
Europa sigue obsesionada con los coches chinos, pero el regreso del 2CV, y su versión furgoneta al más puro estilo C15, nos devuelven la ilusión en la industria francesa
China nos está comiendo la tostada. Es un hecho. Cada vez son más las marcas que están entrando en Europa, poniendo contra las cuerdas a una industria local que, indiscutiblemente, no puede competir con sus precios, y tan solo puede ampararse en la respuesta de Bruselas que, con sus aranceles, trata de limitar el impacto inevitable que supone repartir el mercado del automóvil con un montón de marcas llegadas de China. [gallery ids="13