mayor economía de uso si recorremos una gran cantidad de kilómetros al año. Sin embargo, debes recordar que además de heredar sus ventajas hace lo propio con sus inconvenientes, y por ello contaremos con un sistema que encarecerá el precio de compra, añadirá unos cuantos kilos extras y puede que reduzca la fiabilidad de nuestro coche.

Conclusiones

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Antes de exponer las conclusiones quisiera aportar unos datos, cuanto menos, reveladores. Si hablamos del nuevo Seat León, el cual tiene todas las papeletas para volver a ser uno de los coches más vendidos en España, podemos encontrarnos con las versiones 1.5 TSI 150 CV manual, 1.5 eTSI 150 CV DSG-7 (mild-hybrid) y 2.0 TDI CR 150 CV DSG-7, que a igualdad de equipamiento (para el primero de ellos no hay aún datos de la DSG) tenemos unos precios de 26.350 €, 28.685 € y de 30.940 €, respectivamente, homologando unos consumos máximos según el ciclo WLTP de 6,3, 6,4 y 5,0 litros a los 100 km. ¿Qué información podemos extraer? Pues que ambos gasolina vienen a consumir lo mismo, siendo la versión híbrida 2.300 € más cara, y que el diésel lo amortizaremos respecto al primer gasolina pasados más de 200 mil kilómetros.

Sin embargo, antes de sacar conclusiones precipitadas sería conveniente analizar otros casos. Por ejemplo, tenemos un Mercedes C300 (mild-hybrid) de 258 cv (+14 cv) por 50.825 € con un consumo de 7,0 l/100 km y un C300d con 245 cv por 53.425 € y 5,5 l/100km, lo que nos da una amortización del diésel a los 120.000 km. De igual forma, para los Hyundai Tucson 1.6 CRDI 116 cv 4x2, en versiones diésel y diésel 48 V, con unos precios y consumos de 30.050 € y 5,6 litros para el primero, y de 31.515 € y 5,0 litros para el segundo, amortizaremos en este caso la tecnología mild-hybrid a los más de 200 mil kilómetros. Añadir que todos los precios corresponden al P.V.P. base sin descuentos, ya que al final lo que nos interesa es la diferencia entre ellos y no el valor absoluto.

La elección entre un gasolina micro-híbrido frente a un diésel tradicional dependerá primero de si necesitas la etiqueta ECO, y segundo de los kilómetros que recorras.

¿Conclusión? Salvo que necesites la etiqueta ECO porque te muevas frecuentemente en zonas de movilidad restringida, elegir entre un gasolina micro-híbrido o un diésel tradicional es cuestión de la cantidad de kilómetros que recorras, ya que como puedes ver el ahorro real de esta tecnología en cuestión de combustible es casi inapreciable, siendo posible alcanzar ese ahorro con tan solo cambiar cuatro hábitos de tu conducción.

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