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Toyota

3 MIN

Así es, por dentro, un motor japonés con más de 480.000 kilómetros y catorce años de edad (+Vídeo)

Elena Sanz Bartolomé | 12 Ene 2023
Motor Toyota Camry 480000 Kilometros  01
Motor Toyota Camry 480000 Kilometros  01

El dueño de este vehículo es uno de esos conductores que lleva los cuidados de su coche al día: es una de las claves para que su motor haya aguantado 300.000 millas (482.803 kilómetros) sin sufrir una avería grave. El vídeo del canal The Car Care Nut muestra cuál puede ser la vida útil de una mecánica cuando se lleva a cabo un mantenimiento adecuado y regular.

Es, además, un ejemplo perfecto para mostrar qué hay detrás de la notable reputación de fiabilidad que se le atribuye a Toyota. El protagonista, en cuestión, es un Toyota Camry de 2009 equipado con un motor ‘2AZ-FE’de cuatro cilindros y 2.4 litros. Es un modelo particular porque es de los pocos que se lanzaron aquel año, en Estados Unidos, con cambio manual: su dueño quería esta configuración y no dudó en viajar desde Illinois hasta Florida para adquirirlo.

El Toyota Camry ha recibido todos los cuidados de forma meticulosa: su propietario solamente ha tenido que cambiar el embrague un par de veces. Un par de reparaciones a las que hay que sumar los gastos habituales de mantenimiento: cuatro juegos de neumáticos, tres baterías… Y la gasolina, claro. Aparte de esto, nada salió mal en este modelo: las revisiones están al día, está limpio y la pintura de la carrocería luce brillante.

Un único problema serio

Sin embargo, a pesar de su estricto mantenimiento y de que el vehículo funciona, el motor del Toyota Camry quema aceite: gasta, más o menos, un litro de aceite cada 240 kilómetros. ¿Cuál es la razón? El problema no se debe a la edad del motor y tampoco a la falta de algún cuidado: la culpa es de los segmentos de los pistones, que, en este modelo en concreto, salieron defectuosos. La solución es reconstruir el motor con segmentos y pistones nuevos.

Dejando a un lado el problema con los pistones, el motor funciona perfectamente y cuando lo desmontan comprueban el estado de sus componentes: no hay fugas importantes, ni óxido. Los cojinetes de las bielas muestran, únicamente, el desgaste por el uso, aunque y todavía no es necesario reemplazarlos. Las muñequillas del cigüeñal están, también, intactas, mientras la culata y las levas parecen casi nuevas. El motor no tiene depósitos pegajosos a causa del aceite, aunque sí hay cierta acumulación de carbonilla que no parece que pueda afectar a su rendimiento.