No podemos poner una objeción, ni una, a lo que ha mostrado Citroën con motivo del salón del automóvil de París, el Mondial de l’Auto 2026, en cuya cita la firma francesa no ha tenido reparos en hacer lo que llevamos años pidiéndole, que resucite al Citroën 2CV, y lo que nos ha traído es una perfecta reinterpretación del clásico, aunque no dejemos de echar de menos que tenga, al menos, una versión de gasolina o híbrida en su retorno.
Pero no es lo único que ha hecho. Y es que, aunque fuese el pequeño urbanita francés el que se llevase prácticamente toda la atención de la muestra, no ha sido la única novedad que la marca ha presentado, pues en paralelo al 2CV ha mostrado la que baraja como una potencial alternativa de corte práctico y profesional al turismo. Lo ha llamado Citroën 2CV Fourgonette y es, esencialmente y tal y como delata su denominación, un 2CV furgoneta.
Ya sea con uno u otro modelo, hay otro coche en el que es imposible no pensar al contemplarlos, ya que han sido diseñados bajo la misma idea, la de resucitar un coche clásico en clave moderna y eléctrica: el Renault 5, un coche con el que el nuevo 2CV comparte algo muy particular y que no es, al menos no del todo, una copia en cuanto a su concepción.
Ese vínculo tiene nombre y apellidos: Gilles Vidal, quien dirigió el diseño de Renault durante la evolución del Renault 5 eléctrico hacia su versión de producción y que abandonó las filas del fabricante del rombo tras la salida de Luca de Meo. El francés ahora tiene la responsabilidad de diseño de las marcas europeas de Stellantis. Eso sí, atribuirle en exclusiva el dibujo de ambos coches no haría justicia al trabajo de sus respectivos equipos, que son distintos en ambos proyectos.
En el Renault 5, la propuesta inicial procedía de François Leboine, mientras que Nicolas Jardin fue el diseñador exterior del prototipo presentado en 2021, según fuentes oficiales, mientras que en Citroën, Pierre Leclercq dirige el diseño de la marca y Antoine Gaillot-Drevon ha sido señalado como diseñador jefe del nuevo 2CV. Vidal es, en realidad, el nexo entre ambos desde la dirección.
Su intervención en el Citroën, además, ha sido muy concreta. Según explicó Gaillot-Drevon a Autocar, al incorporarse pidió a su equipo agrandar los faros delanteros y acercarlos al centro del coche, con el fin de dotar al prototipo de una expresión más simpática.
Y es que la recuperación del 2CV tiene una cronología que merece atención, porque hasta hace no demasiado tiempo, la marca negaba tener en ejecución cualquier proyecto de este tipo, o que, al menos, no estaban considerándolo. En enero de 2025, Thierry Koskas, entonces CEO de Citroën, declaró que no había «proyectos concretos» para reinterpretarlo. Sin embargo, Gaillot-Drevon habla de unos dos años de desarrollo, lo que sitúa los primeros trabajos aproximadamente en 2024, antes de la vuelta de Vidal a Stellantis.
Después llegó Xavier Chardon, quien cogió el relevo de Koskas como CEO de Citroën el 2 de junio de 2025 y, según el relato del diseñador, dio luz verde a recuperar el icono a sabiendas, tal vez, de lo que iba a pasar poco después: el retorno de Vidal a Stellantis, que se anunció el 25 de julio y se hizo efectivo el 1 de octubre.
Por tanto, sí, intervino en un proyecto que ya existía, pero ha llegado a tiempo para ayudar en su ejecución y, a buen seguro, tendrá un gran peso en el paso del modelo conceptual en su salto a producción, ya que uno de los problemas que plantea un proyecto de este tipo no es tanto qué diseño darle, sino cómo trasladar un diseño así a un coche de producción que además ha de ser económico.










