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Legislación

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El coche eléctrico a la baja: en 2027 podrían ser más baratos de producir que uno de combustión

Javier López | @jlopezbryan96 | 12 May 2021
Dacia Spring 2021 0421 Recarga 065
Dacia Spring 2021 0421 Recarga 065

La movilidad eléctrica se asienta como una alternativa que busca ser plausible para un público cada vez más amplio, aunque no sin sus correspondientes trabas, por supuesto. Y es que establecer los cimientos de un nuevo sustento para el automóvil supone un periodo de adaptación que las firmas quieren reducir a toda costa, y uno de los puntos que más interesa es el coste de producción que implica un coche eléctrico.

Porque el mero hecho de gestar un vehículo EV conlleva un mayor desembolso que dar vida a uno de combustión, viéndose después reflejado en la tarifa que se tendrá que afrontar en el mercado. Sin embargo, hay luz al final del túnel y, según BNEF (Bloomberg New Energy Finance), el año 2027 podría ser clave para conseguir abaratar los coches eléctricos, llegando al punto de ser más económicos de producir que uno con motor térmico.

Esta estimación se lleva a cabo analizando diferentes escenarios que, a priori, son factibles, aunque requieren del contexto político adecuado. Y es que no son precisamente fáciles de asumir ciertos objetivos de las marcas motivados por un marco legislativo que busca lapidar sin compasión a los coches de combustión, como alcanzar una movilidad completamente eléctrica aproximadamente en 2030 o descarbonizar el transporte por carretera en 2050.

Qué es necesario para alcanzar dicho equilibrio

BNFE cree que sí es posible, aunque insistiendo en que es fundamental el apoyo político. Por supuesto, esta previsión implica diferentes puntos que vamos a tratar a continuación:

  • Los vehículos eléctricos alcanzarán el equilibrio con los de combustión en el año 2025, es decir, en su segunda etapa de vida. Gracias a un mejor diseño, a la optimización de los recursos y a un precio descendiente de las baterías, se espera que el sector sea un tercio más barato dentro de cuatro años.
  • La evolución constante de las baterías y su correspondiente tecnología implicarán desembolsos más bajos, permitiendo así que el precio del kWh descienda un 58% de 2020 a 2030. Sin embargo, se corre el riesgo de que el precio se vuelva en su contra, provocando no avanzar hacia ciertas mejoras ya fijadas.
  • Las ventas de coches eléctricos subirán sustancialmente arropados por su equiparación con los vehículos de combustión. Así, se podrán alcanzar las emisiones de CO2 establecidas en Europa con una estimación de un parque móvil eléctrico en 2025 conformado por 4.3 millones de vehículos, de los cuales más de la mitad serían 100% eléctricos.
  • Se espera que Europa alcance más del 50% de ventas de coches eléctricos en 2030, mientras que el 85% sería posible en 2035. Países como Noruega o Alemania llevarían la voz cantante en cuanto a cifras de EV, mientras que el sur y el este del continente no alcanzarían un buen ritmo de ventas hasta bien entrado el final de esta década.
  • Aunque es cierto que de aquí a quince años se espera una acogida soberbia de esta nueva movilidad, sigue siendo necesario un escenario político que priorice su asentamiento.

Y es que a raíz de este último punto nace otro inconveniente de los vehículos eléctricos que se está dejando de lado: el propio contexto social y económico que requieren. Porque el problema de este nuevo sustento de vida al que tantas marcas están recurriendo no solo radica en el alto desembolso que implican ni en la autonomía, sino en la propia infraestructura de carga.

Además de que los tiempos de espera adolecen a la hora de abastecer al coche eléctrico, la red de carga en España sigue siendo escasa. A esto debemos sumarle que los cargadores no funcionen o que directamente estén ocupados por otros usuarios, logrando así que la tarea implique una mayor inversión de tiempo.

Una solución viable sería la adquisición de un wallbox en el hogar, estrategia que están potenciando numerosas firmas con ofertas suculentas y cuya instalación se acoge al Plan MOVES III hasta cierto punto. Sin embargo, no todas las casas cuentan con el contexto propicio para asumir la presencia de un punto de carga personal, ni tampoco oficinas y centros de trabajo, otro escenario idóneo para ayudar a que el asentamiento de la movilidad eléctrica sea más eficiente y rápido.

Al final es necesario que el consorcio que implican los coches eléctricos vaya al unísono y bajo la batuta de una legislación que tenga en cuenta los diferentes puntos fundamentales para poder gestar un ecosistema lógico y plausible. Mientras tanto, el devenir de la movilidad eléctrica sigue siendo incierta, al menos, en España.