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Así han hecho que el aire pese más que los 1.395 kg del hiperdeportivo cuyo motor V8 ni siquiera se han atrevido a tocar

Hay un dato que define por completo a este Koenigsegg Jesko modificado por Mansory y que lo coloca en un territorio donde casi no existen coches de calle: es capaz de generar más carga aerodinámica que su propio peso. Un dato que no impresiona por sí solo, sino por todo lo que implica.

Porque este no es solo otro hiperdeportivo exclusivo ni una preparación exagerada para llamar la atención. Es la demostración de hasta qué punto la ingeniería aerodinámica puede condicionar el comportamiento de un coche pensado para rodar a velocidades que rozan lo inverosímil.

Más apoyo aerodinámico que kilos en la báscula

  • El coche pesa 1.395 kg y genera aún más carga aerodinámica
  • Un nivel de downforce propio de la competición

El Koenigsegg Jesko ya nace como un coche obsesionado con el aire. En su configuración original es capaz de generar una carga aerodinámica superior a su peso, algo extremadamente raro incluso entre hiperdeportivos. Mansory ha decidido llevar ese concepto todavía más lejos.

¿Qué significa esto en la práctica? Que a alta velocidad el coche no solo se mantiene estable, sino que se aplasta contra el asfalto con una fuerza superior a la gravedad que actúa sobre él. Es un comportamiento que recuerda más a un Fórmula 1 o a un prototipo de resistencia que a un coche homologado para circular por carretera abierta.

Mansory no reinventa el coche: exagera lo que ya era extremo

  • Alerón trasero de dos planos como pieza clave
  • 17 nuevos elementos aerodinámicos en fibra de carbono

La intervención de Mansory no busca cambiar la filosofía del Jesko, sino amplificarla. El enorme alerón trasero de doble plano es la pieza más visible, pero no la única. A él se suman hasta 17 elementos exteriores en fibra de carbono que optimizan el flujo de aire alrededor de la carrocería.

El objetivo es claro: maximizar el apoyo aerodinámico sin comprometer la estabilidad. Aquí no hay concesiones estéticas. Cada pieza cumple una función concreta, aunque el resultado visual sea tan agresivo como intimidante.

El detalle que delata su ADN de competición

  • Luz de freno central inspirada en la Fórmula 1
  • Un guiño funcional y simbólico al automovilismo

En la zaga hay un detalle que resume perfectamente el espíritu de este Jesko: la luz de freno central, colocada en el eje longitudinal del coche, exactamente igual que en un monoplaza de Fórmula 1.

No es solo un capricho visual. Es una referencia directa al mundo de la competición y una forma de subrayar que este coche está pensado para rodar muy rápido, donde la visibilidad y la señalización trasera dejan de ser anecdóticas.

Un V8 tan salvaje que nadie se ha atrevido a tocarlo

  • V8 de 5.0 litros biturbo con hasta 1.600 CV
  • Transmisión de 9 velocidades y tracción trasera

Curiosamente, Mansory no ha modificado el motor. Y no porque no pueda, sino porque probablemente no tenga sentido hacerlo. El Jesko monta un V8 de 5.0 litros biturbo que desarrolla hasta 1.600 CV, una cifra que roza el absurdo incluso en este segmento.

Asociado a una caja de cambios de 9 relaciones y tracción trasera, este conjunto permite cifras que parecen sacadas de un videojuego: menos de 3 segundos en el 0 a 100 km/h y una velocidad máxima teórica de 480 km/h.

Exclusividad llevada al extremo absoluto

  • Solo existen 125 unidades del Jesko
  • El precio supera los 3,4 millones de euros tras la preparación

El Koenigsegg Jesko es, de por sí, una rareza extrema: solo se fabricarán 125 unidades en todo el mundo. Cada una de ellas parte de un precio cercano a los 2,8 millones de euros, pero la intervención de Mansory eleva la cifra por encima de los 3,4 millones.

No es un coche pensado para agradar ni para ser entendido por todos. Es una pieza de ingeniería sin concesiones, creada para demostrar hasta dónde puede llegar un coche de calle cuando el aire, la potencia y el dinero dejan de ser un límite.

Un hiperdeportivo que no presume de lujo, sino de física. Y que, probablemente, sea lo más cerca que jamás verás de un Fórmula 1 con matrícula.

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Emmanuel Jiménez

Fan desde los 5 años de conducir y pilotar cualquier cosa que tenga ruedas o vuele, con motor o sin él. Seguir leyendo...