El Rambo solidario: así salvaba vidas en la Guerra de los Balcanes con un Chevrolet Camaro blindado

 |  @sergioalvarez88  | 

No todos los héroes llevan capa. El protagonista de esta historia bien debería ser considerado un héroe: se llama Helge Meyer y era un “boina verde” (Jaeger Corps) danés. Tras servir a su país en 1991, en la operación Tormenta del Desierto – la reconquista de Kuwait por parte de EE.UU. y la OTAN, tras haber sido invadido por Saddam Hussein – abandonó el servicio militar. No obstante, su fe y su pasión por ayudar a los necesitados le empujaron a convertirse en una especie de Rambo solidario, salvando vidas en los Balcanes a bordo de un Chevrolet Camaro blindado – bautizado como “The Ghost Camaro”. Esta es su historia.

Durante los años noventa tuvo lugar el último gran conflicto europeo, la Guerra de los Balcanes. La desintegración de la antigua Yugoslavia soviética desembocó en una guerra cruel, con tintes raciales y conflictos religiosos. Un despiadado conflicto en el que la población civil fue la más damnificada, con cientos de miles de refugiados. Los que se quedaron en sus casas sufrían represalias étnicas, así como una acuciante falta de alimentos básicos o medicamente. Bosnia-Herzegovina fue posiblemente la región más castigada: la Guerra de Bosnia fue la más cruenta, extendiéndose el conflicto entre 1992 y 1995.

Tras el fin del conflicto, Bosnia estaba en ruinas y la población, además de un fuerte desabastecimiento, seguía sufriendo episodios de violencia.

Helge estaba ya viviendo en Dinamarca cuando un mando del ejército, le invitó a visitar la Rhine Main Air Force Base en Alemania. Por entonces, el conflicto bosnio atravesaba su peor fase, con un gran sufrimiento de la población civil. Helge se comprometió a ayudarles, pero había renunciado a la violencia, llevando una vida ligada a la fe cristiana. Llegó a un acuerdo con el ejército: ayudaría a los más necesitados de Bosnia con la ayuda de su Chevrolet Camaro de segunda generación. El coche fue transformado por mecánicos de la fuerza aérea en una máquina rápida… e indetectable.

Su motor 5.7 V8 carburado sólo desarrollaba 220 CV, pero gracias a una botella de óxido nitroso, era capaz de desarrollar hasta 440 CV durante 13 segundos. Tiempo suficiente para alcanzar los 200 km/h, y dejar atrás a rebeldes, policías corruptos y convoys militares. Su ventanilla trasera y muchos paneles de la carrocería fueron recubiertos en kevlar, y se instaló una chapa de acero a modo de protección de bajos, en la parte trasera de los asientos y en las ventanillas laterales. Una enorme defensa reforzada ocupaba el frontal, en caso de que fuera necesario embestir a otros vehículos, o apartar obstáculos del camino.

En la parte inferior de su defensa se instaló una especie de pala metálica, diseñada para empujar minas antipersona. Sus neumáticos estaban rellenos de espuma: eran unos “run-flat” caseros.

La pintura del coche era la misma de los F-117 Nighthawk, una pintura indetectable por rayos infrarrojos, e imposible de ver en la oscuridad. Casi todas las misiones del “War Camaro” o “Ghost Camaro” se llevaban a cabo bajo la protección de la oscuridad. En estas misiones, Helge transportaba hasta 400 kilos de medicamentos, provisiones y alimentos a zonas castigadas por el conflicto. Para poder ver en la oscuridad, Meyer llevaba puestas gafas de visión nocturna. Toda protección era poca: a su chaleco antibalas se sumaba un detector de señales térmicas, que en una ocasión llegó a salvarle la vida.

Cuando la policía local o grupos rebeldes de la zona se encontraban a Helge, no solían creer su historia. Pensaban que era una especie de espía, o un agente de operaciones especiales. En diversas ocasiones fue arrestado, recibió palizas e intentaron terminar con su vida en muchas ocasiones. El blindaje de su Camaro y su casco metálico le salvaron de una muerte casi segura. Hasta su retirada definitiva, llevó a cabo al menos 68 viajes al frente, algunos de ellos incluso con una enfermera como acompañante. Como os decía al principio del artículo, no todos los héroes llevan capa…

Tras abandonar el ejército, Helge se llevó su Camaro a Dinamarca, donde aún lo conserva en perfecto estado de funcionamiento.

Fuente: BangShift | GottesRambo | Muscle Car Fan

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Ver todos los comentarios 3
  • alex.remsen

    me quito el sombrero ante él. cuántos premios nobel de la paz inmerecidos cuando tenemos a personas como este señor que arriesgó su vida 68 veces sin pedir nada a cambio. alucinante

  • E Barcos

    Gran historia, hombre y auto merecen un reconocimiento.

  • mermadon

    que grande este hombre!!!