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El aceite de la freidora podría ser la clave para recargar tu futuro coche eléctrico

Elena Sanz Bartolomé | 31 Ene 2022
Polestar 2 Cargador Coche Electrico Aceite  03
Polestar 2 Cargador Coche Electrico Aceite  03

La red de recarga sigue siendo una barrera de entrada para los coches eléctricos: no hay puntos suficientes y en muchas ocasiones, la potencia que ofrecen ralentiza el proceso. Los más negativos, incluso, aseguran que este tipo de vehículos no se generalizará hasta que este hándicap esté resuelto. Una de las soluciones podría estar más cerca de lo que pensamos. Polestar ha demostrado en Australia que es posible montar una estación de recarga rápida, en medio de la nada, empleando aceite de cocina usado.

Australia es un país marcado por las grandes distancias y carreteras que parecen interminables. Nullabor Plain es un buen ejemplo de ello: se trata de una zona, ubicada en el sur, que se extiende a lo largo de 1.100 kilómetros entre Australia Meridional y Australia Occidental. Es, quizás, el último lugar en el que podríamos encontrar un coche eléctrico porque atravesarlo es todo un desafío: hablamos de un área enorme que no cuenta con una infraestructura de carga adecuada.

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Aceite de la freidora

Y, sin embargo, Polestar ha recorrido 700 kilómetros en esta zona gracias a un cargador rápido ubicado en el restaurante Caiguna Roadhouse. Es allí donde se encuentra BiØfil, el invento firmado por un ingeniero mecánico jubilado llamado Jon Edwards. Una instalación que utiliza aceite de cocina usado para cargar rápidamente los coches eléctricos.

Decantarse por esta fuente de alimentación era cinco veces más barato que apostar por paneles solares o por la red eléctrica tradicional. Como decíamos, extrae la energía del aceite vegetal procedente del restaurante donde está ubicado y ofrece una potencia de carga de 50 kW, una cifra suficiente para cargar la batería al 80% en, más o menos, una hora.

Eso sí, utiliza un generador con motor de combustión para extraer la energía del aceite usado… así que nos es totalmente sostenible. Y, además, se necesitan alrededor de 20 litros de aceite para poner a punto un solo coche así que ya han empezado a almacenar el líquido graso que desechan.

Un ejemplo: el Polestar 2

Su inventor, Jon Edwards, apunta que en los últimos cinco años, de media, han cruzado Nullarbor cinco coches eléctricos: “Cuando sepan que tenemos un punto de recarga rápida, se incrementará el número de viajes: espero que sean 20 o, incluso, 40 dentro de doce meses más o menos”. Para demostrar la viabilidad del proyecto, Polestar ha recorrido la zona con el Polestar 2 (Long Range Single Motor) que, según el Ciclo WLTP, promete 540 kilómetros de autonomía: tras parar en Caiguna y ponerse a punto en el BiØfil, pudo completar un trayecto de 720 kilómetros que lo llevó hasta Southern Cross.

La red de carga de Australia

Su invención supone todo un cambio en las reglas del juego porque, hasta ahora, en Nullabor Plain sólo disponían de carga lenta: algo que obligaba a los conductores a esperar hasta siete horas. Estos cargadores, según explica ABC, sólo podrían proporcionar potencias que oscilaban entre los 7 y los 11 kW.

Al mismo tiempo, ata uno de los flecos sueltos que los gobiernos de Australia Meridional y Australia Occidental aún no habían resuelto: han diseñado una red de carga para 2024, pero había una brecha de 720 kilómetros en Nullabor Plain que podría solventarse con el cargador BiØfil ubicado en el punto medio entre estas dos zonas. ¿Llegará esta solución a ser una realidad en otras partes del mundo?

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