CERRAR
MENÚ
DiariomotorLogo Diariomotor
Subaru

7 MIN

Primera prueba Subaru Outback 2021: por qué un familiar 4x4 puede ser más sensato que un SUV

Javier López | @jlopezbryan96 | 16 May 2021
Subaru Outback 2021 Prueba 23
Subaru Outback 2021 Prueba 23

SUV, SUV y más SUV. No es que odie este segmento o que tenga una cruzada personal con él; para nada. Es más, David Artés expuso una muy buena reflexión en nuestro canal de YouTube acerca de este polémico tipo de vehículo analizando sus ventajas e inconvenientes con la que estoy muy de acuerdo. Pero lo que sí que me chirría es la intencionada misión de erradicar otros segmentos; segmentos como al que se acoge el Subaru Outback que he podido probar y que me ha demostrado que es una opción muy sensata frente a los SUV.

La sexta entrega del familiar nipón sigue fiel a sus principios, tanto que me cuesta catalogarlo como salto generacional o como restyling. Pero no me malinterpretéis, ya que el Outback sigue aportando numerosas ventajas gracias a esa aparente muy estrecha relación con sus antepasados.

Un diseño con pocos cambios

Esta ya se aprecia en su diseño, que no discrepa demasiado con el de la generación precedente. Destacan unos faros más finos y alargados, una defensa algo más tosca, nuevo diseño de llantas y una zaga en la que se asienta una firma lumínica más moderna y a su vez una protección para la defensa de mayor volumen.

Aunque eso sí, este nuevo Subaru no solo parece más grande, sino que lo es. Respecto a su predecesor, crece en 55 milímetros de largo, 35 milímetros de ancho y 65 milímetros de alto, dejando unas cuotas finales de 4,87 metros de largo, 1,87 metros de ancho y 1,67 metros de alto. Pese a que la batalla se mantiene inalterada con 2,74 metros, lo cierto es que en el interior se ha mejorado la habitabilidad.

Y es que ahora gozaremos de una mayor distancia entre los asientos delanteros y los de la fila posterior, de 10,8 milímetros para ser más exacto. También se incrementa la altura de las caderas y de los hombros en los asientos del conductor y el copiloto, con 30 y 7 milímetros respectivamente. El maletero ahora declara 522 litros -cifra que merma ligeramente si optamos por la presencia del GLP- y la boca es más amplia.

Interior más fresco y tecnológico

Pero el verdadero protagonismo a la hora de la verdad lo cobra el habitáculo del Subaru Outback, donde encontramos importantes mejoras. Lo primero es que los materiales empleados en su interior son mucho más agradables, dando así protagonismo a un plástico blando que recubre prácticamente cualquier zona palpable, tales como salpicadero, revestimiento de las puertas, consola central...

El cuadro de mandos sigue siendo analógico, perfecto para los más nostálgicos y para aquellos que no se lleven demasiado bien con la tecnología moderna, puesto que ofrece la información necesaria de manera clara y concisa. Aunque eso sí, la competencia y sus cuadro de mandos digitales toman la delantera frente al Subaru Outback, modelo que se moderniza en otros campos.

Me refiero a la pantalla central, que ahora adopta una posición vertical y declara 11,6 pulgadas. Su funcionamiento ha mejorado cuantiosamente, ofreciendo una respuesta más rápida y fluida de la mano de unos menús bastante intuitivos, y además tenemos la posibilidad de conectar nuestro smartphone por medio de Apple CarPlay o Android Auto, que siempre es de agradecer.

¿Puntos negativos? Pese a que contamos con las ruletas físicas para volumen y búsqueda de dial, se ha optado por integrar la climatización. Esto implica mayores distracciones para cumplir con una tarea tan sencilla como reducir o aumentar el caudal del aire, por ejemplo. Otro aspecto a mejorar es la presencia de negro piano a su alrededor, que ya sabéis que es un imán para el polvo y desperfectos varios.

