
Mazda vuelve a sucumbir ante esta moda con el nuevo Mazda CX-6e
Soy consciente de que vuelvo a repetir, en parte, mis palabras, pero me veo en la obligación de hacerlo. Y es que me considero un fan de ciertos movimientos que hace Mazda, como por ejemplo el de su motor diésel de seis cilindros, el mantener propulsores atmosféricos o el de seguir ofreciendo, por poco más de 30.000 euros, uno de los deportivos con mejor relación diversión-precio. Pero siguen sucumbiendo ante una de las modas más absurdas







