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Nuevo Audi SQ5 TDI: Audi se une a la fiesta deportiva con motor diésel pero ¿tiene verdadero sentido?

Una vez abierta la puerta del motor diésel en la gama deportiva de BMW con el M550d, es ahora el turno de Audi para presentarnos un nuevo modelo de su línea «S» con motor a gasóil. Se trata del nuevo Audi SQ5 TDI, un coloso V6 biturbo de 313 CV capaz de acelerar hasta los 100 km/h en 5,1 segundos y obtener un consumo medio homologado de tan solo 7,2 l/100km.

Estará en los concesionarios a primeros de 2013, con un precio anunciado a partir de los 58.500€

Más allá de un análisis del vehículo en sí, la posible contradicción que supone una mecánica diésel en una carrocería en formato SUV dentro de la gama deportiva supuestamente más pura de la marca de los aros no puede pasarse por alto. Echemos un vistazo al coche y veamos qué nos queda de esa esencia «S» en este nuevo modelo, así como el sentido que puede tener el coche en su conjunto.

El Audi SQ5 como escaparate tecnológico de la marca

A 1.450 rpm ya disponemos de algo más de 130 CV y a 2.800 rpm pone sobre la mesa unos 255 CV

Mejor empezar por el principio. El Audi SQ5 TDI es un Q5 con carrocería rebajada y una pequeña colección de aditamentos estéticos en el que se ha implantado un motor 3.0 TDI con doble turbo en serie, capaz de desarrollar 313 CV de potencia máxima y, tal vez más impresionante, 650 Nm de par máximo entre 1.450 y 2.800 rpm. Traducido a potencia, a 1.450 rpm ya disponemos de algo más de 130 CV y a 2.800 rpm pone sobre la mesa unos 255 CV, quedando en reserva otros 58 CV adicionales hasta el corte de inyección. Realmente salvaje.

Este despliegue de poder es posible gracias a una afinadísima mecánica en la que cada pieza ha sido optimizada para un máximo rendimiento. El sistema de admisión common-rail emite hasta ocho inyecciones de combustible por ciclo a 2.000 bares de presión, para un óptimo llenado de las cámaras en todo su volumen y un perfecto atomizado del líquido a quemar.

Caja de cambios automática de ocho relaciones acoplada a la imprescindible tracción Quattro de Audi

Con respecto a la bajísima cifra de consumo homologada, 7,2 l/100km, es posible gracias a las últimas novedades en refrigeración, un sistema stop-start específico y una caja de cambios automática de ocho relaciones acoplada a la imprescindible tracción Quattro de Audi. Digo imprescindible por aquello de llevar todo ese par de giro al asfalto de forma ordenada, si es que ello es posible.

Supongo que el cambio tendrá un programa ultra-económico con el que se puede homologar este consumo ridículo, junto con otros dos o tres algo más lúdicos en los que el coche consumirá algo más a cambio de liberar toda la caballería sin complejos.

Estará en los concesionarios a primeros de 2013, con un precio anunciado a partir de los 58.500€.

Tren de rodaje e interiores

El tren de rodaje consta de una suspensión deportiva rebajada en 30 mm y llantas de 20″ de serie (ampliables a 21″ en opción) con neumáticos 255/45 en las cuatro ruedas. La tracción permanente Quattro se encarga de transmitir el colosal par motor al asfalto, mientras que unas pinzas de freno serigrafiadas con el anagrama «S» convierten toda esa energía cinética en calor para que el vehículo reduzca su velocidad.

No es probable que hayan perdido la ocasión de hacer un trabajo sobresaliente en un coche tan especial

En el apartado interior, de nuevo, todo rezuma deportividad y el logotipo «S» se deja ver aquí y allá entre lujosos materiales y un (previsible) encaje perfecto de todas las piezas. En mi modesta opinión, Audi es el mejor interiorista del mundo desde hace ya algunos años, así que os dejo con las fotos para más detalles. Baste decir que no es probable que hayan perdido la ocasión de hacer un trabajo sobresaliente en un coche tan especial.

Llama poderosamente mi atención un curioso dato, deslizado por Audi en el penúltimo párrafo de la nota de prensa: la capacidad técnica (no necesariamente legal) de remolque del vehículo es de 2.400 kg. El significado que da Audi a esta cifra es puramente lúdico, haciendo un guiño a la posibilidad de llevar caballos, motos o un yate en un remolque, sin el menor problema para el coche. Para mí, es una invitación a la reflexión…

El sentido del SQ5 TDI

Premisa 1: un coche deportivo ha de ser bajo. La altura del centro de gravedad de un vehículo limita su agilidad, esto es, su capacidad para acelerar, frenar y dar curvas (acelerar lateralmente). Esto no es un capricho o una preferencia estética, sino física clásica aplicada al movimiento.

Premisa 2: un coche deportivo ha de ser ligero. La relación peso-potencia es el principal determinante de la capacidad de aceleración (de nuevo, longitudinal o lateral). La masa desplazada es tan importante como la potencia, excepto para la velocidad máxima, donde juegan más la potencia y la aerodinámica. Un SUV con tracción integral y motor diésel es lo contrario de un coche que pretende ser ligero.

Premisa 3: un coche deportivo ha de ser razonablemente aerodinámico, estando la aerodinámica compuesta por dos factores que son la forma del vehículo y la superficie frontal. Un coche alto, con la trasera truncada y neumáticos de 255mm de ancho, es una de las peores fórmulas aerodinámicas de las que se puede partir para construir un deportivo. Este es el caso.

La conclusión es que Audi ha conseguido unas prestaciones totalmente deportivas (al menos en línea recta) con este prodigio tecnológico, a base de innovación y, por qué no decirlo, fuerza bruta, en un acto de indudable mérito (como lo fue el Porsche Cayenne en su momento).

Estamos ante una inmejorable cabeza tractora para arrastrar casi cualquier cosa y, de paso, hacer ostentación de poder acelerando a la salida del club hípico

Dicho esto, no puedo dejar de pensar que, como deportivo, me quedo con un A5 con la misma planta motriz pero más bajo, más ágil, más ligero y más aerodinámico; como familiar me quedo con un A4 Avant, también más aerodinámico, más lógico para el asfalto, más capaz interiormente e igual de todoterreno (nada en absoluto); por último, como todoterreno me quedo con cualquiera con capacidad real off-road (y sin llantas de 20″, por favor).

¿Y como todo-en-uno prestacional?… lo cierto es que los todo-en-uno nunca funcionan tan bien como la herramienta específica. En este caso, como bien señala Audi, estamos ante una inmejorable cabeza tractora para arrastrar casi cualquier cosa y, de paso, hacer ostentación de poder acelerando a la salida del club hípico. Para todo lo demás, otros formatos parecen algo más lógicos.

Con todo, es evidente la formidable relación prestaciones-consumos, entre lo mejor de lo mejor a pesar del lastre que suponen la forma y la masa total del coche. No quiero ni pensar lo que puede dar de sí esta misma planta motriz en el vehículo adecuado.

Fuente: Carscoop | Audi
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