Motores gasolina, e híbridos, y otros 4 detalles que no te debes esperar del nuevo Citroën 2CV y que podrían decepcionarte
Me encanta y me fascina. Que una marca como Citroën haya tomado la decisión de recuperar la imagen, le nombre, y en parte el espíritu del Citroën 2CV, es todo un acontecimiento. Ahora bien, también un ejercicio de responsabilidad. Citroën se la juega con un producto que podría ser todo un éxito, pero también estar sujeto a la incomprensión, o incluso llevar a decepciones.
- El nuevo 2CV prescindirá de motores gasolina, o híbridos, y estará pensado para ser pequeño y asequible… con todo lo que conlleva.
- Su planteamiento apunta al uso urbano, con una batería y una potencia contenidas.
- La sencillez que puede ayudar a rebajar su precio también limitaría acabados, equipamiento y espacio.
1. Motores de gasolina o híbridos
No esperes encontrar motores de gasolina ni versiones híbridas en este nuevo Citroën 2CV. El anticipo presentado en París adelanta el E-Car, una plataforma de Stellantis concebida para coches eléctricos pequeños y asequibles. Aunque nunca podamos decir de este agua no beberé – y más habiendo visto cómo Fiat llegó a transformar su nuevo 500, que era eléctrico, en híbrido – ni el 2CV, ni otros modelos que utilicen esta base, como el futuro Fiat Panda, dispondrán de versiones que no sean completamente eléctricas.
Para quien busque un coche con motor térmico, este no será el 2CV esperado.
2. Viajar y salir de la ciudad con garantías
El nuevo 2CV ha sido concebido para los desplazamientos cotidianos, especialmente en ciudad. Por ahora no se han anunciado datos de potencia, capacidad de batería, ni autonomía, pero cabe esperar una batería modesta – muy modesta – y prestaciones ajustadas para mantener el coche pequeño y asequible.
Por eso, conviene no imaginarlo como un eléctrico preparado para recorrer largas distancias con la misma facilidad que un modelo de mayor tamaño y precio. La autonomía en carretera y los tiempos de carga serán claves para saber hasta dónde puede llegar.
Pero es de suponer que empleará una batería – especialmente en sus versiones de acceso – con una capacidad muy contenida y una autonomía de apenas unos cientos de kilómetros en sus circunstancias más favorables, en su conducción en ciudad.
3. Acabados nobles
El 2CV original no buscaba impresionar con materiales lujosos, sino ofrecer una solución sencilla y práctica. La reinterpretación moderna apunta en una dirección parecida: un coche asequible en el que probablemente primará la funcionalidad sobre los revestimientos sofisticados o los detalles de alta gama.
Eso no significa que el modelo definitivo tenga que ser austero en todos sus aspectos. Pero un precio objetivo de 15.000 euros deja poco margen para acabados propios de segmentos altos.
Esperamos de él materiales sencillos y plástico. Las imágenes que hemos visto del modelo presentado en el Salón de París, aún siendo un prototipo, deberían darnos algunas pistas de lo que nos podemos esperar. No obstante, Citroën debería ser capaz de suplir esa falta de materiales nobles y revestimientos premium abogando por opciones de personalización.
4. Un gran equipamiento de serie
No esperaría un equipamiento de serie especialmente generoso. Si Stellantis quiere situarlo cerca de los 15.000 euros, Citroën tendrá que ajustar costes, y el artículo de partida apunta a que podría ofrecer un equipamiento contenido, incluso espartano.
La compañía también conversa con Bruselas sobre una regulación que permita homologar vehículos simplificados respecto a los turismos actuales. Esa vía podría encajar con un coche concebido para ser barato y sencillo.
Pensemos que el objetivo que persiguen fabricantes como Stellantis – también Dacia ha apuntado en esa línea – es abrir la puerta a una homologación más flexible, que permita producir coches mucho más sencillos, no solo en la dotación de sistemas de confort a bordo, sino también realizando concesiones en apartados como las ayudas a la conducción.
5. Espacio a raudales
El nuevo 2CV será un coche pequeño, y no hay indicios de que vaya a ofrecer el espacio de un compacto. Su formato debería favorecer la movilidad urbana y facilitar el uso cotidiano, pero las dimensiones reducidas impondrán límites para los pasajeros y el equipaje.
La idea de un posible 2CV Furgón eléctrico muestra que la plataforma podría dar lugar a una versión más práctica para profesionales, aunque por ahora es solo una posibilidad.












