España es un país en el que el coche de segunda mano tiene una mayor repercusión que el coche nuevo. En cierto modo, esto se debe a que una gran parte de la demanda se concentra en coches de entre 15.000 y 25.000 euros de coste y, si ningino de los candidatos dentro de este rango reúne los requisitos necesarios, la solución es el mercado de segunda mano, con sus luces y sus sombras.
Grandes oportunidades, precios más bajos, mucha variedad, transacciones tan inmediatas como el propio comprador pueda, pero, también mucha incertidumbre. Y es que, según CarFax, al menos un 55 % de los compradores siente inquietud cuando compra un coche de segunda mano ante una posible estafa.La que es la mayor empresa proveedora de historiales de vehículos en España y Europa ha hecho una encuesta basada en más de 1.000 entrevistas con conductores españoles para lanzar un informe que pone números a esta tesitura.
El informe arroja un dato alarmante: el 34 % de los compradores de vehículos usados en España afirma haber sufrido algún tipo de estafa durante el proceso de compra. Una cifra relevante que confirma que la desconfianza no es una percepción aislada, sino una realidad bastante extendida dentro del mercado de ocasión. Profesionales experimentados en este campo, un desconocimiento técnico profundo en quien compra y, en muchas ocasiones, la necesidad de tener un coche de la manera más rápida posible, llevan a esta conclusión.
De ese porcentaje total, un 19 % reconoce haber sido víctima de estafas consideradas menores, mientras que un 15 % asegura haber sufrido estafas calificadas como graves.
Si se analizan las prácticas detectadas con mayor frecuencia, las llamadas estafas menores, que afectan a casi uno de cada cinco compradores, suelen estar relacionadas con información incompleta o manipulada. Entre ellas destacan la solicitud de informes falsos, el kilometraje alterado y la existencia de daños menores que no se comunican al comprador. Situaciones que, aunque no siempre suponen un perjuicio inmediato grave, sí alteran el valor real del vehículo y en último grado, la decisión de compra.
Más preocupante resulta el bloque de estafas graves, que afecta al 15 % de los encuestados. Aquí entran prácticas mucho más complejas y difíciles de detectar para un usuario medio, como los anuncios falsos, las estafas relacionadas con depósitos o reservas, la existencia de cargas o gravámenes no revelados, la clonación del número VIN, la venta de vehículos robados, la manipulación del kilometraje o la ocultación de daños estructurales o averías graves. Por esto mismo, el impacto económico y legal de este tipo de fraudes suele ser considerablemente mayor.
Con estos antecedentes, no sorprende que el nivel de inquietud sea elevado. Según CarFax, un 55 % de los compradores se declara muy preocupado ante la posibilidad de sufrir una estafa, mientras que un 30 % se muestra algo preocupado. En conjunto, el 85 % de los compradores afronta la compra de un coche usado con algún grado de inquietud, frente a solo un 15 % que asegura hacerlo con total tranquilidad.
Este dato acredita que la compra de un vehículo de segunda mano sigue siendo un proceso de riesgo, especialmente cuando se realiza entre particulares o fuera de canales profesionales consolidados.
Ante este escenario, la verificación previa del vehículo se antoja como una obligación para la propia protección del comprador. Según el informe, el 90 % de los usuarios considera probable revisar el historial del vehículo antes de cerrar la operación, y dentro de este grupo, un 75 % afirma que es muy probable que lo haga, frente a un 15 % que lo considera algo probable. Solo un 10 % reconoce que es poco probable que revise el historial antes de comprar.
En cuanto a la documentación que los usuarios estarían dispuestos a comprobar, acabando, el informe del historial del coche en cuestión es a lo que el comprador mayor valor da, seguido de la documentación de matriculación y, cada vez con más peso, el certificado de propiedad digital.
Todo lo anterior se antoja crítico para, en la medida de lo posible, asegurarnos de obtener un coche sin defectos graves. En Diariomotor somos conscientes del momento económico por el que pasa una gran parte de la población español y en muchas ocasiones descatamos modelos que, por su edad, fiabilidad y año de producción, pueden ser grandes compras como coches de segunda mano, pero siempre hará falta comprobar de manera profunda que la unidad elegida no sufre ninguno de los defectos señalados.
La última ocasión en la que un coche de segunda mano pasó por nuestra portada fue el MINI Clubman el protagonista, mientras que en otra de las ocasiones anteriores lo fue el Jeep Wrangler 2.8 CRD, dos coches que con costes de entre 15.000 y 25.000 euros, entran dentro de lo que una gran parte de la población se puede permitir.