Mas refinamiento y confort de marcha

Vamos ya al meollo de toda prueba: el comportamiento dinámico de un coche. El Subaru Outback siempre ha destacado por ser un auténtico devorador de kilómetros y por sus cualidades fuera del asfalto; en su sexta generación la cosa no ha cambiado. Subaru sigue apostando por un propulsor que, por desgracia, tiene los días contados: un bóxer atmosférico de 2.5 litros y cuatro cilindros capaz de erogar 169 CV y 252 CV de potencia.

Se ha reducido levemente la potencia y se ha aumentado el par en este motor que, según la marca, cuenta con un 90% de componentes nuevos. En la práctica, se muestra como un corazón eficiente en el que esa pequeña subida de par nos permite disfrutar de una zona baja más llena y no tan apagada como en ocasiones anteriores, permitiéndonos así tener un empuje más que suficiente para realizar adelantamientos e incorporaciones.

Su gestión se lleva a cabo por una caja de cambios CVT en la que se han instalado ahora ocho relaciones ficticias que se pueden manipular por medio de las levas situadas tras el volante. Esta se presenta voluntariosa pero poco eficaz, obligando a que el motor se revolucione en exceso cuando demandamos potencia y, aunque contribuya a una mayor contaminación sonora, lo cierto es que la gente de Subaru ha insonorizado con pujanza a su nuevo Outback, haciéndolo aún más cómodo.

Y es que de eso va precisamente el familiar japonés, de confort. Durante mi encuentro con él pude disputar varios kilómetros en autopista, donde su rodar fino y desenfadado se presta como el mejor aliado para recorrer kilómetros y más kilómetros. La suspensión contribuye a esta sensación con un tarado blando capaz de absorber las imperfecciones del terreno con diligencia, aunque eso sí, dejando unos balanceos de la carrocería algo acusados en carreteras reviradas junto a una dirección poco comunicativa.

55
FOTOS
VER TODASVER TODAS

Aún así, su menor altura libre al suelo y su mejor aerodinámica convierten al Subaru Outback en una opción más lógica que un SUV para afrontar largos trayectos. Mismas conclusiones se pueden extrapolar en terrenos adversos, donde el familiar de Subaru saca a relucir su sistema de tracción total que nos recibe con tres modos ideados para mejorar la motricidad.

En las zonas en las que la tierra y el barro son los protagonistas, el Subaru Outback muestra una buena capacidad de tracción, reduciendo el deslizamiento de las ruedas al máximo y tan solo mostrando cierta tendencia al sobreviraje cuando lo llevamos al límite. Aún así, el diferencial de tipo viscoso se convierte en el indiscutible ángel de la guarda cuando las condiciones se tornan complejas, mientras que el sistema de tracción total y el X Mode nos ayudarán a salir airosos.

Cuando subimos el nivel de exigencia, los ángulos del Outback -ataque 19,7º, ventral 21º y salida 22,6º- pueden convertirse en una pega. Y es que no contamos con unas cifras tan buenas como en un todoterreno al uso, limitando su actividad off-road a ciertos terrenos y siendo más apto para circular en nieve o barro con los neumáticos adecuados.

Conclusión

Subaru sabe que su fórmula funciona, motivo por el que tampoco han querido aplicar infinidad de cambios sobre esta sexta entrega del Subaru Outback. Confort, mejoras en los acabados y en el apartado tecnológico, una buena capacidad fuera del asfalto...Un cómputo de cosas que para mí hacen que el Outback sea una alternativa muy plausible para todo aquel que se esté planteando comprar un SUV por su mayor altura libre al suelo o por sus cualidades off-road, a lo que debemos sumarle una mejor dinámica de conducción por cortesía del familiar japonés.

Sea como fuere, Subaru ha establecido un precio de partida de 39.500 euros para la sexta entrega del Outback, precio que se incrementa en 2.000 euros si queremos optar por la instalación de GLP. Además, su gama de acabados se divide en Trek, Field y Touring, los cuales buscan ofrecer un conjunto más propicio para la conducción diaria -como el Treck- o, en su defecto, para aquellos que vayan a afrontar con asiduidad el campo -como el Field-.