CERRAR
MENÚ
DiariomotorLogo Diariomotor
Economía

4 MIN

Gasolineras tradicionales vs low cost, ¿sirven los aditivos para ahorrar combustible?

Elena Sanz Bartolomé | 30 Mar 2022
Gasolinera Low Cost 2022 03
Gasolinera Low Cost 2022 03

La diferencia de precio entre una gasolinera que pertenece a las grandes petroleras y una de las conocidas como ‘low cost’ puede llegar a ser de varios céntimos, tal y como ha evidenciado el Plan del Gobierno para reducir el precio de los combustibles. Uno de los factores que influye en esa distancia es la presencia de los aditivos que, entre otras cosas, prometen una mayor eficiencia para el motor de nuestro coche. La pregunta es lógica: ¿compensa pagar ese sobrecoste si, en el contexto actual, ahorramos combustible?

Con la incesante escalada de precios en la gasolina y el diésel que nos hace temblar cada vez que tenemos que pasar por la estación de servicio para llenar el depósito, los consejos y trucos para ahorrar no se han hecho esperar. Apostar por un combustible con aditivos promete ayudarnos a estirar el carburante para compensar lo que pagamos de más reduciendo la frecuencia de esas visitas al surtidor, pero ¿está garantizado esto?

La presencia de aditivos

Pongámonos al día por si hay algún despistado en la sala. En España hay un único suministrador de carburante que es la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH). Siguiendo lo establecido en la Ley de Hidrocarburos, almacena el petróleo de las refinerías nacionales, lo reparte y lo transporta: por lo tanto, el combustible que sale por el surtidor de una gasolinera tradicional es el mismo que nos sirven en una low cost.

Tienen la misma calidad porque han superado los mismos controles y lo único que les diferencia es la presencia de aditivos. Hablamos de los productos químicos que se añaden al carburante e incrementan sus cualidades: si los llevan, la gasolina y el diésel serán más caros. Cada marca tiene su propia fórmula (secreta, por supuesto) en la que están incluidos sus propios aditivos: con esta combinación aseguran que pueden proporcionar mayores y mejores cualidades que el combustible que ofrece las low cost.

¿Qué se logra con los aditivos?

El fin último de esta receta es mejorar la quema del combustible para conseguir una serie de beneficios para el motor de nuestro coche: extraer la máxima potencia del motor, rebajar las emisiones contaminantes, alargar su vida útil generando menos residuos… y reducir el consumo. Con esta premisa prometen una mayor autonomía, una mejor rentabilización del recorrido y, finalmente, un beneficio económico porque la mayor inversión que has hecho por su precio se ve compensada por este ahorro.

No obstante, es complicado demostrar las mejoras que prometen estos aditivos y, además, para comprobarlo se necesita un largo período de tiempo y un uso intensivo: dos factores que comienzan a reducir ese hipotético ahorro porque tendríamos que aumentar la inversión en combustible. Lo cierto es que estos productos químicos no marcarán la diferencia: lo hará el correcto mantenimiento que hagamos del motor porque el combustible que distribuye la Compañía Logística de Hidrocarburos ya incorpora sus propios aditivos para ofrecer la calidad necesaria. Lo mismo sucede con los líquidos adicionales que venden para incrementar la duración del depósito.

Mención aparte merecen las mecánicas más longevas que, además, acumulan una considerable cifra de kilómetros: en este caso los aditivos podrían tener un efecto positivo, sobre todo en los diésel por la cantidad de residuos que acumulan en su interior, pero esa mejora no sería perenne. Ayudaría en la limpieza de los circuitos de alimentación (especialmente la de los inyectores) y a recuperar algo de la compresión que se pierde por el desgaste de los cilindros, pero, una vez más, el mantenimiento será la clave.