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Prueba del Renault Arkana E-Tech 2021: caballo ganador… y ahorrador

Elena Sanz Bartolomé | 5 Jun 2021
Renault Arkana Hibrido Prueba 01
Renault Arkana Hibrido Prueba 01

Renault arrancaba la presentación del Renault Arkana E-tech poniendo especial énfasis en el ‘momentazo’ que vive su SUV de estilo coupé. No es para menos: colecciona las reservas por miles sin que la marca haya desplegado todavía la maquinaria publicitaria. Y aprovechando la corriente, la marca francesa ha presentado la versión híbrida con el sello ECO de la DGT: nos hemos subido a ella y, tras la prueba, os podemos adelantar que estamos ante un caballo ganador… y, sobre todo, ahorrador.

Hace unos meses fuimos testigos de la llegada del Renault Arkana, un nuevo modelo en el que la casa francesa ha sabido combinar las dos tendencias de moda en el mundo del motor: los SUV y el estilo coupé, que se materializa en esa pronunciada caída del techo que ya se ha convertido en una de las señas de identidad del diseño del coche. Lo cierto es que las diferencias estéticas en el exterior son tan mínimas que se reducen al logo que, ubicado en la zaga, nos desvela que estamos ante un híbrido.

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Se mantienen, por tanto, las medidas (4,57 metros de largo, 1,58 de alto y 1,82 de ancho) y la altura libre al suelo: 20 centímetros cuando la media habitual del segmento está en torno a los quince. Reconocemos los patrones estilísticos de Renault y a tener entre manos la versión R.S. Line sí nos encontramos con elementos específicos como unos paragolpes más marcados, embellecedores, algunos elementos en negro y llantas diamantadas de 18 pulgadas.

Pierde maletero

Esa silueta coupé puede generar dudas a más de uno: ¿penaliza la habitabilidad interior? No tanto como parece. Los viajeros que ocupen las plazas traseras cuentan, por ejemplo, con 21,1 centímetros de espacio para las rodillas. El que sí sale perdiendo es el maletero: pasa de 513 litros a 480 porque la batería de este Arkana híbrido está ubicada debajo de los asientos. Aun así, se trata de una capacidad de carga más que suficiente para un hueco con formas regulares, una amplia boca de carga y escasos elementos para organizar el equipaje.

A nivel tecnológico tampoco hay novedades. Un cuadro de instrumentos digital de 10,25 pulgadas nos desvela toda la información relacionada con nuestra conducción. Las 9,3 pulgadas de la pantalla vertical ubicada en la consola central se encargan de albergar un sistema de infoentretenimiento con un funcionamiento intuitivo, algo que se agradece, y rápido.

El sistema del Renault Clio E-Tech

Tras este breve repaso por lo que ya conocíamos, es hora de descubrir las novedades que nos ha preparado el Renault Arkana. El punto de partida es el mismo que la marca francesa ha empleado para el Renault Clio E-Tech: un sistema híbrido compuesto por un bloque de gasolina de 4 cilindros y 1.6 litros de cilindrada que desarrolla 94 CV y dos motores eléctricos (36 kW y 15 kW), que juntos entregan una potencia de 143 CV. La caja de cambios es herencia de la experiencia de Renault en la F1: multimodo con hasta 15 relaciones.

La parte eléctrica es responsabilidad de una batería de iones de litio, que tiene una capacidad de 1,2 kWh: promete, por tanto, una autonomía de cinco kilómetros en modo totalmente eléctrico. Esta pila se regenera en las frenadas, en las desaceleraciones y aprovechando la energía que le sobra al motor térmico. Jugando con los modos ‘D’ y ‘B’ de esta caja de cambios a la que hacíamos referencia hace un momento no es complicado mantener cifras cercanas al consumo oficial (4,8 l/100 km) y hacer hasta el 80% del recorrido en modo eléctrico.

Suave y equilibrado

Llega el momento de ponernos en marcha para recorrer Madrid, sin restricciones gracias a la pegatina Eco, y sus alrededores. El Renault Arkana E-Tech siempre arranca en modo eléctrico y mientras ajustamos el puesto de conducción nos damos cuenta de que la posición es elevada… incluso si lo configuramos en el modo más bajo. Esto nos da una buena visibilidad, que, eso sí, perdemos cuando miramos por el retrovisor interior: la silueta coupé limita mucho la visión trasera.

Empezamos a acumular los primeros kilómetros urbanos jugando con el cambio: nos han animado a igualar el dato oficial de consumo… y no hemos podido ignorar semejante reto. El Renault Arkana funciona con suavidad. El empuje de su motor de gasolina es progresivo aunque a veces resulta algo lento: ahí donde los eléctricos aparecen para complementarle y lograr que esa falta de garra no se aprecie. La caja de cambios va por el mismo camino: es fina trabajando y se comporta de manera gradual.

Las suspensiones son tan firmes como confortables, pero es la dirección la que me sorprende. En el Renault Arkana la comunicación era muy justa y la marca francesa ha aprovechado la llegada de la versión híbrida para mejorarla: han endurecido ligeramente el tacto del volante y ahora es más directa… aunque podría ser algo más comunicativa.

Después de movernos con soltura por Madrid, donde, además, hemos podido comprobar el buen tacto del pedal de freno, es momento de salir de la ciudad para saber cómo se comporta este SUV en carretera y en escenarios algo más complicados. Sobre el asfalto comprobamos lo bien aislado que está y el notable confort de rodadura que transmite. Y cuando la vía se lo pone complicado con dibujos algo más revirados de lo normal, la versión híbrida del Renault Arkana se muestra como un SUV ligero: no derrocha dinamismo, pero pisa de forma aplomada sin llegar a ser pesado.

Terminamos la ruta cerca de cumplir el reto de consumo, una de las principales ventajas de este coche. Nos hemos quedado cerca: 4,9 l/100 km en ciudad y 5,4 l/100 km después de haber completado la ruta incluyendo la circulación por algunas radiales madrileñas. Si todo funciona igual que en la versión de combustión, el Renault Arkana E-Tech será un caballo ganador… y, sobre todo, ahorrador.

Vídeo destacado del Renault Arkana