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Coches eléctricos

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Así intentan colarnos que el diésel no es tan contaminante

Mercedes Benz Cars Technology And Emission Strategy Mercedes Benz Cars Technology And Emission Strategy

Desde este medio hemos recordado, en numerosas ocasiones, que desde un punto de vista objetivo, los diésel modernos no son tan contaminantes, y siguen siendo necesarios, al menos hasta que proliferen alternativas viables para el cliente que hasta ahora compraba diésel. Y, por desgracia, el coche eléctrico aún no lo es y, los híbridos, si bien es cierto cada vez son más comunes, y más extensa su oferta, no llegan a cubrir el espectro de productos de que sigue gozando el diésel. Ahora bien, cuando leamos titulares que llegan a conclusiones espectaculares, como que el coche eléctrico contamina más que el diésel, sospechemos. Así intentan colarnos que el diésel no es tan contaminante.

Los estudios que defienden que el diésel no es tan contaminante

Como ya os decíamos, existen muchos argumentos objetivos para defender a los diésel actuales, al menos en el corto y medio plazo, y también para definir una barrera que los desvincule de problemas del pasado, y de los diésel comercializados hasta hace tan solo unos años. También existen muchos argumentos en contra del coche eléctrico o, mejor dicho, que nos deben hacer reflexionar acerca de cómo se ha de llevar a cabo la transición hacia el coche eléctrico.

Estos días, precisamente, nos hacíamos eco de un estudio que pretendía que el coche eléctrico es tan contaminante como un diésel, recurriendo a argumentos ajustados para llegar a esa conclusión, y omitiendo parte de la verdad para crear una conclusión interesada. Y ante eso, lo mejor que podemos hacer es informarnos.

Primero. Un argumento habitual en la crítica hacia el coche eléctrico, que se recupera en este estudio para defender al diésel, es el del coste (energético) de producción, y especialmente de la batería. Pero al comparar un diésel con un eléctrico se está incurriendo en errores de base tan flagrantes, como ignorar que producir un coche con motor de combustión interna también tiene un coste energético, y subestimar la vida útil de una batería, ya no solo imaginando que no será funcional más allá de los 150.000 kilómetros - una cifra que no es realista - sino también que no tendrá una segunda vida más allá de ese coche.

Recordemos que los fabricantes están trabajando con empeño para reutilizar las baterías en aplicaciones tan interesantes, como el autoconsumo con renovables en el hogar, o sistemas de energía de emergencia.

Segundo. El error más habitual, y propiciado por un modelo de homologación de emisiones que distaba mucho de ser realista - ahora está más próximo a la realidad con los protocolos del WLTP - es el de subestimar el consumo real y, por ende, la contaminación real del diésel que utilizas en la comparación.

Tercero. Obviar, errónea e interesadamente, que los hidrocarburos no requieren un consumo de energía y, de nuevo, contaminar, para llegar al depósito de nuestro coche. A pesar de que cada vez existen más estrategias para modelar lo que en el mundo anglosajón se denomina como well to wheel, o la huella generada del "pozo a la rueda", se sigue ignorando que el diésel y la gasolina conllevan una contaminación en procesos como la extracción, el refinado, el transporte, etcétera.

Cuarto. Siempre que se intenta comparar al coche eléctrico con cualquier otra opción, o simplemente descartar su validez, se suele recurrir a la contaminación que se genera en el proceso de producción de la energía. Y si bien es cierto que, mientras dependamos de fuentes no renovables, tendremos que considerar ese aspecto, se suele aprovechar para llegar a conclusiones que, salvo en casos extremos, no son ciertas. Como que se contamina más generando energía para un coche eléctrico, que consumiendo combustible en un coche diésel o gasolina.

Llegando a una simplificación como esta nos olvidamos de la crítica más constructiva, que es la de tener siempre muy presente que la transición hacia el coche eléctrico debe ir de la mano de un proceso no menos complejo, una transición energética que garantice que la generación, en su mayoría, se base en renovables, como la energía solar y la eólica.

Insistimos en que los diésel modernos, en el corto y el medio plazo, van a seguir siendo necesarios, pero también que la transición hacia el coche eléctrico ha de propiciarse y requiere esfuerzos, inversiones públicas de importancia. También en que, con las últimas tecnologías que ya equipan prácticamente todos los diésel modernos, las emisiones de algunos de los gases que más preocupan en las ciudades, como los NOx, se han reducido lo suficiente como para que marquemos una línea roja entre los diésel modernos, y los más antiguos.

Pero si volvemos a ver estudios que pretenden que el diésel, o la gasolina, son más limpios que el coche eléctrico, sospechemos, dudemos, e informémonos para evitar la desinformación. Por suerte, estos días algunos medios han criticado este estudio, por cometer tantos errores, e incluso en Twitter, que es uno de los canales en los que mejor se mueve la desinformación, hemos visto hilos que recomendamos seguir para profundizar los errores que se han cometido en este estudio y en la que, sin duda, ha sido una de las noticias de la semana.