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Deportivos

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Pura maldad adornada con personalidad y precios irrisorios, así es el deportivo del que todos se han olvidado

Javier López | @jlopezbryan96 | 20 Feb 2022
Tvr Cerbera Historia 5
Tvr Cerbera Historia 5

Escrutar los portales de ocasión puede derivar, en ciertas ocasiones, en auténticas sorpresas. Esto mismo me ha pasado a mí que, sin querer envenenarme demasiado con coches a precios ridículos, me he topado con el TVR Cerbera, un deportivo tan poco usual como desconocido fuera de Inglaterra que me ha cautivado. Pero no solo me ha cautivado, sino que también ma ha inspirado miedo, lo que ha hecho que lo vea aún más atractivo además de su irrisorio precio de venta. Por favor, acompañadme en la historia de la pura maldad hecha coche, el TVR Cerbera.

TVR es una marca con historia, mucha de hecho. Fue en el año 1947 cuando se fundó, pero su objetivo de vender única y exclusivamente vehículos en Inglaterra ha provocado que sea una verdadera desconocida fuera de su tierra natal. Sin embargo, algunos valientes y empedernidos petrolheads se atrevieron a importar diversos modelos, lo que nos da ahora de hacernos con, entre otros, el TVR Cerbera.

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TVR Cerbera, la historia del deportivo más desconocido y puramente malvado

Si por algo se caracteriza TVR es por hacer las cosas bastante diferentes. Con "las cosas" me refiero a sus coches, concebidos a partir de diseños tanto exterior como interior cargados con altas dosis de personalidad. El Cerbera no es una excepción, por lo que, además de toparnos con un diseño de GT fino, alargado y c0n faros y pilotos al más puro estilo TVR -es decir, raros pero con mucho encanto-, también uno se inmersa en un habitáculo repleto de detalles propios de la firma, tales como el dial de la gasolina y un reloj incrustados en el propio volante.

Pero más allá del diseño del Cerbera nos encontramos con una mecánica pura y dura. Además de por ser un deportivo con ganas de no hacerte conocedor sobre lo que pasará entre curva y curva -después entenderéis porque digo esto-, el deportivo inglés, concebido entre 1996 y 2003, fue el primero en equipar motores TVR, es decir, de desarrollo propio.

Hasta 1993 -año en el que se presentó el Cerbera- los retoños de la firma inglesa recurrían a motores Rover y Ford, siendo así el V8 del Cerbera el primero de cosecha propia. Inicialmente, el GT inglés se comercializó con un V8 atmosférico de 4.2 litros que erogaba 349 CV y 433 Nm de par, cifras que se enviaban, por supuesto, al eje posterior.

Así, el Cerbera conseguía firmar el 0 a 100 en 4,7 segundos y alcanzar una velocidad punta de 274 km/h. Todo ello de la mano de un peso sobre la báscula de tan solo 1.252 kilos. Su gestión se llevaba a cabo a través de una caja manual de cinco relaciones de exquisito tacto y creada por Borg-Warner. Pero la historia no terminó ahí ni muchísimo menos.

En el año 1997 TVR decidió elevar la cilindrada del Cerbera hasta los 4.5 litros, provocando también que la potencia ascendiese. Así, el V8 del olvidado GT se encontró en la tesitura de producir unos aún más exultantes 414 CV y 516 Nm de par, mejorando así el 0 a 100 con un tiempo de 4,5 segundos y elevando la velocidad máxima hasta los 289 km/h. También existió el Cerbera Speed Six, animado por un seis en línea de 355 CV que conseguía un 0 a 100 en 4,4 segundos.

¿Lo mejor -y peor- de todo? Que el TVR era un deportivo de la vieja escuela que, además de contar con una caja manual, ser trasera y equipar un V8 atmosférico, ignoraba de tal manera al control de tracción que ni lo equipaba. Es decir, ir a los mandos del inglés implica ir a pelo, literalmente. No hay ningún tipo de ayuda a excepción de un diferencial de deslizamiento limitado como único ángel de la guarda. Por no haber no había ni si quiera airbag. Pura maldad.

El TVR Cerbera -al igual que el resto de sus hermanos de gama- es un coche que, por mucho que tenga capacidad para albergar en su interior a cuatro pasajeros -más o menos- y se camufle bajo la apariencia de un GT, es un deportivo que no dudará en ponerte en graves apuros a la primera de cambio. Eso ha sido para muchos de sus propietarios motivo más que suficiente para ponerlos a la venta por cifras irrisorias, pudiendo encontrarlos ya en este lado del charco por poco más de 20.000 euros e incluso menos, aunque eso sí, con el volante a la derecha. Suponemos que esto también será fetiche de muchos, entre los que me incluyo: el poder hacerte con un coche tan exótico e ideado para transmitir sensaciones puras y duras por el precio de un compacto moderno. Yo digo sí al TVR Cerbera.

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