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Con 6 plazas, asientos hidráulicos y una velocidad de más de 3.700 km/h: así es el ‘bólido’ que lleva a Jeff Bezos al espacio

Elena Sanz Bartolomé | 20 Jul 2021
Blue Origin  01
Blue Origin  01

Primero fue Richard Branson y ahora es el turno de Jeff Bezos, quien ha decidido celebrar su jubilación anticipada (al menos como CEO de Amazon) con un viaje al espacio. Una experiencia que llevará a cabo acompañado de su hermano Mark, de la piloto estadounidense Wally Funk (82 años) y del joven Oliver Daemen. Serán los cuatro tripulantes de la nave New Shepard, un ‘bólido’ capaz de alcanzar una velocidad máxima de 3.700 km/h.

En el epicentro de toda esta historia está Blue Origin, la compañía espacial que Jeff Bezos fundó en el año 2000. El objetivo que persigue el, ahora, hombre más rico del mundo según la revista Forbes es convertirse en la compañía de referencia del turismo espacial. Apuestan por viajes que duran unos cuantos minutos, tiempo suficiente para llegar al espacio y contemplar la Tierra desde ahí. En la hoja de ruta de la compañía figura 2022 (sí, el año que viene) como momento en el que sus lanzamientos serán totalmente turísticos.

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Dos homenajes

La New Shepard es su estandarte. Se trata de la primera aproximación de Blue Origin al turismo espacial. Una nace que acumula quince lanzamientos hasta el 20 de julio, una fecha que no ha sido elegida al azar: es un homenaje al 52º aniversario de la Misión Apollo 11. Tampoco lo es el nombre con el que la han bautizado ya que hace referencia a Alan Shepard de los ‘Mercury Seven’, es decir, los primeros astronautas estadounidenses.

Jeff Bezos y compañía viajarán en la parte alta, donde la nave tiene una cápsula con capacidad para seis pasajeros, varios sistemas de presurización y acondicionamiento del ambiente interior. Cada uno de ellos se ubicará en un asiento equipado con cinco puntos de sujeción que se adapta al ritmo de ascenso y caída además de contar con un sistema hidráulico en forma de tijera que absorbe el impacto del aterrizaje. Dispondrán, además, de una pantalla con toda la información del viaje y un gran ventanal por cada ocupante para no perderse ni un detalle.

El sistema de lanzamiento es reutilizable y tiene el esquema tradicional de un cohete. Ha sido equipado con un avanzado sistema de escape capaz de separar esa cápsula del propulsor si hay algún fallo. La maniobra será completamente vertical, como si estuvieran subiendo en un ascensor a toda velocidad. No en vano superarán los 3.700 kilómetros por hora, es decir, tres veces la velocidad del sonido o Mach 3.

Diez minutos de viaje

El vuelo es automático así que no es necesario ningún control de los tripulantes que, además, tampoco tendrán que llevar traje espacial a diferencia de la Crew Dragon de SpaceX. La experiencia durará un total de diez minutos: tiempo en el que se incluye el despegue del conjunto, el aterrizaje del cohete y el de la cápsula… y el cruce de la Línea Kármán.

Esta es la frontera entre la atmósfera y el espacio establecida a 100 kilómetros de altura sobre el nivel del mar mediante un convenio científico internacional. A partir de ahí se considera que una persona u objeto ha estado en el espacio. De ahí la polémica con Richard Branson que se elevó 88 kilómetros, una marca sólo válida en Estados Unidos.

Traspasarán ese límite tres minutos después del lanzamiento, a partir de entonces llegarán a su altitud máxima (aún por determinar) y experimentarán cierta ingravidez antes de emprender el viaje de vuelta para aterrizar en medio del desierto del oeste de Texas, donde Blue Origin tiene una de sus bases.

Fuente: Blue Origin

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