China nos está comiendo la tostada. Es un hecho. Cada vez son más las marcas que están entrando en Europa, poniendo contra las cuerdas a una industria local que, indiscutiblemente, no puede competir con sus precios, y tan solo puede ampararse en la respuesta de Bruselas que, con sus aranceles, trata de limitar el impacto inevitable que supone repartir el mercado del automóvil con un montón de marcas llegadas de China.
- Citroën ha recuperado el espíritu del 2CV mediante un coche sencillo, accesible y concebido para facilitar la vida.
- El 2CV Fourgonnette traslada esa misma fórmula, y la de grandes clásicos como la mítica C15, a una pequeña furgoneta práctica, entrañable y con mucho carácter.
No deja de resultar irónico que la respuesta de Europa esté siendo rememorar sus grandes clásicos, los coches que motorizaron a varias generaciones de conductores europeos. Pero, sin duda, el regreso del Citroën 2CV, primero, y la posibilidad de que también regrese su versión furgoneta, el Citroën 2CV Fourgonnette, son una noticia excelente para la industria francesa, para la industria italiana, y para la industria europea, en general.
El regreso del Citroën 2CV
Citroën ha aprovechado el Salón del Automóvil de París de 2026 para presentar el nuevo 2CV, una reinterpretación contemporánea de uno de los coches más importantes de su historia. No se trata simplemente de recuperar una silueta reconocible, sino de reivindicar la fórmula que hizo grande al original: un automóvil sencillo, ingenioso, asequible y centrado en lo esencial. Una idea que, trasladada a la movilidad eléctrica, podría tener incluso más sentido hoy que hace décadas.
El 2CV podría tener versión furgo, al más puro estilo C15
Junto al 2CV Concept, Citroën ha presentado el 2CV Fourgonnette Concept, su interpretación como vehículo comercial ligero. La histórica Fourgonnette acompañó durante generaciones a comerciantes, repartidores y pequeños profesionales, y su sucesora conceptual pretende recuperar aquella filosofía con una propuesta eléctrica, práctica y accesible.
Es, salvando las distancias, esa clase de herramienta sencilla y resolutiva que años después convertiría a la Citroën C15 en una institución de nuestras carreteras. Un recuerdo de aquellos tiempos en los que los vehículos comerciales se derivaban de turismos.
La nueva Fourgonnette conservaría los principios del 2CV: facilidad de uso, soluciones ingeniosas y atención a lo imprescindible. Pero también recuperaría algo que escasea entre las furgonetas modernas, que parecen productos clónicos: una identidad simpática y reconocible.
Regresa la ilusión por la industria francesa, italiana, y europea
Mientras Europa busca fórmulas para defenderse del avance de los fabricantes chinos, proyectos como este recuerdan que su industria posee un patrimonio difícil de replicar. Francia e Italia construyeron durante décadas automóviles económicos, ligeros y prácticos que no necesitaban cifras espectaculares para resultar deseables. Recuperar esa forma de entender el coche —y no limitarse a reutilizar nombres históricos— podría ser una respuesta mucho más interesante que fabricar eléctricos cada vez más grandes, pesados y caros.
El 2CV Fourgonnette sería el coche barato y funcional que Europa necesita.
De momento, se trata de una declaración de intenciones. Pero, de salir a producción, esta versión afurgonetada del 2CV debería producirse junto con el nuevo 2CV, y junto con una nueva generación de Fiat Panda, en la factoría de Stellantis en Pomigliano d’Arco, en Italia.
Citroën 2CV (adelanto)
Citroën 2CV Fourgonnette (adelanto)










