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El principio del fin: Audi no desarrollará nuevos motores diésel o gasolina

David Clavero | @ClaveroD | 17 Mar 2021
Bmw Z4 Audi Tt Rs 55
Bmw Z4 Audi Tt Rs 55

La implantación de la normativa de emisiones Euro 7 está cada vez más cerca y los fabricantes de coches solo ven un destino: el motor eléctrico. Por esta razón, Audi no desarrollará nuevos motores diésel o gasolina, y no lo hará porque no es rentable si quieren cumplir con las regulaciones europeas. Así, el fabricante alemán da el primer paso hacia el final de su gama de coches movidos por motores térmicos, evitando hablar de fechas concretas para ese inevitable final, pero dejando muy claro que el futuro próximo solo es posible a través de una evolución constante de los motores que ya están en el mercado.

Los motores térmicos aún tienen margen de mejora, pero 2030 parece que será el año del punto y final

Como tantos otros fabricantes, antes de dar el paso definitivo hacia la electrificación, primero hay que poner punto y final al desarrollo de motores de combustión interna. Cada fabricante lleva su propia hoja de ruta, y aunque 2030 parece la fecha más habitual entre las marcas para hablar de la total electrificación, lo cierto es que Audi evita por el momento fijar en el calendario el fin de sus motores diésel y gasolina.

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Sin embargo, ello no ha impedido que el mismísimo CEO de Audi, Markus Duesmann, confirme de forma tajante que no tiene sentido desarrollar una nueva generación de propulsores térmicos. El motivo para no hacerlo lo encontramos en el elevado nivel de complejidad y costes que supondría desarrollar estos motores, pues todos ellos deberían ser capaces de cumplir la exigente normativa Euro 7, algo que ya muchos fabricantes han dicho que no es posible sin disparar los costes de forma considerable. Así, y ante una electrificación que avanza de forma imparable, la solución más lógica y práctica es alargar la vida de los motores actuales para ofrecer evoluciones de los mismos.

Como ya hemos dicho, la situación de Audi no es un caso aislado y en esta tesitura se encuentran otros fabricantes como Volvo o Mercedes, ofreciendo diferentes perspectivas sobre cuándo y cómo poner ese punto final al motor de combustión interna, pero fijando un único destino: el motor eléctrico.

Teniendo en cuenta esta estrategia, lo que veremos en los próximos años será una paulatina electrificación de los propulsores diésel y gasolina, si bien el diésel desaparecerá antes dado su mayor coste para adaptarse a las nuevas regulaciones. Así, los microhíbridos ganarán cada vez más peso, también mejor desempeño, convirtiéndose en la forma más barata de seguir vendiendo motores térmicos a corto plazo, aunque estando obligados a ceder el protagonismo a los híbridos enchufables que serán la fórmula más habitual entre marcas como Audi donde encontramos multitud de carrocerías. Y todo ello produciéndose en paralelo a la expansión del coche 100% eléctrico, un sistema de propulsión que contará con cada vez mayor presencia en la gama de Audi.