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Porsche

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Si el paraíso ‘petrolhead’ existe, debe parecerse a esta colección privada de Porsche

Elena Sanz Bartolomé | 1 Ene 2023
Porsche Sammler Johann Frank Dirickx
Porsche Sammler Johann Frank Dirickx

Para muchos amantes del motor, tener un espacio para trabajar con sus coches es todo un sueño: imagina que en ese lugar hay, además, toda una colección de vehículos y añade a esta fantasía algunos de los icónico modelos de Porsche. Así es el garaje 911 Motorsport, propiedad de Johan-Frank Dirickx: si el paraíso existe, debe parecer mucho a su colección privada.

Johan-Frank Dirickx reside en Amberes (Bélgica) y es allí donde ha dado forma a una colección integrada por unos cincuenta ejemplares de Porsche. Su garaje tiene las paredes decoradas con carteles del mundo del motor, grafitis y cuenta con plataformas especialmente construidas para almacenar los ejemplares alemanes. Una combinación que lo convierte en un templo para cualquier ‘petrolhead’.

Su primer Porsche

Su pasión por los coches nació de la mano de su abuelo: Jim Delwiche era un famoso coleccionista de su época que poseía un Porsche 911 Targa S de 2.0 litros, un 911 S de 2.2 litros y un 911 S de 2.4 litros. Con ellos empezó a admirar a la marca alemana, pero aquella pasión alcanzó un nuevo nivel cuando llegó el Porsche 911 Carrera RS 2.7 de color amarillo (un modelo que también formó parte de la colección de Paul Walker).

Cuando cumplió la mayoría de edad, Johan-Frank se sacó el carnet de conducir. Con 18 años adquirió su primer deportivo procedente de Stuttgart: un Porsche 911 T de segunda mano… que acabó vendiendo porque no tenía dinero para restaurarlo. Eso sí, continuó conduciendo los vehículos de su abuelo.

El Porsche 911 Carrera RS 2.7 de su abuelo

En el momento en el que la economía le acompañó, compró el primer Porsche del que no tuvo que despedirse: un 911 964 RS restaurado en tono Rubystar. Fue el elegido porque, para Johan-Frank, representa el verdadero espíritu de un coche de competición.

El Porsche 911 Carrera RS 2.7 de color amarillo se convirtió en el hilo conductor de la historia de este belga porque, después de haber sido su coche de diario, volvió a encontrarse con él en Barcelona: por desgracia, estaba en un lejos de su estado original. De la mano de su entonces propietario lo restauró tomando como base la carrocería de un Porsche 911 T: fue entonces cuando se propuso tener su propia colección en las condiciones en que él quería. O lo que es lo mismo: cuidados y mantenidos para ser admirados.

Sus propias joyas

Echando un vistazo a la colección que, con el paso de los años, ha creado Johan-Frank, todas las miradas se centran en la misma unidad: un Porsche 911 R de 1967, pintado en color blanco y del que sólo se fabricaron veinte ejemplares. Su dueño explica que es tan valioso que no debería conducirlo más y, simplemente, tendría que admirar su belleza mientras está aparcado. Otras ediciones limitadas son un par de Porsche 911 SC/RS.

La mayoría de los Porsche del garaje 911 Motorsport son modelos RS refrigerados por aire: el Porsche 911 RS 3.0, el 3.0 RSR o el 934, que es una de sus últimas adquisiciones. Tiene, también, un Porsche 911 RS 2.7 Homologation-Lightweight y dos 911 930 Turbo: un 3.0 y 3.3 en perfectas condiciones. Les acompañan algunos Porsche refrigerados por agua como el 911 996 GT3 RS y el 911 935 de 2019, que está inspirado en Moby Dick: el 911 de carreras de los años setenta.

Su ‘daily’

Ver todos los Porsche en el garaje de Johan-Frank es todo un placer, pero el belga no se limita a contemplarlos: los conduce con relativa frecuencia. Ha participado, además, un par de veces en las 24 Horas de Daytona y ha tomado la salida tanto en las 12 Horas de Sebring como en Le Mans Classic… aunque que confiesa que prefiere los rallies y practicar derrapes en los lagos helados en Escandinavia. Y, por cierto, su coche de diario también tiene el sello de Stuttgart: es un Porsche Panamera de color verde Brewster.