Cuando se trata de coches, y más aún estando en pleno 2025, en muy pocas ocasiones la racionalidad puede ir de la mano del deseo de compra. Encontrar esa opción que aune un diseño atractivo y evocador, y que además se mueva gracias al impulso de un propulsor eficiente y que, para más inri, vaya dentro de una carrocería que permita calificarlo como un coche coche práctico es, realmente, muy difícil.
No obstante, parte de mi trabajo pasar por identificar las mejores compras del mercado español y si estás buscando un coche que reuna todas esas características a cambio de un precio lógico, tengo que decir que estás de suerte, ya que no se trata en la opción en la que primero piensan quienes empiezar a buscar entre concesionarios, como sí puede suceder con el Toyota Corolla, por ejemplo. Hablo del Mazda3, un compacto del segmento C que, por sus características, puede ser el modelo más único de su segmento, y además lo es sin dejar de lado su faceta práctica.
Mazda Mazda3
Y es que estamos ante un coche que es puro diseño. Es difícil que no guste a todo el mundo, o al menos es así con todas y cada una de las personas con las que he intercambiado impresiones sobre su imagen. Es innegablemente japonés, y lo es minimalismo mediante, distanciándose así de la agresiva estética que suele caracterizar a los coches nipones.
Junto a ello, y siendo un compacto, está el hecho de que no deja de ser un coche práctico. Es cierto que el acceso a las plazas traseras no es el más cómodo para personas altas, pues las formas de su carrocería condiciona la parte alta del arco de las puertas, lo que dificulta la maniobra, pero, siendo este su peor punto, he de decir que si lo habitual es que viajen adultos en las plazas traseras, un compacto de este tipo no es la mejor opción.
Por otro lado, está la volumen de su maletero, que con 358 litros se sitúa ligeramente por debajo de la media del segmento, aunque sigue siendo suficiente, por ejemplo, para una familia de cuatro miembros que no tiene necesidad de mover bultos de gran tamaño de manera diaria, como el carrito de un bebé.
A esa personalidad marcadamente japonesa se suma la manera que tiene de hacer Mazda las cosas. En Diariomotor nos gusta decir que Mazda nada a contracorriente cuando se trata de motores, y la prueba está en que bajo su capó en lugar de tomar lugar un motor baja cilindrada o incluso tricilíndrico, como es habitual hoy en día, lo que tenemos es todo un bloque de 2,5 litros de capacidad y respiración atmosférica, nada de turbos por aquí, que entrega 140 CV de potencia.
No es un bloque de potencia alta, ni mucho menos, pero sí un motor que va muy desahogado y que sin duda ninguna, va a dar buenos resultados a largo plazo en materia de fiabilidad. Junto a él, un pequeño motor eléctrico de 12 V y 7 CV se encarga de generar electricidad, lo que deja el consumo homologado en 5,9 litros a los 100 y además le otorga la etiqueta Eco de la DGT, pues se convierte con ello en un microhíbrido. No obstante, nunca será capaz de moverse por su propia cuenta en modo eléctrico, pues no es ese el cometido del propulsor eléctrico, por lo que estamos ante un coche con un motor que a manos del conductor se sentirá 100 % como un gasolina puro.
Por encima de este motor queda la opción del brillante Skyactiv-X, un bloque de 2 litros y cuatro cilindros que con tecnología de motor diésel es capaz de entregar 184 CV sin recurrir a la turboalimentación. Quien necesite más potencia, tendrá en este motor su mejor opción, aunque supera al 2,5 litros en 2.500 euros de precio.
En cuanto a líneas de equipamiento, el punto dulce de la gama teniendo en cuenta el precio y la dotación de serie es el acabado Centre-Line, que incluye llantas de aleación de 18 pulgadas, asientos delanteros calefactados con reglajes manuales, climatizador automático, acceso inteligente sin llave, asistente por voz de Alexa, carga inalámbrica para el móvil, sensores de lluvia y de aparcamiento delanteros y traseros, así como un sistema de audio con radio DAB, ocho altavoces y conexión USB-C.
El acabado Homura, por su parte, se basa en la misma dotación, pero se destingeu por un plus estético al usar llantas negras brillantes, costuras rojas en la tapicería, cristales traseros con oscurecidos, pilar B en acabado Piano Black y retrovisores exteriores en color negro. Cuesta sólo 400 euros más que el anterior, así que quien quiera la agresividad que suelen aportar los acabados en negros, puede tener aquí un buen complemento.
Con todo lo anterior, el Mazda3 parte desde 27.800 euros, aunque en la versión Centre-Line se eleva hasta los 29.600 euros, y tiene como principales rivales al recién llegado a España KIA K4, que frente al japonés tiene en sus motores de tres cilindros su peor baza, y al Toyota Corolla, más económico que el Mazda3 y con un motor de tipo full-hybrid que sólo gasta 4,5 litros, aunque su interior tiene menor calidad y dinámicamente no es tan brillante como el modelo de Mazda. Alternativas europeas como el Volkswagen Golf también miran de tú a tú al japonés, incluso con mecánicas diésel, igual que sucede al SEAT León.










