Tesla lo ha vuelto a hacer, o esa es la reflexión que podríamos extraer de la presentación del Tesla Roadster. La segunda generación del superdeportivo de Tesla ha dejado en shock al mundo, no es para menos, sin embargo hacerte con uno de ellos, incluso pagándolo, no será nada fácil y tanto es así que ni siquiera la marca te garantiza que algún día vayas a tener tu coche.
Casi 10 años después del debut del Tesla Roadster de segunda generación, un coche que tras innumerables retrasos jamás llegó a las calles, el fabricante norteamericano ha decidido pulsar el botón de reset en este proyecto y reinventar por completo este coche para presentar algo totalmente nuevo y desconcertante.
Tras no haber sido capaces de fabricar ese Roadster, en Tesla han pensado que es mejor empezar desde cero y poner el listón mucho más alto, de ahí su colaboración con SpaceX para hacerlo «volar». ¿El problema? Tesla ya acepta reservas de este nuevo Roadster por valor de hasta 250.000 euros, sin embargo no garantiza que vaya a entregarte el coche… nunca.
Así es, como ya pasara con el anterior Roadster que jamás llegó a las calles, Tesla no ha tardado en abrir un configurador en donde los interesados en el modelo pueden reservar el Roadster, pudiendo acceder incluso a su versión tope de gama previo pago de 5.000 euros en concepto de reserva reembolsable y otros 245.000 euros transcurridos 10 días. Y ojo, que ese precio no es el definitivo del modelo, sino que se trata de un importe de referencia que en la hipotética entrega del vehículo podría incrementarse, y no poco obviamente a tenor de las características anunciadas por Tesla.
Lo más curioso de todo es que, gracias a los compañeros de InsideEVs, hemos podido tener acceso a las condiciones contractuales ligadas a la reserva del nuevo Tesla Roadster. Y ahí hemos podido ver que Tesla no garantiza la entrega del vehículo, ni siquiera una fecha aproximada, acogiéndose a que se trata un modelo aún en desarrollo. Pese a ello, el propio Elon Musk señaló el año 2028 como objetivo de fabricación, si bien después la compañía matizó estas declaraciones y dejó entrever que las versiones Thrust y Rocket – dotadas con los impulsores de gas frío – podrían tardar aún más y sólo se podrá acceder a su compra bajo invitación.
Sea como fuere, no deja de llamar la atención el hecho de que la estrategia de este nuevo Roadster recupera el mismo y cuestionable procedimiento de compra de su antecesor, un modelo que pese a innumerables promesas de producción jamás llegó a las calles, dejando tras de sí muchas reservas sin satisfacer.
Es más, aún queda por esclarecer qué va a pasar con todos esos clientes que ya pagaron en su momento 250.000 euros por el anterior Roadster, así como las unidades que iban a ser regaladas a todos esos embajadores de la marca que, a través del programa de referidos de Tesla, llegaron a cumplir con los requisitos de acceder a una, o incluso varias unidades del Roadster, de forma gratuita.
En definitiva, no cabe la menor duda que Tesla sabe captar la atención del mundo y en su trayectoria cuenta ya con numerosos casos de éxito, sin embargo este nuevo Tesla Roadster fue presentado envuelto en humo y mucho nos tememos que tras él, todo apunta a que seguiremos sin encontrar un coche capaz de ser fabricado en serie.










