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Qué es un amortiguador, qué hace y cómo saber cuándo hay que cambiarlos

Juan Carlos Lezama Gonzalez | 25 May 2022

Cuando hablamos de seguridad o de comodidad en un vehículo, casi siempre nuestra mente acude a complejos sistemas con siglas y nombres complicados. Sin embargo, lo cierto es que hay elementos básicos que juegan un papel vital en este aspecto. Es el caso del amortiguador. No es un simple muelle que va cerca de la rueda. Un amortiguador es determinante para la dirección y el frenado del coche, y también en nuestra comodidad.

Los amortiguadores tienen una importancia clave en la seguridad y estabilidad de nuestro vehículo, y también determinan el nivel de confort en la conducción del coche
Mecánico montando un amortiguador de la marca Monroe en un vehículo.

¿Qué es un amortiguador?

Un amortiguador es un elemento mecánico de la suspensión del coche que se encuentra entre las ruedas y el chasis y tiene la función de controlar los movimientos del vehículo producidos por las irregularidades de la carretera o el terreno, o por un cambio en los pesos del coche, como sucede cuando cambiamos de dirección.

El amortiguador "absorbe" la energía de desplazamiento (cinética) que se produce cuando una rueda pasa por un bache, de manera que el movimiento no llegue (o lo haga de forma controlada) al chasis del vehículo. Algo similar ocurre cuando el desplazamiento se produce por un cambio en los pesos del coche, como en el caso de frenadas o giros.

La energía cinética se convierte en energía térmica al someter a presión el aceite o el fluido que hay dentro del amortiguador.

Principales funciones de un amortiguador

Sin un amortiguador nos resultaría casi imposible tomar una curva, frenar, o pasar sobre un bache, sin destrozar el coche o a quienes vamos dentro.

Así, tiene una importancia clave en la seguridad del vehículo. Afectan directamente a la estabilidad del vehículo en curva, pueden ser determinantes en la distancia de frenado, aportan más adherencia al vehículo y, por supuesto, hacen que la conducción y el viaje sean más cómodos.

¿Cómo es un amortiguador? Tipos de amortiguadores y denominaciones

Existen diferentes tipos de amortiguadores según su uso y según los avances tecnológicos que hemos ido viviendo en el mundo de la mecánica.

Por lo general, podríamos hablar de amortiguadores hidráulicos, hidráulicos con válvulas, monotubo, y de doble tubo.

Hoy en día estos últimos, los amortiguadores de doble tubo, son los más comunes en los coches.

Uno de los tubos, el de trabajo, queda dentro del otro, que es el de reserva. Cuando se produce presión en el amortiguador, el pistón presiona el aceite que hay dentro del tubo de trabajo, forzándolo a pasar por las válvulas que lo llevan hasta el tubo de reserva. La resistencia que presentan estas válvulas al paso del aceite es lo que hace que el "impacto" quede amortiguado.

Simultáneamente la parte libre que queda cuando el pistón presiona el aceite se va llenando también de aceite. Cuando el amortiguador de nuevo se extiende, el pistón retrocede, pero debido a que el aceite tiene que pasar por válvulas de nuevo, el retroceso también se "amortiguado".

El proceso se ve a la perfección en el vídeo preparado por Monroe (fabricante de amortiguadores) que tenéis a continuación.

Uno de los problemas habituales de este sistema de doble tubo es que el espacio del sistema del amortiguador que no está ocupado por aceite, queda ocupado por aire. Las altas temperaturas hacen que se formen burbujas de aire entre el aceite, lo que genera puntos muertos en la amortiguación, comprometiendo todo el sistema y quitando efectividad. Es por eso que el sistema de doble tubo que vemos en la mayoría de los coches en serie utilizan como gas el nitrógeno comprimido a baja presión, lo que hace desaparecer la formación de burbujas de aire, y mantiene los amortiguadores en buen estado durante más tiempo. Estos son los conocidos como amortiguadores de gas.

No obstante, son solo algunos de los tipos de amortiguador más utilizados. Hemos explicado su funcionamiento de forma simplificada, pero son elementos con un alto nivel de complejidad y detalle, que se han desarrollado mucho a lo largo de los años, y con una importancia clave en la estabilidad y el comportamiento del vehículo.

Indicador de avería en amortiguador en coche moderno.

¿Cómo saber cuándo cambiar los amortiguadores?

No existe una respuesta única a esta pregunta. En realidad, depende del nivel de desgaste, y este a su vez depende de nuestro estilo de conducción, del terreno que recorramos de forma habitual o de la calidad de los amortiguadores que llevaban nuestro vehículo.

No obstante, se recomienda una revisión cada 20.000 kilómetros para poder detectar pequeñas carencias como podría ser una pérdida del aceite del amortiguador o alguna otra avería que produce un sobredesgaste.

Como norma general, una buena referencia es la del cambiar los amortiguadores cada cinco años o cada 60.000 kilómetros, aunque estos plazos se alargarían si solemos ir siempre por autovía sin someter los amortiguadores a mucho esfuerzo. También podría variar si vivimos en zonas de montaña o de costa, con climas húmedos o donde hay salitre, pues la oxidación y la sal podrían ir deteriorando a un ritmo más rápido nuestros amortiguadores. De hecho, la aparición de óxido, así como las fugas de aceite en los amortiguadores, son los dos elementos visuales más evidentes de que va siendo hora de darles un cambio.