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3 MIN

Urbano y camperizado, la contradicción que hacía tan especial al hermano olvidado del Opel Corsa

Elena Sanz Bartolomé | 11 Jun 2022
Opel Junior  00
Opel Junior  00

El Opel Corsa salió a la venta en 1982 y cuando apenas llevaba un año en el mercado, Opel sorprendió en el Salón de Frankfurt presentando un prototipo basado en su recién estrenado modelo. Aquel concept estaba llamado a ser el hermano pequeño y transgresor, pero nunca llegó a producción y, para muchos, cayó en el olvido. Así era el Opel Junior, un urbano camperizado.

Si echáis un vistazo a las imágenes que ilustran estas líneas os encontrareis con un diseño limpio que anticipaba algunas de las tendencias que veríamos en los años noventa. El Opel Junior era, estéticamente, un coche sencillo y parecido al Opel Corsa aunque, eso sí, con una envidiable aerodinámica tratándose del coche que era: su coeficiente era de 0,31 Cx y su peso de 650 kilos. Imaginaos cómo se habría comportado sobre el asfalto.

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Un interior parecido a un Lego

La mecánica del Opel Junior era la del Opel Corsa: un motor de 1.2 litros y 55 CV que mandaba esa fuerza a las ruedas delanteras. Hasta aquí no había mucha novedad porque las ideas más interesantes y novedosas estaban en el habitáculo interior que era completamente modular: podías modificarlo a tu antojo como si de un Lego se tratase.

El equipamiento de serie incluía un velocímetro y un grupo de indicadores múltiples, pero el Opel Junior daba la oportunidad de añadir múltiples elementos: un tacómetro, controles para la climatización, reloj, radio, altavoces, reloj… ¿Cómo? Con pequeños módulos con forma de cubo que encajaban en los huecos y en los contactos eléctricos que la marca había dispuesto en el riel central del salpicadero.

Sacos de dormir y tres techos

El reloj podría quitarse para usarlo como despertador, los altavoces también se podían mover y Opel los diseñó para que se pudieran ensamblar fuera del coche dando lugar, así, a una radio portátil. Los sistemas de almacenamiento de las puertas se podían quitar para usarlos como bolsas e, incluso, tenía una maquinilla de afeitar eléctrica. Podías colocar todo como quisieras. Sin saberlo, el Opel Junior había inaugurado (antes de tiempo) la personalización que vemos hoy en muchos modelos.

La modularidad no se limitaba al salpicadero: las fundas de los asientos se diseñaron para poder quitarlas y emplearlas como sacos de dormir. En la fila trasera el respaldo de los tres asientos se podía sustituir por una red que actuaba como divisor para la carga del maletero y Opel diseñó unos paneles intercambiables que permitían al Opel Junior tener un techo de lona, de cristal o tradicional.

El Opel Junior y su (casi) infinita modularidad se quedaron atascados en la fase de prototipo. ¿Pensó Opel que sus clientes, en realidad, no sacarían partido a todas esas funcionalidades? ¿Sería demasiado complejo de ejecutar? ¿O sería demasiado caro? Probablemente la respuesta correcta llegaría de la mano de la seguridad: un interior así no parecía lo suficientemente resistente ante el mínimo incidente.

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Vídeo destacado del Opel Corsa